THE QUEEN

Película estrenada entre 2006

Director: Stephen Frears. 2006. G.B.Francia/Italia
Intérpretes: Helen Mirren (Reina Isabel II), Michael Sheen (Tony Blair), James Cromwell (Príncipe Felipe), Sylvia Sims (reina madre), Alex Jennings (príncipe Carlos), Roger Allam (sir Robin Janvrin), Tim McMullan (Stephen Lamport)

Cuando la noticia de la muerte de la princesa Diana, indudablemente la mujer más famosa del mundo, golpea al incrédulo y sorprendido público británico, la reina Isabel II (Helen Mirren) se retira tras los muros del castillo de Balmoral con su familia, incapaz de comprender la respuesta del pueblo a la tragedia. Para Tony Blair (Michael Sheen), primer ministro recién elegido, la necesidad del pueblo de consuelo y comprensión de sus líderes está clara. Al desbordarse las muestras de emoción, el primer ministro debe hallar la manera de volver a conectar a la monarca con sus súbditos. La película se apoya en multitud de entrevistas con personajes conectados estrechamente con la casa real y expertos en el tema para mostrar un retrato íntimo y a veces humorístico de una familia en crisis y de un nuevo primer ministro en la cumbre de su poder en un tiempo de un extraordinario dolor público y privado.




Por encima de todo, destaca el apabullante trabajo de Helen Mirren en el papel de la reina Isabel II de Inglaterra. Es cierto que el parecido físico que consigue es estremecedor. Pero su verdadero mérito es crear, reinventar de manera plausible, los aspectos menos públicos del personaje, los gestos casi imperceptibles, la
prolongación de su comportamiento cuando las cámaras se apagan o las puertas de palacio se cierran a sus espaldas.
En cierto modo, ése es el espíritu de la excelente nueva película de Frears, contar un significativo episodio de la alta política desde una inusual perspectiva intimista; ilustrar un breve plazo de tiempo, apenas una semana de 1997, cuando Tony Blair fue elegido primer ministro y el país, y el mundo entero, se conmovieron con la trágica muerte de Lady Di, dejando en evidencia el rancio inmovilismo de la institución monárquica, incapaz de salirse del corsé de las tradiciones y de los displicentes buenos modales para sintonizar con las emociones de la gente.
Frears toma este novedoso camino para continuar con su particular retrato de la sociedad británica
de su tiempo, como ya lo hiciera a ras de otros momentos históricos, ambientes y clases sociales en Mi hermosa lavandería,
Sammy y Rosie se lo montan o Café irlandés . El personaje de la Reina es sólo un punto de apoyo para lanzar su mirada escrutadora sobre un desconcertante periodo repleto de paradojas, como la de que Blair, la revolucionaria promesa del laborismo, fuera el salvador de la Corona
en su momento de menor popularidad, en perfecta coherencia con comportamientos posteriores.
Además de la interpretación de Helen Mirren, la magnífica ironía con la que Frears retrata las razones íntimas de los protagonistas.
Pero en algunos momentos parece
cierta factura, como de serie televisiva encaminada a caricaturizar la estructura clasista de la sociedad británica.

Cuando Helen Mirren se hizo con la Copa Volpi del Festival de Venecia de 2006 acababa de nacer una estrella para el gran público. Por entonces se escucharon tres cosas: que se trataba de una prestigiosa y veterana actriz inglesa; que había “bordado” la caracterización e interpretación de la reina Isabel II; y que la película, dirigida por el británico Stephen Frears, trataba el asunto de la muerte de Diana de Gales desde la óptica de la soberana. Por añadidura, la cinta cosechó en la Mostra el premio de la crítica y el de guión y, desde entonces, no ha dejado de conseguir premios, parabienes de la crítica y una notable recaudación en taquilla.
