Director: Masaya Kakei. 2008. Japón. Color
Intérpretes: Junko Fuji, Mitsuru Fukikoshi, Takeshi Kaneshiro, Takuya Ishida

La muerte decide tomar apariencia humana y convivir durante algunas semanas con sus posibles víctimas para decidir si se las lleva o no.
Adaptación de la novela de éxito de Kotaro Isaka escritor en donde se nos cuenta la extraña, pero mágica y dulce historia, de un Shinigami (la muerte) con forma de humano que se interrumpe en la vida de diversos personajes para hacer su trabajo mejor. Su trabajo consiste en determinar si una persona que va a sufrir una muerte inesperada ha cumplido con su objetivo en la vida o no, es decir si al final sobrevivirá o la dejara morir.
La película se divide en tres partes relacionadas entre sí de alguna manera, en la primera su objetivo es una joven oficinista que es acosada por un individuo, la segunda un gánster que quiere vengar a su jefe, y la tercera una anciana peluquera que vive a las afueras de un pequeño pueblo.
A través de estos personajes y la música el Shinigami aprenderá de la vida, de los humanos y su mundo, un mundo que no acaba de comprender.
La historia se nos cuenta desde el punto de vista de entrañable e ingenuo personaje de Takeshi Kaneshiro quien lleva el peso de la película y lo hace a la perfección, interpretando con gran credibilidad este excéntrico personaje. En un principio su personaje no debería ser especialmente agradable, pero lo consigue es seductor, gracias a que en el guion se opta por la comedia y la melancolía evitando el dramón, y al sentido del humor, el carisma, la ternura y el desempeño del actor, demostrando una vez más porque es uno de los actores más reconocidos internacionalmente y que no sólo es un rostro bonito.
