¿QUÉ ES HALLOWEEN?

“Halloween”, del inglés antiguo “All hallow’s eve”, significa Víspera Santa. Es en efecto la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. La fantasía anglosajona, sin embargo, ha robado su sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los fantasmas. Halloween marca un triste regreso al antiguo paganismo, tendencia que se ha propagado también entre los pueblos hispanos.
Algunos argumentan que podría hacerse una fiesta de disfraces, hacer bromas sanas y divertirse sin entrar en los aspectos macabros del Halloween. Pero aún queda el peligro de asociarse a una fiesta pagana que tiene mucha vigencia en el ocultismo y la Nueva Era. Las fiestas reflejan e influyen en nuestros valores.
Recordemos que en la cultura moderna Halloween suplanta la Solemnidad de Todos los Santos, fiesta que nos recuerda que son muchos los santos en el cielo, no sólo los canonizados. Es un día en que recordamos la comunión de los santos y que todos somos llamados por Dios a ser santos y un día llegar al cielo. Pero al enfriarse la vida cristiana la gente se queda vacía, se olvida el testimonio de los santos y en vez se buscan sensaciones inmediatas para divertirse sin tomarse nada en serio. Las brujas y fantasmas parecen una broma, una diversión inofensiva. Pero con frecuencia el mismo vacío interior causa interés por las prácticas paganas y ocultistas y estas ejercen una extraña fascinación. Por eso se está propagando rápidamente en nuestra cultura la adivinación, la ouija, la creencia en la reencarnación, mujeres que se enorgullecen de ser brujas
y otras prácticas paganas.
Raíces paganas de Halloween
Ya desde el siglo VI antes de Cristo los celtas del norte de Europa celebraban el fin del año con la fiesta de Samhein (o La Samon), fiesta del sol que comenzaba la noche del 31 de octubre. Marcaba el fin del verano y de las cosechas. El colorido de los campos y el calor del sol desaparecían ante la llegada de los días de frío y oscuridad. Creían que aquella noche, el dios de la muerte permitía a los muertos volver a la tierra fomentando un ambiente de muerte y terror. La separación entre los vivos y los muertos se disolvía aquella noche y haciendo posible la comunicación entre unos y otros. Según la religión celta, las almas de algunos difuntos estaban atrapadas dentro de animales feroces y podían ser liberadas ofreciendo a los dioses sacrificios de toda índole, incluso sacrificios humanos. Sin duda Samhein no es otro sino el mismo demonio que en todas las épocas busca implantar la cultura de la muerte.
Aquellos desafortunados también creían que esa noche los espíritus malignos, fantasmas y otros monstruos salían libremente para aterrorizar a los hombres. Para aplacarlos y protegerse se hacían grandes hogueras. Estas hogueras tuvieron su origen en rituales sagrados de la fiesta del sol. Otras formas de evitar el acoso de estos macabros personajes era preparándole alimentos, montando macabras escenografías y disfrazándose para tratar de asemejarse a ellos y así pasar desapercibidos a sus miradas amenazantes.
¿Cómo sabía aquella gente la apariencia de brujas, fantasmas y monstruos? Al no conocer al verdadero Dios vivían aterrorizados ante las fuerzas de la naturaleza y las realidades del sufrimiento y la muerte. De alguna forma buscaban desahogar aquella situación dándole expresión en toda clase de fantasías. Todo lo feo, lo monstruoso y lo amenazante que se puede imaginar en figuras de animales y seres humanos constituye la base para darle riendas libres a la imaginación del terror.
Mezcla con el cristianismo
Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no todos renunciaron a las costumbres paganas. Es decir, la conversión no fue completa. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos, que es el día siguiente, hizo que algunos las mezclaran. En vez de recordar los buenos ejemplos de los santos y orar por los antepasados, se llenaban de miedo ante las antiguas supersticiones sobre la muerte y los difuntos.
Algunos inmigrantes Irlandeses introdujeron Halloween en los Estados Unidos donde llegó a ser parte del folklore popular. Se le añadieron diversos elementos paganos tomados de los diferentes grupos de inmigrantes hasta llegar a incluir la creencia en brujas, fantasmas, duendes, drácula y monstruos de toda especie. Desde EE.UU., Halloween se ha propagado por todo el mundo.
Algunas costumbres de Halloween
Trick or Treat
Los niños (y no tan niños) se disfrazan (es una verdadera competencia para hacer el disfraz más horrible y temerario) y van de casa en casa exigiendo “trick or treat” (truco o regalo). La idea es que si no se les da alguna golosina le harán alguna maldad al residente del lugar que visitan. Para algunos esto ha sido un gracioso juego de niños. íšltimamente esta práctica se ha convertido en algo peligroso tanto para los residentes (que pueden ser visitados por una ganga violenta), como para los que visitan (Hay residentes que reaccionan con violencia y ha habido casos de golosinas envenenadas). En todo caso los comienzos de esta costumbre parece ser que se remonta a la persecución contra los católicos en Inglaterra cuando las residencias de los católicos eran presa de amenazas.