Al hablar de “La Reina” es imposible no hacerlo también del trabajo de su protagonista, pues su mimetismo y admirable caracterización monopoliza, eclipsa o realza -y todo a la vez, también- la trama. La película revisa uno de los episodios más controvertidos de la historia reciente de la monarquía británica: el cataclismo que provocó en los Windsor la trágica muerte en accidente de la Princesa de Gales. La soberana tuvo entonces que lidiar con las muestras de delirio colectivo que se desataron y con unos índices de popularidad en muy baja forma.
En esta pesada losa se cuela como cincel la mirada de Stephen Frears que, si bien a ratos podría pecar de asepsia complaciente con los personajes, tiene la valiosa virtud de retratar un victorianismo de rancio abolengo que queda por sí mismo en ridículo antinatural. El doble Globo de Oro para Mirren -por su interpretación en “La Reina” y en el telefilme “Elizabeth I”-, los cuatro premios del Círculo de la Crítica Cinematográfica de Londres y los dos BAFTA -a mejor película y actriz- son ya de por sí un gran reconocimiento.
Cómo se hizo


1. Origen del proyecto
Cuando la Princesa Diana murió en un accidente de coche en 1997, pocos podrían haber predicho el impacto que la tragedia tendría en el gobierno británico en la familia real. Ciertamente, siguiendo a su separación del príncipe Carlos, Diana había dado muestras de no estar dispuesta a permanecer en un discreto segundo plano y desaparecer de la vida pública. Aunque fue la mujer más fotografiada y probablemente se pude afirmar que la más famosa del mundo, su muerte a destiempo produjo un cambio brutal en la opinión pública británica, en su actitud hacia las muestras públicas de dolor y en su actitud hacia la monarquía. Como inspiración para la película, los hechos que rodearon la muerte de la princesa lo tenían todo, una muerte tras una terrorífica persecución por parte de paparazzis, una joven muerta cruelmente en la plenitud de su vida, una relación sentimental controvertida interrumpida antes de que pudiera florecer, un público devastado por la noticia de su muerte y la prensa acusada de causar la muerte, intentando desesperadamente desviar la atención de ésta.
Pero, fue un aspecto diferente de estos terribles hechos lo que inspiró a los productores Christine Langan y Andy Harries para comenzar el proyecto que se convertiría en “La Reina”. Los dos acababan de producir “The deal”, un drama para TV sobre Tony Blair, Gordon Brown y el nacimiento del Nuevo Laborismo, escrito por Peter Morgan y dirigido por Stephen Frears. La experiencia fue tan exitosa que Langan y Harries estaban deseosos de volver a trabajar con Frears en un segundo proyecto que tratara sobre algún aspecto de la sociedad británica contemporánea.
Esta vez, sin embargo, la película tendría las cualidades de un proyecto para la gran pantalla. La Reina se centraría contraponer las anticuadas formalidades de la familia real, tanto en su retiro en el campo escocés de Balmoral, como en los aposentos privados de Buckingham Palace, con la modernidad del recién elegido primer ministro Tony Blair y su séquito de ayudantes y asesores de imagen.
“Andy, Stephen, Pete y yo queríamos trabajar juntos en una película sobre una gran institución británica”, dice Logan, “La familia real fue una elección obvia y la muerte de Diana y la forma en que estos afrontaron la situación pronto se convirtió en el enfoque más prometedor para el proyecto. Diana había sido una gran causa de tensión mientras estaba viva, era inevitable que su muerte enfrentara a la monarquía con, quizás, el mayor desafío de los últimos 50 años”.
Para Harries, fue el recuerdo de como la familia real y la Reina reaccionaron a la muerte de Diana lo que hizo que se decidiera, la idea de una familia real tan anclada en la tradición que no podía romper el protocolo para afrontar la tragedia.
“Lo que me fascinaba de la historia de Diana y la Reina, ” explica Harries, “era que una reina que envejecía cuyo reinado estaba enraizado en la época victoriana fuera desafiada por una joven princesa, quien, gracias a una serie de errores, se había visto mezclada con la familia real. Diana tenía un aura extraordinario alrededor. Recuerdo la semana que murió. Fue muy extraño, había una extraña calma, nadie sabía cómo reaccionar al principio. Entonces se produjo una explosión de dolor. ¿Era una emoción real?, ¿era fingida?”
