Ava Gardner

Película estrenada entre Actrices

(Brogen, Carolina del Norte, 24 diciembre 1922 – Londres, 25 enero 1990)




Ava Lavinia Gardner nació en una familia modesta de granjeros de Carolina del Norte, recibió una educación normal de su época en un colegio católico donde se preparaba para ser secretaria. Sin embargo, su fuerza le pedía una vida más ajetreada y Gardner se ganó la entrada en Hollywood con una carrera dura desde sus comienzos, haciendo pequeños papeles perfectamente olvidables con un contrato de 50 dólares a la semana. El mismísimo Louis B. Mayer llegó a decir de ella “No sabe hablar. No sabe actuar. Es terrible”. Sin embargo, detrás de su aire de granjera había todo un diamante en bruto listo para ser pulido. No sólo se dedicó a explotar su belleza sino que consiguió demostrar su talento.

Gracias a unas fotos que le hizo su cuñado fue descubierta por un cazatalentos de la Metro Goldwyn Mayer y es contratada por la compañía en 1941. Ese cazatalentos era Barry Duhan; quedó encantado al ver una fotografía de la actriz expuesta en el escaparate de la Quinta Avenida y se puso en contacto con Ava Gadner para ofrecerle trabajar en el cine. De este modo, dejó sus estudios de secretariado y comenzó a intervenir en numerosas películas.

Tomó lecciones de dicción y arte dramático y su debut cinematográfico se produjo, sin acreditar, en Nancy Answerg (1941), tras ocho filmes con apariciones sin acreditar, apareció en Mighty Lak a Goat(1942), pero el éxito le llegó más tarde con Forajidos (1946, Robert Siodmark), junto a Burt Lancaster, donde además de buena actriz a sus 24 años lucía una esplendorosa belleza.

A finales de los años 40 ya se había convertido en una de las estrellas de primera fila de Hollywood.

Su popularidad le vino dada también, en gran parte, por sus sonados matrimonios: el primero de ellos, en 1942 con Mickey Rooney (“mucha gallina para tan poco pollo), sólo duró un año y el divorcio se produjo en 1943; en 1945 se casó de nuevo con el arreglista, compositor y clarinetista Artie Shaw, del que se separa un año más tarde y el tercero y último fue con el cantante y actor Frank Sinatra, esta vez su matrimonio duró seis años (1951-1957).

También estuvo en España, donde conoció el lado apasionado y folclórico de los toros y el flamenco y “se llevó por delante” a algún torero famoso como Luis Miguel Dominguín y Mario Cabré) que le valieron la fama de “come-hombres”.

Hasta 1958 siguió trabajando con la MGM y las películas más destacadas en las que trabajó fueron Venus era mujer (1948), Pandora y el holandés errante (1951), tras cuyo rodaje aprovechó para escapar a España, donde vivió un corta temporada durante los años 50); La estupenda Mogambo (1953, John Ford) junto a Clark Gable (y que será la última película la que le llevó a ser finalista al Oscar, que no lo consiguió (en beneficio de la escuálida Autrey Hepburn), La condesa descalza (1954, Joseph L. Mankiewicz) junto a Humphrey Bogart, en la que daba vida a una bailarina española) (mejor sería decir mejicana).

Su vida sentimental le afectó profundamente y cansada de ser la protagonista de su propio drama, donde es incapaz de alcanzar el amor. Tras su brillante intervención en La noche de la iguana (1964) se retira, o mejor dicho, espacía mucho sus filmes, interviniendo a partir de entonces en TV o en superproducciones para clásicos.

Durante sus años en activo actuó en unas 60 películas y sus compañeros más característicos fueron, entre otros, Burt Lancaster, Robert Mitchum, James Mason, Robert Taylor o Gregory Peck. Su belleza deslumbrante le hizo adquirir gran notoriedad en el mundo del cine.

Louis B. Mayer (dueño de la Metro Goldwyn Meyer) dijo de ella: “No sabe actuar, no sabe hablar, pero es fantástica”.

Murió en Londres a los 68 años de edad. Entre sus declaraciones más significativas destacamos la siguiente:

“Fui una chica guapa que hizo cine, nada más que eso. Carecía de auténtica vocación interpretativa, aunque con el paso de los años llegué a sentir un auténtico amor por mi trabajo”. Era conocida con el sobrenombre: “El animal cinematográfico más bello del mundo.”




Lanzada como “El animal más bello del mundo” por la máquina publicitaria de la Metro Goldwin Mayer, magnéticamente sensual y de temperamento arrollador, Ava Gardner pronto rivalizó con Rita Hayworth como reina de Hollywood a finales de los 40 y primeros de los cincuenta del siglo pasado.

Aunque hoy pueda parecer una figura lejana o incluso casi olvidada, su impronta sigue viva todavía y eso lo demuestra el hecho de que, aún sin saber muy bien quién era o recordar alguna de sus películas, se puede preguntar a cualquiera quién era Ava Gardner y, al menos, casi todo el mundo sabrá responder que era “una actriz americana muy famosa”.

Por supuesto, para quienes pasan de los cuarenta años, la Gardner sigue siendo el mito del cine que siempre fue.



Pese a todo, su carrera cinematográfica es imparable y en los primeros cincuenta realiza trabajos memorables en los que explota básicamente dos registros:

- como mujer de armas tomar en My forbidden past (1951), Las nieves del Kilimanjaro (1952), que es otra historia de Hemingway en la que su fuerza arrolladora encaja a la perfección, y en Mogambo (1953), película que marca un antes y un después en las historias con triángulo amoroso y que coprotagoniza con Clark Gable y Grace Kelly.

- como personajes de origen dudoso y forasteras en Show Boat (1951), La condesa descalza (1954) y Bhowani Junction (1956). Es quizá en esta faceta en la que personalmente realiza tal vez sus mejores trabajos

Aunque siguió realizando películas, el interés del público por ella decayó a la misma velocidad a la que la había encumbrado. Así empezó a perder el interés por actuar y se dejó llevar por el alcohol y las depresiones hasta que su autodestructivo estilo de vida le pasó factura, cuando una neumonía aguda le causó la muerte en 1990.


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