La calabaza
Según una antigua leyenda irlandesa un hombre llamado Jack había sido muy malo y no podía entrar en el cielo. Tampoco podía ir al infierno porque le había jugado demasiados trucos al demonio. Tuvo por eso que permanecer en la tierra vagando por los caminos, con una linterna a cuesta. Esta linterna primitiva se hace vaciando un vegetal y poniéndole dentro un carbón encendido. Jack entonces se conocía como “Jack of the Lantern” (Jack de la Linterna) o, abreviado, Jack-o-’Lantern. Para ahuyentar a Jack-o-’Lantern, la gente supersticiosa ponía una linterna similar en la ventana o frente a la casa. Cuando la tradición se popularizó en los EE.UU., el vegetal con que se hace la linterna comenzó a ser una calabaza la cual es parte de las tradiciones supersticiosas de Halloween. Para producir un efecto tenebroso, la luz sale de la calabaza por agujeros en forma del rostro de una calavera o bruja.
Fiesta de disfraces
Una fiesta de disfraces no es algo intrínsecamente malo. Pero si hay que tener cuidado de que el disfraz no tape la conciencia del pudor, del respeto a lo sagrado y de la moral en general, lo cual suele ocurrir, sobre todo cuando se añade la bebida alcohólica.
Jesucristo es victorioso sobre el mal
La cultura moderna, jactándose de ser pragmática y científica, se aparta de Dios considerándolo un mito ya superado. Al mismo tiempo, para llenar el vacío del alma, el hombre de hoy retrocede cada vez más al absurdo de la superstición y del paganismo. Ha cambiado a Dios por el mismo demonio. Sin la fe, el hombre se arrastra hacia la necesidad de protegerse de fuerzas que no puede dominar. Vive con miedo le necesita expresarlo. Busca de alguna manera con sus ritos exorcizar las fuerzas superiores.
Testimonio sobre Halloween de una conversa del satanismo
Tras convertirse al catolicismo luego de practicar durante varios años el satanismo y el esoterismo, Cristina Kneer de Vidal, residente de Hermosillo, México, explicó que la fiesta de Halloween es la más importante para los cultos demoníacos pues además de iniciarse el nuevo año satánico, “es como si se celebrara el cumpleaños del diablo”.
La ex astróloga afirmó que la noche de Halloween no debe celebrarse por ningún católico pues, entre otras cosas, es la fecha en la que los grupos satánicos sacrifican a jóvenes y niños. “No quiero asustar a nadie, todo el mundo es libre de creer lo que quiera, pero mis palabras deben ser tomadas en cuenta, por lo menos pido que me escuchen, razonen y decidan”, afirmó.
“Miles de personas han adoptado sin saberlo una costumbre satánica y con ello están propiciando el crecimiento del satanismo en México y en las grandes urbes”, agregó Kneer y explicó que “son temas poco conocidos, practiqué la meditación y aunque ahora me arrepiento, llegué a abominar a Dios”.
Ritos satánicos
“Se eligen preferentemente niños porque son los que aún no han pecado y son los preferidos de Dios”, afirmó.
Hay ocho principales fiestas satánicas: la más alta es la fiesta de Samhain o Halloween del 31 de octubre, en que se celebra el año nuevo satánico (para los católicos es la víspera de Todos los Santos). Luego sigue la fiesta del 21 de diciembre o la fiesta de Yule (cercana al día de la Navidad); el 22 de febrero se celebra la fiesta de Candlemas o festival de Luces. La siguiente fiesta en el calendario es el equinoccio de primavera, generalmente se hace el mismo día de la Pascua burlándose de la muerte de Jesús en la Cruz y la fiesta se distingue por un sacrificio similar.
Conversión
Cristina Kneer pertenece a un grupo conocido como SAL, que pretende enviar a los satanistas un mensaje de esperanza para que se conviertan y la petición de que no hagan más daño.
“Cualquier satánico que lea esta información y que quiera rechazar o abandonar el satanismo puede hacerlo con ayuda de Dios, como ya lo hemos logrado nosotras”, señaló Kneer.
Halloween o Noche de las Brujas es una fiesta proveniente de la cultura celta que se celebra en la noche del día 31 de octubre. Los niños se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta. Después de llamar a la puerta los niños pronuncian la frase “Truco o trato”. Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato. Si por el contrario se niegan, los chicos les gastarán una pequeña broma, siendo la más común arrojar huevos o espuma de afeitar contra la puerta. Halloween es una derivación de la expresión inglesa
All Hallow’s Eve (Víspera del Día de los Santos). Se celebraba en los países anglosajones, principalmente en Canadá, Estados Unidos, Irlanda y el Reino Unido. Pero actualmente se celebra en casi todos los paises occidentales con mayor o menor presencia.
Una típica lámpara-calabaza de Halloween
Sus orígenes se remontan a los celtas[], y la fiesta fue exportada a los EE.UU. por emigrantes europeos en el siglo XIX, más o menos hacia 1846. La fuerza expansiva de la cultura de EE.UU. ha hecho que Halloween se haya popularizado también en otros países. El día de Halloween, en tiempos modernos se considera una fiesta estadounidense.