Langan y Harries confiaban en que Morgan tendría la habilidad para escribir un guión auténtico y dramático y ampliar el marco de la historia para hacer una gran película. “Era esencial hacer una película tan cercana a la realidad como fuera posible”, dice Harries. “Peter tiene un gran talento para dibujar esa fina línea que separa lo que sabemos que ocurrió de lo que imaginamos que ocurrió”.
Morgan estaba comprensiblemente intrigado por la manera en que se iban a llevar a la gran pantalla los acontecimientos alrededor de la muerte de Diana. Pero no fue hasta que empezó a escribir que el guión comenzó a tomar forma: “Al principio pensé en un compendio de personajes en una acción de 24 horas y que se centrara en los diferentes personajes al mismo tiempo, que se veían afectados por los sucesos de aquel día”, dice Morgan. “Pronto estuvo claro que lo realmente importante era la forma en que reaccionó la familia real durante la semana entre la muerte y el funeral. Era una familia en crisis, encerrada en el aislado mundo de Balmoral. La reina decidió que para proteger a los niños, había que retirar las radios y los televisores. Así que vivían en un lugar de negación total de la realidad. La gente estaba en las calles reclamando una reacción de la familia real y no ocurría nada. Durante esa semana, hubo un sentimiento antimonárquico muy fuerte, que fue avivado por la prensa que se dio cuenta de que el foco de la culpa se estaba dirigiendo hacia ella”.
Centrarse en la familia real solamente no sería bastante para hacer una buena película. Faltaba tensión dramática. Gracias a la investigación llevada a cabo por Langan y su equipo, Morgan se fijó en el papel de Tony Blair, el nuevo líder del país que acababa de ganar las elecciones, en los acontecimientos de esa semana. Rápidamente el guión de La Reina se evolucionó hacia una historia de contraste entre el viejo mundo del poder heredado y el mundo moderno de la democracia. “Se convirtió en una historia sobre la constitución, el liderazgo y el equilibrio de poder entre el primer ministro y la soberana”.
“La parte fascinante de la historia era lo que ocurría en privado”, dice Langan, “este era un nuevo gobierno y había unas grandes expectativas por parte del electorado y los comentaristas políticos pero, cuatro meses después de la elección, no había habido ningún gesto significativo. De repente, con la muerte de la Princesa de Gales, Blair encontró un papel que jugar. El elemento clave de la historia era la relación entre el primer ministro y la reina y Blair sabía que él podía ser una parte muy importante en esa relación”.
Para Harries, el corazón de la historia de Morgan era perfecto en su simplicidad: ” Por una parte tienes a la reina y a la familia real se preparaban para capear el temporal en Balmoral, por otra, tienes a al joven y dinámico Tony Blair, que comprendió la situación casi inmediatamente. Hasta cierto punto, él salva el futuro de la familia real al hacerles satisfacer las demandas de los medios modernos y de la opinión pública”.
Stephen Frears, cuyo carrera incluye muchas películas nominadas por la Academia, incluyendo Las amistades peligrosas, Los timadores y Café irlandés, no necesitó mucha persuasión para unirse al proyecto.
“Es muy difícil encontrar buenos argumentos, historias que no hayan sido machacadas hasta la muerte,” dice el director. “Por fortuna he tenido trabajos originales los últimos tres o cuatro años. Este proyecto era muy atractivo para mí, en parte porque significaba que podría trabar con Peter Morgan de nuevo y en parte por la historia misma. La película es sobre el conflicto entre el viejo y el nuevo mundo. Sobre la tradición, que ha sido fuente de fuerza y a la vez de debilidad en este país”.
