Director: Edward Zwick. 2008. EE.UU. Color
Intérpretes: Daniel Craig (Tuvia Bielski), Liev Schreiber (Zus Bielski), Jamie Bell (Asael Bielski), Alexa Davalos (Lilka Tickin), George KacKay (Aron Bielski)

Basada en hechos reales, es una épica historia de familia, honor, venganza y salvación en la 2ª Guerra Mundial. Corre el año 1941 y los judíos de Europa Oriental están siendo masacrados a millares. Tres hermanos logran escapar de una muerte segura y se refugian en los densos bosques de alrededor de su casa, que conocen desde su infancia. Allí inician su desesperada lucha contra los nazis, convirtiendo la lucha por la supervivencia en algo mucho más importante, una forma de vengar las muertes de sus seres queridos al salvar a miles de personas. Al principio es cuanto pueden hacer para sobrevivir pero, poco a poco, a medida que se extienden los rumores sobre su coraje, empiezan a atraer a otros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, dispuestos a arriesgarlo todo por un instante siquiera de libertad. Tuvia (Daniel Craig) se convierte en el líder a su pesar, pero sus decisiones son cuestionadas por su hermano, Zus (Liev Schreiber), al que le preocupa que los idealistas planes de Tuvia acaben por condenarlos a todos. Asael (Jamie Bell) el hermano más joven, está atrapado entre la intensa rivalidad de sus hermanos. Ante la llegada del crudo invierno, se esfuerzan por crear una comunidad, y por mantener viva la fe cuando el mundo parece haber perdido toda su humanidad.”

Durante la II Guerra Mundial en Bielorrusia, la familia Bielski fue masacrada por los nazis junto con miles de compatriotas judíos. Lejos de amedrentarse, los hermanos Bielski formaron un grupo armado que no sólo pretendía hostigar al enemigo, sino rescatar y mantener a salvo a todos los judíos posibles. Para ello convirtieron a centenares de refugiados, hambrientos y enfermos, en soldados dispuestos a ganarse con sangre su supervivencia.

El drama del Holocausto ha sido cientos de veces rememorado por el cine, en un intento, tal vez, de mantener viva una de las épocas más negras de la humanidad y evitar así que pueda llegar a repetirse. Ante este loable esfuerzo, ninguna de estas alertas debe pasar desapercibida aunque, hoy en día, tengamos que comprobar que aunque cambien los rostros, los nombres e incluso las religiones, la guerra, la muerte y la injusticia, siguen siendo protagonistas en un mundo convulso. Como gran novedad en esta temática histórica Resistencia retrata al pueblo judío, a menudo expuesto simplemente como gran víctima de la contienda, como un grupo combativo que tuvo que defenderse por sus propios medios de un abuso brutal. Edward Zwick ha hecho de la resistencia “real” de los hermanos Bielski, un interesante cambio de punto de vista del drama hebreo durante la Segunda Guerra Mundial. La supervivencia no es en el filme una meta que se alcance con docilidad y sin esfuerzo, sino con una lucha diaria en la que las bajas son continuas y los peligros insalvables. Sin embargo, como ocurre con otros títulos de este cineasta, Resistencia tiene un enorme problema. Zwick no es desde luego un mal director, ni sus películas mediocres, pero por algún motivo, jamás ha logrado dar el paso hacia la genialidad que se le suponía. Todas las obras de Zwick crean desde sus inicios expectativas elevadísimas que posteriormente jamás llegan a cumplir.
La criticada falta de rigurosidad histórica del filme no es de hecho su principal lacra. La polémica suscitada en su patria por la película, donde se investigan todavía las matanzas de civiles por parte de este grupo de partisanos, ha pasado casi desapercibida en el resto del mundo. Este era en un primer momento uno de los puntos más interesantes de esta historia, el hecho de que personas normales, acosadas por un enemigo monstruoso, se vieran forzadas a combatirlo con la misma crueldad, llegando incluso a examinar la delgada línea que separa en ocasiones la resistencia del terrorismo, sobre todo si se llega a analizar desde el punto de vista del opresor y el oprimido. En cambio el problema real de Defiance es que aún siendo una ficción creada de forma expresa para empatizar con el público y sumergirlo en una historia de supervivencia extrema, no logra explotar al máximo sus interesantísimos recursos. La forma, que a veces incluso toma prestadas ideas de otros títulos, devora al fondo y el drama a la realidad en la que por otra parte, sirve como presentación internacional de la prometedora Mia Wasikowska y en el patio de recreo de Liev Schreiber. Resistencia es una interesante alternativa en la cartelera que sin embargo, no logra quitarnos de encima la incómoda sensación de que con mayor rigor esta historia podría haber dado mucho más.