La historia del Halloween se remonta a hace más de 2500 años, cuando el año celta terminaba al final del verano, el preciso día 31 de octubre de nuestro calendario. El ganado era llevado de los prados a los establos para el invierno. Ese último día, se suponía que los espíritus podían salir de los cementerios y apoderarse de los cuerpos de los vivos para resucitar. Para evitarlo, los poblados celtas ensuciaban las casas y las “decoraban” con huesos, calaveras y demás cosas desagradables, de forma que los muertos pasaran de largo asustados. De ahí viene la tradición de decorar con motivos siniestros las casas en la actual víspera de todos los santos y también los disfraces. Es así pues una fiesta asociada a la venida de los dioses paganos a la vida.
El recorrido infantil en busca de golosinas probablemente enlace con la tradición neerlandesa de la Fiesta de San Martín.
|
|
Halloween es una fiesta basada en el miedo, la muerte, los muertos vivientes, la magia negra y los monstruos místicos. Los “personajes” que se suelen asociar a Halloween incluyen a los fantasmas, las brujas, los gatos negros, los trasgos, los banshees, los zombis y los demonios, así como ciertas figuras literarias como Drácula y el monstruo de Frankenstein.
Los celtas solían disfrazarse con pieles de animales el 31 de octubre y así no ser descubiertos por los espíritus que, según ellos, esa noche recobraban vida. De ahí la costumbre actual de disfrazarse ese día. Los colores tradicionales de Halloween son el negro de la noche y el naranja de las primeras luces del día. Los símbolos de Halloween también incluyen elementos otoñales como las calabazas y los espantapájaros.
La celebración del día de Halloween ha sido integrada en otras culturas no anglosajonas, casi desplazando los ancestrales ritos del “Día de Muertos”.
Se dice que las brujas utilizaban los cráneos de las víctimas humanas y las adornaban con velas entre las cuencas de los ojos y la nariz. Cuando los paganos irlandeses llegaron a Estados Unidos, no podían llevar a cabo estas prácticas con cráneos humanos, de modo que utilizaron calabazas.
Hace algunos miles de años, los celtas llegaron lo que ahora se conoce como Gran Bretaña y Francia, y aunque dejaron descendientes su cultura fue destruida por Roma y celebraban el año nuevo el 1 de noviembre. En los festejos que se iniciaban la noche del 31 de octubre, se encendían fogatas y se realizaban sacrificios (animales y, en ocasiones, humanos) para ahuyentar a los espíritus malignos. Según la tradición celta, los muertos regresaban en la noche de Samhain a pedir alimentos a los vivos, a quienes maldecían y hacían víctimas de conjuros si no accedían a sus peticiones (me das algo o te hago una travesura, que es la traducción de “Trick or Treat”).
Desde Italia, tomando los dominios celtas, llegaron los romanos. Estos ya tenían ocupados los últimos días de octubre y principios de noviembre con festividades que llamaban “Las Fiestas de Pomona”, dedicadas a la diosa de los árboles frutales (era algo así como la vendimia o celebración de la cosecha), por lo que se mezclaron frutas con malos espíritus para celebrar este día. Las manzanas eran muy populares y pronto fueron parte de las celebraciones.
La iglesia de Roma decidió convertir la festividad al catolicismo. Ya de por sí traían un gran problema con el calendario, que les había sido insuficiente para darle un día a todos los santos. Así que dedicaron un solo día a todos los santos menores. Se instituyó el 1 de noviembre como el “Día de Todos los Santos”, que en Inglaterra (donde existía el problema) se denominó (traduciendo literalmente) como “All Hallows’ Day”, y a la noche anterior se le llamó “All Hallows’ Eve”. Con las ya conocidas contracciones tan acostumbradas en el inglés, esto pasó a ser “All Hallows’ Eve” y finalmente “Halloween”.
El apóstol Pablo exhorta a la iglesia de Roma rechazar las cosas del mundo: “Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.” (Romanos 12:2) Contrario a lo que enseña la iglesia tradicional, no debemos conformarnos (adaptar la Palabra de Dios) a este mundo. Lo que se supone debemos hacer es renovar nuestras mentes con Su Palabra para predicar el mensaje de Dios y no el mensaje de Satanás. No se puede buscar simultáneamente a Dios y a las tinieblas: “No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios. ¿O provocaremos a celos al Señor?” (1 Corintios 10:21-22a). Luego, debemos apartarnos de las cosas del mundo, sin importar si parecemos extraños o no nos “aceptan”. Mucho dijo Jesús a Sus discípulos (y a nosotros) sobre el tema: “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no sois del mundo, sino que yo os escogí de entre el mundo, por eso el mundo os odia.” (Juan 15:19); “El que ama su vida la pierde; y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna.” (Juan 12:25).