El ojo ágil de Frears para la dirección ha sido clave para el éxito de La Reina. “Cuando tratas con asuntos complejos y de alguna manera controvertidos, tienes que tener un director con una gran inteligencia y seriedad, y Stephen las tiene de sobra,” dice Harries, “es el director apropiado, no solo tiene experiencia, además es increíblemente inteligente. Estas son características difíciles de encontrar. Tampoco le asusta arriesgarse, es incansable y se mueve de una película a otra totalmente distinta, tiene una mente inquisitiva”.
Uno de los elementos cruciales de La Reina es su atención milimétrica al detalle. Quizás esto no es sorprendente, dado que el tema que trata podría atraer críticas si no fuera escrupulosamente auténtica en lo que retrata, desde cómo se le sirve el desayuno a la reina a cómo se comporta con sus familiares más próximos en privado. Mientras escribía el guión, Morgan tuvo un equipo de investigadores filtrando la información, buscando fuentes cercanas a la familia real y buceando en los archivos de prensa y televisión. Es un proceso que el equipo ya había utilizado con gran éxito en The Deal. Robert Lacey e Ingrid Seward les asesoraron sobre la familia real. Autor de renombre internacional y cuyos libros son estudiados meticulosamente. El trabajo de Lacey incluye Royal: Her Majesty Queen Elizabeth II, The Queen Mother, Princess y la primera biografía seria de la reina, Majesty: Elizabeth II and the House of Windsor. Seward es editor jefe de la revista Majesty, una respetada publicación sobre la casa real, y en su momento tuvo acceso privilegiado a la princesa Diana cuando escribió sus best sellers The Queen & Di: The untold story y Diana: An intimate portrait.
“Fui a ver a cualquier persona que quisiera hablar,” recuerda Morgan. “Hay un montón de biógrafos tanto de la familia real como de los Blair y todos tienen sus fuentes, desde secretarias a mayordomos a sirvientes, etc. Hay un montón de material ahí fuera, es cuestión de separar lo real de lo inventado”.
Mientras que lo relativo al protocolo y la etiqueta se solucionaron fácilmente, era fácil encontrar la coincidencia sobre como los sirvientes se dirigen a la reina, por ejemplo, Morgan tuvo que rastrear más cuidadosamente para saber cómo hablan los personajes entre ellos en un ambiente más íntimo y privado. “Por supuesto, como escritor, tuve que especular, pero se hace más sencillo cuando, por ejemplo, hablo con alguien que habló personalmente con el príncipe Carlos la noche que murió Diana. Sé lo que dijo así que puedo escribir esa escena de manera bastante ajustada a la realidad. Cuantos más fragmentos de información tienes, mejor puedes averiguar cuanta credibilidad tienen las fuentes que utilizas”.
“Mi método es escribir lo que quiero que digan y luego investigar si es plausible, sorprendentemente lo más habitual es que esté en lo cierto. Hay escenas que son completamente fabricadas, las escena de la reina en Balmoral dónde se encuentra con el ciervo, por ejemplo”.
Morgan encontró a un verdadero colaborador en el director Stephen Frears. “√âl es un director-guionista. Repasa cada palabra y te hace volver atrás para hacerlas más claras. Me preguntaba constantemente que creía yo que estaba ocurriendo en una escena, yo le decía X,Y y Z, y él me decía que eso no era lo que había escrito. Hubo una criba constante en el tono, el énfasis y la clarificación. Muy pocos directores tienen ese rigor intelectual”.
Por su parte, Frears es modesto acerca de su contribución: “La mayoría de lo que se rescribió del guión tiene que ver con contar la historia mejor, siempre busco la manera de hacer las cosas más fáciles para el público”.
2. El reparto
Fue mientras estaba dándole vueltas a la idea de hacer una película sobre la reina, cuando Harries supervisaba la producción de la serie “Prime suspect” en la que trabajó Helen Mirren, pensó que ella era la reina del drama en Inglaterra, y que se parecía un poco a la reina. ¡Era una gran idea!, Helen haciendo de la reina. Para Mirren, quien ha creado algunos de los personajes más memorables del teatro, cine y televisión, era una oferta irresistible. “Pensé que The deal había sido un gran trabajo, así que sabía que estaría en buenas manos,” dice la actriz. “Es un material delicado, peligroso de alguna manera, así que tienes que tener la confianza en que la gente con la que trabajas tiene la habilidad y la inteligencia para llevar una historia como esta a la pantalla sin traicionar gratuitamente la historia”.
A pesar de sus años de experiencia, Mirren no tuvo miedo a pedir consejo a su compañero Michael Sheen, cuyo trabajo en The deal admiraba. √âl le aconsejó que trabajara estrechamente con la especialista en dicción Penny Dyer y tan pronto como pudiera para que se sintiera cómoda con los manierismos y las voces cuando el rodaje comenzara. Mirren también se reunió con los actores que iban a interpretar a miembros de su familia, (James Cromwell que interpreta al príncipe Felipe, Alex Jennings, el príncipe Carlos y Sylvia Syms, la Reina Madre), en su casa para que se familiarizasen con las voces de todos ellos y no sonara forzado.
Mirren fue, como el resto de los protagonistas, era consciente de los obstáculos que plantea interpretar a una persona real, particularmente una tan famosa como la actual monarca. El desafío fue dibujar la fina línea que separa el retrato acertado de la caricatura. “No quieres que el público se quede solamente con tu brillante imitación”, explica Mirren. “Quieres que crean quien eres y que te acompañen en el viaje de una manera imaginativa. Sí la imitación es demasiado brillante puede significar que la verdad sea demasiado intrusiva, a veces tienes que alejarte un poco de la verdad, porque en el cine esto puede hacer que el público no haga un esfuerza imaginativo para unirse contigo en lo que estás haciendo”.
La Reina marca la tercera colaboración de Michael Sheen con Stephen Frears, tras Mary Reilly y The deal. ” Stephen te anima constantemente para ir más lejos, para explorar áreas diferentes y saca cosas de ti que no conocías. Es una experiencia increíblemente gratificante pero no lo describiría como una experiencia cómoda. Sus personajes son siempre complejos y para llegar a esa complejidad él siempre te empuja para que escarbes y vayas más y más lejos. Eres muy consciente de que te está manipulando pero no tienes problemas con eso porque confías en él. Está haciendo pequeñas observaciones todo el tiempo. Cuando estaba a punto de hacer una escena con Helen, decía cosas como “Es intimidante, ¿verdad?”, para crear el estado de ánimo correcto”.
Hay, para Sheen, también una parte más ligera en la película: “Hay mucho humor en la película. El guión de Peter Morgan tiene detalles de insolencia y descaro. Lo bueno del guión es que mezcla lo doméstico, los Blair comiendo pasta viendo la televisión, y lo profesional, y esperamos que sea creíble. Eso debería ser divertido porque es un poco extraño ver a estos personajes famosos haciendo cosas ordinarias. Peter y Stephen hicieron este tipo de cosas muy bien en The deal, y lo han vuelto a hacer ahora”.
“En la superficie La Reina es sobre como la familia real afrontó la muerte de Diana y como Blair les asesoró,” concluye Sheen. “Pero es realmente una película sobre valores, sobre un momento en la cultura británica donde conceptos como el deber y tradición en la forma en que son encarnados por la institución de la monarquía chocan con conceptos como informalidad y flexibilidad, es sobre reconocer el estado de ánimo del pueblo y responder, que era en lo que estaban Blair y el Nuevo Laborismo”.
Los otros miembros clave del reparto incluyen a la estrella emergente Helen McCrory como Cherie Blair, la veterana actriz Sylvia Syms como la Reina Madre y los distinguidos actores de teatro Alex Jennings como el príncipe Carlos, Roger Allam como secretario privado de la reina Sir Robin Janvrin, y Tim McMullan como Alastair Campbell, secretario de prensa de Blair. Y para el papel del príncipe Felipe, Frears contó con James Cromwell.