De la edad media a la actualidad
En la Edad Media algunos bandoleros se disfrazaban de espíritus para cometer sus fechorías. De ahí viene la costumbre de disfrazarse. Algunos años después esta festividad llega a Estados Unidos, traída por los pioneros, y es aceptada como una tradición, integrando todos los detalles antes mencionados. Era una fiesta católica de pequeños grupos de fieles, que se popularizó enormemente con la llegada de los Irlandeses alrededor de 1840. Fueron ellos quienes le añadieron la “Jack-o-lantern” (la calabaza hueca con una vela dentro), ya que tenían una leyenda de un Jack (Juan) a quien le prohibieron la entrada al Cielo y también al Infierno y se paseaba con una linterna, que era un repollo hueco con un carbón ardiente dentro (que le había dado el mismísimo Diablo), buscando la manera de entrar en el cielo o en el infierno. Los Norteamericanos usaron una calabaza.
La fiesta sin embargo no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921. Ese año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados. La internacionalización de Halloween se produjo a finales de los años 70 y principios de los 80 gracias al cine y a las series de televisión. En 1978, se estrenaba en EE.UU. y en el mundo entero La Noche de Halloween, de John Carpenter; una película ambientada en la víspera de “Todos los Santos” que supuso una referencia para el cine de terror de “clase B”; con innumerables secuelas e imitaciones. Por otro lado, éxitos de la pequeña pantalla como “Los Simpsons” comenzaron a dedicar un capítulo cada año a Halloween hasta convertir la calabaza sonriente en una imagen tan conocida como la Coca-Cola. Hoy en día Halloween es una de las fechas más importantes del calendario festivo estadounidenense y canadiense. En el viejo continente son muchas las ciudades en que los jóvenes deciden adoptar la tradición y disfrazarse o celebrar fiestas.
++++++
La fiesta de Halloween ha ido cogiendo costumbres y tradiciones de diferentes épocas y lugares. La calabaza, los disfraces, los dulces, todo tiene su explicación y a veces ésta es bastante curiosa …

Halloween
LA CALABAZA DE JACK-O-LANTERN
Cuando los irlandeses llegaron a EE.UU. e introdujeron la fiesta de la Noche de las Brujas, también se llevaron consigo lo que sería el símbolo más famoso de la noche de Halloween: la Jack-o-lantern (la calabaza hueca con una vela dentro).
Esta tradición viene de una leyenda irlandesa: Un tal Jack se muere y de tan malo que era ve como se le prohíbe la entrada tanto al Cielo como al Infierno. Desde entonces es condenado a vagar por el mundo buscando una entrada a uno de los dos sitios con la única ayuda de un repollo con una vela dentro.
Los irlandeses americanos cambiaron el repollo por la calabaza (mucho más común en su nueva tierra) y, emulando al pobre Jack el de la Linterna, hicieron nacer el mito de la calabaza de Halloween. Un mito que a su vez hizo crecer toda una gastronomía con el anaranjado fruto como protagonista…

¿POR QUÉ LOS DISFRACES?
La tradición de “disfrazarse” en Halloween es relativamente reciente. Dicen que nació en Francia entre los siglos XIV y XV, durante la celebración de la “Fiesta de Todos los Santos” cuando Europa estaba azotada por la peste bubónica. La plaga provocó entre los católicos un gran miedo a la muerte y, de rebote, exaltó su creatividad.
Las “misas” en la fiesta de los “Difuntos” se multiplicaron y nacieron muchas representaciones artísticas que le recordaban a la gente su propia mortalidad. Estas representaciones eran conocidas como la “Danza de la Muerte” y con el tiempo dieron lugar a una auténtica “fiesta de disfraces” con la muerte como denominador común.
EL ORIGEN DEL “TRICK OR TREAT”
Otra tradición muy arraigada en EE.UU. es la que se conoce como “dulce o travesura” (Trick or Treat). Como es sabido, en la noche de Halloween los niños americanos se disfrazan de seres monstruosos y llaman a las puertas de los vecinos dándoles a elegir entre entregar un dulce o recibir un susto.
Esta costumbre debe su origen a la persecución de los protestantes contra los católicos en la Inglaterra de los siglos XVI y XVII. Producto de esta persecución, el rey protestante Jaime I y su Parlamento fueron víctimas de un intento de atentado, pero el plan fue descubierto cuando un tal Guy Fawkes se fue de la lengua.
Esto generó una fiesta burolona en que bandas de protestantes ocultos con máscaras celebraban la fecha visitando a los católicos y exigiéndoles cerveza y pasteles. La amenza: “Trick or Treat”, “Dulce o Treta”. De esta manera el “Día de Guy Fawkes” llegó a América con los primeros colonos, se trasladó al 31 de octubre y se unió con la fiesta de Halloween.

LOS DULCES
Otra costumbre muy arraigada en Halloween es la de pedir y comer dulces. Según parece la tradición comenzó en Europa en el siglo IX cuando, cada 2 de noviembre, los cristianos iban de pueblo en pueblo pidiendo “tortas de alma” (pedazos de pan dulce). Cuantas más recibían, más prometían rezar por la paz de los parientes muertos de los donantes. Con el tiempo esta costumbre se fue fusionando con la fiesta de Halloween hasta convertirse en otro rasgo típico de la celebración.
LA NOCHE DE LAS BRUJAS
Según dice la leyenda las brujas se reunían dos veces al año: el 30 de abril (víspera de mayo) y el 31 de octubre (víspera de “Todos los Santos” y festividad de Halloween). Convocadas por el diablo, llegaban en sus escobas para participar en los aquelarres y aprender nuevos hechizos.