Conocido por sus trabajos en los hits internacionales, Babe y L.A. Confidential, James Cromwell había trabajado con Frears en el drama para la televisión americana Fail safe. ” Creo que necesitaba alguien a quien la prensa británica pudiera criticar,” bromea Cromwell. “¿Un americano haciendo de príncipe Felipe?, Stephen tenía algunas dudas al principio, pensando si yo podría hacerlo. Creo que lo que le convenció fue que yo, de hecho, conocí a la reina y al príncipe, actué para ellos una vez en Whitehall durante un evento que el príncipe patrocina para la fundación World Wildlife Fund. Eso me dio una pequeña idea de cómo habla, como se mueve. Pero sobretodo me apoyo en el guión. Lo que me interesa es encontrar la humanidad detrás del personaje. Encontrar esa humanidad significa hacer ciertas suposiciones basadas en tu propio sentido de lo que ésta significa y en tus propias elecciones, que pueden no ser las que una persona en esa posición podrían tomar”.
“Mi sensación sobre Felipe es que es alguien muy deferente y que comprende su posición perfectamente,” sigue Cromwell. “√âl dice todo lo quiere y considera necesario y sabe cuando permanecer en segundo plano. Pero hay preguntas sin responder. ¿En quién recae la responsabilidad por las disfunciones de esta familia?, ¿le pasó ella a Felipe sus responsabilidades como madre para poder cumplir su papel de monarca?, ¿fue Felipe incapaz de darle a Carlos el amor y la aceptación que le habría hecho ser de otra manera?. No puedo juzgarle porque como actor, si le juzgo me separo de él y sería incapaz de interpretarle”.
Para Helen McCrory, su papel le dio una oportunidad para aclarar las cosas en lo que respecta a Cherie Blair. Aunque se ha escrito mucho sobre ella, la mayor parte es crítica con ella y da un retrato de una sola dimensión de la mujer del primer ministro.
“Siempre he tenido simpatía por Cherie Blair,” dice McCrory, “y me parecía que había sido maltratada en la prensa. Es una mujer muy inteligente, y extremadamente exitosa profesionalmente como abogada especialista en derechos humanos. Di la bienvenida a la oportunidad de mostrarla como una cariñosa madre y esposa, que es más que la caricatura que nos muestran en los medios, alguien inteligente, instintiva, natural y muy divertida. De su lenguaje corporal aprendí que era muy agradable, rápida para la risa, relajada con los extraños y a menudo es ella, más que Tony la que se aproxima a la gente primero”.
Con el reparto en su sitio, la película comenzó a rodarse en Septiembre de 2005 en Escocia, con otras localizaciones en Londres y en el sureste de Inglaterra. Es el segundo proyecto de Pathé y Frears juntos tras su exitosa colaboración en Mrs Henderson presenta, además el renombrado productor americano Scott Rudin se unió al proyecto.
3. Localizaciones y ambiente
Uno de los temas más importantes de La Reina es la tensión entre el viejo mundo de la tradición y el protocolo y el nuevo mundo de las emociones y la informalidad. Este contraste influyó en el ambiente general de toda la película, desde la iluminación y la elección de las cámaras al diseño de producción y el vestuario. El encargado de la iluminación fue Affonso Beato, el cinematógrafo brasileño más conocido por sus trabajos con Pedro Almodóvar, incluyendo Todo sobre mi madre y Carne trémula. Las instrucciones que recibió de Stephen Frears fueron simples: “Stephen decidió rodar las escenas de la familia real en 35 mm y las de los Blair en Super 16. Es apropiado: 35 mm es más compuesto, más estático y más grandilocuente mientras que el Super 16, cargando con la cámara, tiene más energía y textura. Queríamos un gran contraste entre estos dos mundos, uno tranquilo, estático a otro moderno y frenético”.
Uno de los desafíos para Beato fue el marco temporal de la película. “La historia transcurre durante una semana pero nosotros rodamos durante dos meses, podía controlar los interiores pero no el exterior. Fue difícil asegurarme que todos los exteriores tenían un tono consecuente y me hubiera encantado tener más días de sol, pero cuando trabajas en Gran Bretaña eso es siempre un problema”.
El contraste entre la rígida atmósfera de la familia real y el encanto relajado de los Blair es aún más aparente en el diseño y las localizaciones de la película. El diseñador de producción, Alan McDonald, entre cuyos trabajos figuran The jacket y Love is the devil y para quien su trabajo es bueno cuando pasa desapercibido, fue el encargado de recrear estos dos mundos.
“La película está situado en un mundo que es familiar,” dice McDonald, que utilizó biografías e imágenes de televisión de la familia real y los Blair como material de apoyo. “Creemos que conocemos el mundo de la realeza del castillo de Windsor, Balmoral y Buckingham porque son lugares icono. Pero la película no está ambientada en esos lugares públicos que vemos en televisión; de hecho la acción transcurre en espacios privados de las residencias reales de las cuales hay muy pocas imágenes, la reina en su dormitorio, en la cama, viendo la televisión o conduciendo su coche en la hacienda de Balmoral. Me confundió un poco al principio, pero luego me di cuenta de que me daba una oportunidad visual fascinante”.
Gran parte de la película está situada en Balmoral, Escocia, la más privada de las residencias de la reina. Una de la dos únicas propiedades que pertenecen a la reina y no al estado, Balmoral fue construido por la reina Victoria y estaba pensado para ser un retiro de toda la formalidad de la corte. Diseñado por Victoria y el príncipe Alberto, es un híbrido de revival gótico y Tudor. Dado el origen germano del príncipe, se puede observar también una fuerte influencia de estilo bávaro.
El trabajo de McDonald se hizo aún más difícil debido a la negativa de muchos propietarios a que se filmara en sus haciendas cuando se les dijo el tema de la película. McDonald redujo una lista de 25 posibles localizaciones a tres castillos para rodar los exteriores e interiores de Balmoral, los castillos de Cluny, Glefenshie y Blairquhan en Aberdeenshire, Invernessshire y Ayshire respectivamente, ninguno de ellos habían aparecido en películas anteriormente.
“Para mí fue interesante porque este es un mundo privado donde nos estábamos infiltrando,” dice McDonald. “Tuvimos que crear algo atemporal que incorporara tradición por una parte y la noción de una casa de campo familiar por otra. La familia real es retratada en esta película como si estuviera anclada en algún momento de mediados del siglo XX. Anclados en la formalidad, son una generación que creció durante y después de la guerra en un tiempo de austeridad y que está enraizado en su mente y en el diseño y la funcionalidad de sus casas. La reina no es despilfarradora, hay estufas eléctricas en vez de calefacción central, y Balmoral, que es un refugio de la pompa del palacio de Buckingham, tiene mucho más que ver con estar en el exterior. No hemos usados rojos ni azules para la decoración, solo colores “terrosos”, naturales. Victoria y Albert también trajeron la moda del tartán, y ésta sigue viva en Balmoral. No quise utilizar tanto como en hay en realidad, cortinas, alfombras y tapicerías de tartán, porque parecería un hotel temático. Así que usé esos materiales y colores pero suavizados lo que hace todo más sobrio. También es muy formal y ordenado”.
“El contraste son los Blair,” continúa. “Por mi investigación, parece que Tony y Cherie vivían como cualquier pareja con hijos de su misma edad. Es un contraste fabuloso con la formalidad y la precisión del estilo de vida doméstico de la casa real. Es desordenado, caótico y emocionalmente más cálido”.
Esta informalidad se extiende incluso a los interiores de la residencia del primer ministro en Downing Street. “Me parecía que el Nuevo Laborismo ha traído una filosofía más relajada a Downing Street, una mentalidad de “llámame Tony”, en vez de un “Sí, primer ministro”. Por eso le he dado a Downing Street un aire contemporáneo, mezclado con algunos elementos de tiempos pasados.