Hoy en día la noche de Halloween es reconocida por todos los satanistas, ocultistas y adoradores del diablo como víspera del año nuevo para la brujería. Para muchos, es la noche en que los poderes satánicos y de brujería están en su nivel de potencia más alto. Es lógico pues que sus ritos se hayan ido mezclando con la celebración actual del Halloween.
Por cierto, los entendidos aseguran que basta con ponerse la ropa al revés y caminar hacia atrás la noche de Halloween para que se te aparezca una bruja.

LOS GATOS NEGROS
Se dice que los gatos negros es un disfraz que utilizan las mismas brujas para pasearse tranquilamente por la ciudad. Por eso una de las tradiciones de Halloween advierte que si un gato negro se te cruza por delante en esta noche la mala suerte caerá sin remedio sobre tu cabeza. ¿Sin remedio? Noooo, hay un antídoto: cuando te pase eso da inmediatamente siete pasos hacia atrás y ¡maldición conjurada!
++++++
Antes de la era cristiana, cuando los celtas (bretones, galos, escoceses e irlandeses) disfrutaban aún de relevancia social solían celebrar el arranque del año nuevo, que coincidía con el final del verano, vía sacrificios en honor del Señor del Cielo y la Tierra, Saman.
La fiesta arribó en Estados Unidos a mitad del siglo XIX, cuando los emigrantes irlandeses trasladaron el ritual druida al otro lado del Atlántico.
La noche del 31 de octubre era costumbre, tradicionalmente, recorrer las calles del vecindario, de puerta en puerta, pidiendo comida para los dioses. La disyuntiva, “Trato o Truco”, ponía a los habitantes del inmueble asaltado contra la pared. O contribuían a la causa aportando sus ofrendas alimenticias o se atenían a las consecuencias.
Esta festividad, que con el paso del tiempo, acabó perdiendo su carácter ritual, ha ido calando en la celebración cristiana del “Día de Todos los Santos”. Fiesta oficial para llevar flores a la tumba de los difuntos. Un día familiar y nostálgico, de cementerios abarrotados y recuerdos dolorosos.
Hoy el modelo americano y el patrio conviven sin problemas. Mientras unos se acuestan pronto la noche del 31 para madrugar y encaminarse hacia el camposanto, otros la pasan en vela, disfrazados de cualquier cosa terrorífica -a algunos le sobran los disfraces-, en una de las miles de fiestas conmemorativas. Hasta en los colegios los niños vacían calabazas y juegan a asustar a sus pequeños colegas a base de enrevesadas aventuras producto de su mente calenturienta.
Las leyes de la mercadotecnia y la colonización cultural la han convertido en una fiesta pagana de adoración a los muertos (esa “death culture” de la que hablan los sesudos sociólogos) que da pie a todo tipo de delirios más o menos “gore”. Donde los gritos y los gemidos de horror resuenan en cada rincón, en lugares donde la sangre siempre huele a demasiado reciente… Sigue leyendo… tus cargas con las consecuencias…
Michael Myers en la noche de Halloween

Siempre lleva una máscara blanca inexpresiva, un mono gris y suele llevar arma contundente para acabar con sus víctimas, normalmente un cuchillo. Este Halloween aparece en las pantallas de cine
Las enfermeras del sanatorio de Grace Anderson cuentan las historias de Laurie Strode (Jaime Lee Curtis) . Ella es la hermana del legendario Michael Myers - hace 3 años, ella pensó que lo había destruido para siempre pero se equivocó-. Laurie ha sido encerrada en un sanatorio y no ha habla con nadie, tan mala es su situación que intentará suicidarse. Pero Michael Myers tiene otros proyectos para Laurie …
En la ciudad soñolienta de Haddonfield, Illinois, Freddie Harris, un empresario ambicioso, está listo para hacer un poco de dinero con un nuevo “reality show” llamado Dangertainment. Él ha reclutado a seis estudiantes de colegio locales para participar en su webcast. Ellos tienen que pasar la noche en una casa que será cerrada completamente y la única comunicación que tendrán hacia el exterior serán las cámaras de Internet. Jim Morgan es un rebelde de comandante de música en el cuero y Donna Chang es un escéptico hermoso pero simpático
“El peligro” surge cuando los estudiantes averiguan que ellos han sido escogidos para pasar la noche en la casa de Michael Myers. Pero después de una entrevista inicial, los estudiantes piensan que son capaces de afrontar el reto y de ganar la beca les ofrece Freddie.
Halloween llega y el grupo se prepara para entrar en la casa. Las cámaras son su única unión con el mundo exterior y la audiencia puede comprobar en riguroso directo como el grupo intenta explorar los secretos de la casa Myers. Fuera en la sala de control localizada en el garaje, Freddie y su ayudante Nora están listos para gastar broma y/o sustos a los concursantes. ¡Pero el grupo no sabe que es aquel Michael Myers ha vuelto a casa y está listo a -”limpiarla”-!