4. El vestuario
Para la experimentada diseñadora Consolata Boyle, el desafío de La Reina estaba en vestir a la que probablemente sea la familia más fotografiada del mundo. “Pensé que era peligroso escoger el camino de reproducir exactamente toda la ropa que visten,” explica. “Hay un doble desafío porque la reina es muy conocida pero a la vez es muy enigmática en muchos aspectos. Si sólo duplicas su vestuario, puede ser una distracción. Quería crear un mundo realista a nivel emocional y espiritual pero donde también tuviera libertad artística”.
Uno de los placeres de la película fue crear un look para la reina en Balmoral, “Es cuando ella está más relajada, hay una elegancia cómoda y hermosa en ella y los que están alrededor. Quise reflejar su amor por la naturaleza y el mundo vivo alrededor de Balmoral, la increíble belleza del lugar. En el lugar donde ella es más feliz, pensé que eso debía reflejarse en su ropa, y todo lo que lleva es cálido y cómodo. En Londres tiene un aire más urbano y distinguido, ella y los Blair, es como entrar en “modo trabajo”.
Con los Blair, Boyle recurrió a imágenes de archivo. “Ahora utilizan mucho más ropa de diseño que antes,” explica. “Antes eran menos glamurosos y más informales. Tuve que ser muy cuidadosa con este vestuario porque te puedes equivocar muy fácilmente”.
5. Imágenes de archivo
Hubo ciertos momentos en los que Boyle, McDonald y Beato tuvieron que ceñirse rigurosamente a la realidad histórica, dónde la película fue ensamblada con imágenes de archivo. Como en The deal, Frears utilizó numerosas imágenes de archivo en La Reina. Adam Curtis le ayudó en esta tarea. Conocido por sus fascinantes y provocativos documentales, Curtis fue protagonista de la polémica por su controvertido examen de Al Qaeda y la “guerra contra el terror” del gobierno americano, El poder de las pesadillas: Auge de la política del miedo, proyectado en la sección oficial en el festival de Cannes en 2005 donde fue aclamado unánimemente. Es la tercera vez, tras The deal y Mrs Henderson presenta que Curtis colabora con Frears.
“Queríamos expresar la idea de que aunque Diana está muerta, su presencia está ahí todo el tiempo,” dice Frears. “No hay muchas escenas donde la televisión no esté puesta. Adam Curtis imprime su sensibilidad única a las secciones de archivo pero además tiene unos conocimientos increíbles para saber dónde encontrar las mejores imágenes. Necesitábamos algunas de las más familiares, aquellas que todos recordamos a Cherie abriendo la puerta con su vestido de noche el día después de las elecciones, pero también queríamos sorprender al público con algunas de las imágenes que Adam encontró. Hay dos o tres secuencias en las que se mezcla el archivo en las que obtienes una exposición sin fisuras de los hechos”.
Harries y el equipo son conscientes de que la película puede levantar ampollas y causar controversia. Sin embargo él, el director y el guionista firmes en la idea de que sus intenciones no son subversivas. “Nos hemos asegurado de hacer todo abiertamente, que no pareciera que había una “agenda” republicana tras la película. Pienso que lo poderoso de ésta es que se ha hecho una película sobre un monarca vivo”.
“Será controvertida, el abismo entre lo que la gente espera que sea y lo que es será muy grande. Me imagino a los periodistas buscando la polémica pero el filme en sí mismo no la produce. No hay nada que no se haya dicho antes o que el público no conozca, pero el simple hecho de tratar a la reina como una mujer en vez de simplemente como la soberana es nuevo”.


Subscribe to comments Responses closed, but you can trackback. |
Post Tags:

Comentarios cerados.


© Copyright 2005 Claqueta TE RECOMIENDA COCINA Y Recetas de cocina