Esta es la sinopsis de la octava secuela que la industria cinematográfica ha dedicado al asesino de la mascar blanca. Con el tiempo este personaje al que John Carpenter dio la vida en 1978 con La Noche de Halloween, bautizándole como la esencia del mal, se ha convertido en un personaje esencial de la noche de brujas.
Recordemos el personaje
Michael Myers, era un niño que a los 6 años asesinó a su hermana mayor el 31 de Octubre de 1963 con un cuchillo carnicero. Por este motivo fue internado en una clínica psiquiátrica donde era tratado por el Dr. Loomis, quien se dio cuenta con el tiempo que su rostro sin expresión ni ninguna emoción aparente, sus negros y opacos ojos sin brillo eran maldad pura.
En 1978 escapó del manicomio en busca de su otra hermana Laurie Stroode (a quien sus padres entregaron en adopción a los Stroode para protegerla), matando a todo aquel que ose vivir en su casa donde ocurrió el homicidio y a los que se interpongan en su camino para cumplir la perversa misión de matar a Laurie, su hermana viva.
FILMOGRAFíA
La Noche de Halloween, 1978. Hace 15 años, un chico apuñaló a su hermana en la noche de Halloween. Ahora ha huido del psiquiátrico en el que estaba recluido.
Halloween II: ¡Sanguinario!, 1981. Un extraño asesino, que años atrás cometió una masacre en un pequeño pueblo estadounidense y al que todos creían muerto, vuelve a ponerse en acción. Ahora se dirige a un pequeño hospital donde está internada la única víctima que logró sobrevivir a su primer ataque.
Halloween III, 1982. Las pesadillas se vuelven realidad cuando un maníaco y propietario de una tienda de juguetes, Conal Cochran, empieza a fabricar unas máscaras que convierten las almas y los cuerpos de los niños en seres diabólicos.
|
Halloween IV: Retorno de Michael Myers, 1989 Michael Myers se ha escapado del Instituto Mental de Richmond dispuesto a asesinar a su único familiar con vida, su sobrina Jamie Lloyd. Una niña que intenta hacer una vida normal después de lo acontecido con su tío Michael, que mató a 16 personas y fue finalmente capturado por su propio doctor, Loomis, que le disparó y lo quemó, sin llegar a matarlo. Otra vez el Dr. Lomis seguirá al psicópata asesino para intentar detenerlo de una vez por todas. |
|
|
Halloween V: ¡Venganza de Michael Myers!, 1989 Michael Myers, el psicópata asesino ha vuelto a sobrevivir y obsesionado por la venganza, continua buscando a su pequeña sobrina para asesinarla. Jamie ha sido hospitalizada y debido a un shock traumático ha perdido la capacidad del habla. |
|
|
Halloween VI, 1995 La noche de Halloween se acerca, pero la ciudad se siente tranquila ya que Michael Myers está encerrado en un psiquiátrico. Lo que no sospechan es que, después de 15 años, ha conseguido escapar. |
|
|
Halloween H20, 1998 Han pasado 20 años desde los terroríficos acontecimientos de la noche de Haloween. Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) vive con su hijo de 17 años, trabaja en un prestigioso colegio y mantiene una relación sentimental, pero su lucha por superar el pasado continúa. Según se aproxima. |
|

Jamie Lee Curtis en Halloween VIII: Resurrection
Michael Myers


La IX entrega de la saga “Halloween” se encuentra en desarrollo en el seno de Miramax / Dimension, aunque al mismo tiempo congelada al menos hasta octubre, cuando se aclare un poco el jaleo empresarial provocado por la fuga de los hermanos Weinstein del castillo Disney. Tras manejarse el título “Halloween 9: The Missing Years”, parece que finalmente será “Halloween: Retribution” el utilizado, sin cifra que indique cuántas películas llevamos ya con el psicópata de la máscara blanca (los números demasiado grandes parece ser que dan mal rollo a los espectadores jóvenes, al crear en ellos una sensación como de serie antigua).
El guión de esta nueva carnicería de Michael Myers, que aún no tiene director asignado, corresponde a un especialista en la materia (vísceras, quiero decir) como el joven Jake Wade Wall, quien en poco tiempo se ha convertido en el escritor más solicitado a la hora de actualizar hitos del horror barato de los 80 como “Llama un extraño” o “Carretera al infierno”.

LA NOCHE DE HALLOWEEN (Halloween)
Director: John Carpenter. 1978. EE.UU. Color
Intérpretes: Donald Pleasence (Dr. Sam Loomis), Jamie Lee Curtis (Laurie Strode), P. J. Soles (Lynda), Nancy Loomis (Annie Brackett), Charles Cyphers (Sheriff Leigh Brackett), Kyle Richards (Lindsey Wallace), Brian Andrews (Tommy Doyle), John Michael Graham (Bob), Nancy Stephens (Marion Chambers), Arthur Malet (guarda del cementerio), Mickey Yablans (Richie), Tony Moran (Michael Myers adulto), Will Sandin (Michael de niño)
La noche de Halloween, el joven Michael Myers, con sólo seis años, asesina a su familia con un cuchillo de cocina. Es internado en un psiquiátrico, pero huye quince años más tarde, el día antes de Halloween, la noche de las calabazas. El psicópata vuelve a su localidad, y comienza una serie de asesinatos. Mientras, uno de los doctores del psiquiátrico le sigue la pista.
Poco podía adivinar Carpenter la moda que llegaría a crear con La noche de Halloween (1978), comenzando con su más directa imitación, la execrable Viernes 13 (1980, Sean S. Cunningham), que a su vez engendraría un sinfín de emulaciones, a cual más insoportable. Por su parte, Carpenter se inspiraría para esta obra en la mítica e imprescindible Psicosis (1961), de Alfred Hitchcock, confiriendo, sin embargo, a su psicópata Michael Myers una (id)entidad que le equipararía, acaso, como el summun del Mal, en una abstracción metafórica, de ahí la imposibilidad de acabar con él y las continuas reapariciones en los momentos finales, que se perpetuarían en un cúmulo de prescindibles continuaciones. Por otro lado, una influencia que nadie ha detectado en esta película es el clásico de “clase B” El asesino anda suelto (1956, Bud Boetticher), pues la estructura del guión es muy similar: en el policial interpretado por Joseph Cotten, un psicópata escapará de prisión, hará un recorrido regado de víctimas hasta acabar en una urbanización, vigilada por la ley, pero el asesino logrará llegar hasta la mujer acosada.
El caso es que, aún siendo La noche de Halloween la más característica de las películas de Carpenter, y la que le otorgó el escaso prestigio crítico que aún pudiera tener entre los sesudos analistas que desprecian su obra por su adscripción a un género “menor y escapista”, es éste un filme con notables altibajos narrativos. Entre los aciertos de la película se inscribiría, sin lugar a dudas, el magnífico prólogo, rodado en un impecable plano-secuencia subjetivo desde las rendijas de la máscara de Halloween que el pequeño Michael se pondrá para asesinar a su pecaminosa hermana, detalle éste que pudiera ser un homenaje al dibujante Will Eisner y su personaje Spirit. De forma aislada, a lo largo del filme, abundan los hallazgos visuales que infunden a la narración un tono pesadillesco e irreal, como es el plano cuasi-onírico de la losa de cementerio enclavada en la cabecera de la cama. Y el más grande acierto de la cinta es, por supuesto, la equiparación del asesino con la propia esencia del Mal (“¿Era el Hombre del Saco?”, pregunta, al final, Laurie al doctor Loomis; “en cierto modo, lo era”, responde el científico); las posteriores secuelas e imitaciones abordarían tal idea de un modo burdamente explícito. Y todo se resuelve mediante una trama trivial, con descerebradas adolescentes yendo y viniendo, y conversando vacías y alargadas charlas que nada aportan a la narración, salvo metraje de relleno hasta el crimen de turno, evidentemente mucho mejor rodado que los posteriores “psycho-killers” de quinta categoría.
Resaltar que de esta película existen “tres” versiones distintas. En primer lugar, la llamémosle “oficial”, que vimos en los cines. Una segunda versión para televisión, eliminando los numerosos planos sangrientos y de desnudos; como quiera que el metraje quedaba reducido notoriamente, el exhibidor televisivo de Norteamérica contrató a Carpenter para rodar nuevos planos de relleno que hiciesen alcanzar a la película su metraje primitivo, en particular con Donald Pleasence hablando sobre la esencia del Mal, y una nueva filmación del asesinato del inicio, con la hermana de Michael Myers pudorosamente cubierta con sujetador y las rendijas de la máscara más estrechas para no verse las cuchilladas (esta es la chapucera versión que siempre se ha visto en nuestras televisiones, con el formato panorámico amputado, de igual modo). Y una tercera versión, montada para su edición en láser-disc, editando la primera versión en formato panorámico e intercalando las nuevas escenas rodadas para la segunda versión, éstas en formato “full-screen”.

SANGUINARIO (Halloween II)
Director: Rick Rosenthal. EE.UU. 1978. Color
Intérpretes: Jamie Lee Curtis (Laurie Strode), Donald Pleasence (Dr. Sam Loomis), Charles Cyphers (Sheriff Leigh Brackett), Jeffrey Kramer (Graham), Lance Guest (Jimmy Lloyd), Pamela Susan Shoop (Nurse Karen Bailey), Hunter von Leer (Deputy Gary Hunt), Nichole Drucker (Young Laurie Strode), Adam Gunn (Young Michael Myers), Tony Moran (Michael Myers -con 21 años)
Laurie Strode, despues de ser atacada por Michael Myers, es recogida por una ambulancia y llevada al hospital. Mientras tanto, el doctor Loomis recorre las calles de Haddonfield en busca de Michael Myers, que no ha muerto a pesar de los seis disparos con que el doctor le obsequió.
La policia va descubriendo los cadáveres de las victimas de Myers. El doctor Loomis les advierte que Myers no ha muerto y a pesar de las dudas iniciales de la policia, se convencen de que Myers sigue vivo. En el hospital, Laurie convalece en la cama, asustada por lo que ha sucedido y con su pensamiento puesto en Michael Myers. Seguirá siendo una noche inolvidable de Halloween para todos los habitantes de Haddonfield.
Secuela de la dirigida por John Carpenter La noche de Halloween (1978). En esta ocasión, John Carpenter deja la cámara a un lado y se limita a producir y escribir el film junto a Debra Hill. Tras la cámara está Rick Rosenthal, con un manejo de la cámara mucho menos sutil que John Carpenter, sobre todo en las escenas subjetivas. La pelicula comienza donde terminó la primera, y seguimos viendo como Michael Myers siembra el terror en Haddonfield y las heroicas hazañas de Laurie para escapar de Michael Myers. Hasta que llega ese momento, Myers se dedica a lo suyo: matar a quien se encuentre, haciendo estragos en el Hospital.

HALLOWEEN III (Halloween III: Season of the witch)
Director: Tommy Lee Wallace. 1982. EE.UU. Color
Intérpretes: Tom Atkins (Dr. Daniel “Dan” Challis), Stacey Nelkin (Conal Cochran), Al Berry (Harry Grimbridge),
Michelle Walker
(Bella Challis),
Michael Currie
(Rafferty),
John MacBride
(Sheriff),
Wendy Wessberg
(Teddy),
Ralph Strait
(Buddy Kupfer),
Paddi Edwards
(secretario Silver Shamroc),
Garn Stephens
(Marge Gutman),
Essex Smith
(Walter Jones),
Maidie Norman
(enfermera Agnes), Jadeen Barbor (Betty Kupfer)
El doctor Daniel es un médico con problemas matrimoniales y de bebida. En el hospital donde trabaja, traen a un hombre aterrorizado que tiene en sus manos una careta de Halloween. Mientras está convaleciente en el hospital, el hombre es asesinado y su asesino se prende fuego muriendo en el acto.
La hija del fallecido hace amistad con el doctor. Su padre, según cuenta la joven, tenía una tienda donde las caretas más vendidas de Halloween eran las de la empresa de juguetes Trébol plateado. Los dos acuden al pueblo donde está la fabrica que hace las caretas.
Dirigida burdamente por Tommy Lee Wallace, que también escribe el guión con una historia poco menos que inverosímil con el trasfondo de la llegada de Halloween. Michael Myers en esta pelicula no aparece para nada, y su lugar es ocupado por androides asesinos.
El film fue un fracaso económico y el público no sabía muy bien que estaba viendo, lo que hizo que en futuras entregas se volviera a recuperar el personaje de Michael Myers.
John Carpenter y Alan Howarth se encargaron de la música, y Carpenter, en compañía de Debra Hill, la produjo. No obstante las cosas negativas de la pelicula (ni siquiera la banda sonora suena bien), siempre se puede encontrar algo que merezca la pena verse y tiene buenos momentos con algunos efectos especiales aceptables, pero curiosamente lo mejor de todo es ese anuncio que se repite una y otra vez que dice “faltan dos días para Halloween, Halloween, Halloween…”.
La idea de los androides asesinos no es mala idea, pero en este caso, además de que resultan muy poco inquietantes, reemplazan a Michael Myers y eso no funciona. Protagonizada por Tom Atkins, actor que trabajó anteriormente con John Carpenter en La niebla (1980) y 1997: Rescate en Nueva York (1981).

HALLOWEEN IV: EL REGRESO DE MICHAEL MYERS
(Halloween IV: The Return of Michael Myers)
Director: Dwight H. Little. 1988. EE.UU. Color
Intérpretes: Donald Pleasence, Ellie Cornell, Danielle Harris, Beau Starr, George P. Bilbur, Sasha Jenson, Kathleen Kinmont, Michael Pataki
Han pasado diez años desde que Michael Myers protagonizó una matanza en Haddonfield durante la noche de Halloween. Ahora, una década después, Myers se encuentra interno en un hospital psiquiátrico, aunque su traslado a un hospital del Estado es inminente. Durante el viaje a su nueva residencia, Myers escapa iniciando una serie de brutales asesinatos. Seguido de cerca por los doctores Loomis y Hoffman, Myers tiene un objetivo en mente: acabar con su sobrina Jaime. Su nuevo destino es Haddonfield y la fecha de llegada, la noche de Halloween.
Desde el primer fotograma se aprecia que Carpenter no tuvo nada que ver con este proyecto, ni siquiera en labores de producción, en el que sólo queda del él el tema principal que compuso para La noche de Halloween.
El equipo de Halloween 4 se dispuso a recuperar al Doctor Loomis y a Michael Myers en esta nueva secuela. Sin embargo, no fue posible recuperar a Jamie Lee
Curtis de nuevo para el papel de Laurie Strode. La solución “más ingeniosa” que se les ocurrió fue que tanto Loomis como Myers habían sobrevivido al incendio en el hospital de Halloween 2 y que Lauire Strode había fallecido en un accidente de tráfico.
A los dos únicos personajes de las primeras películas se les unen nuevos como Rachel, el sheriff Meeker que sustituye al sheriff Brackett y Jamie que según los nuevos guionistas es la hija de Laurie Strode, algo de lo que el tío Michael no tardará en enterarse y que le hará volver a Haddonfield dispuesto a acabar con ella. El caos reina de nuevo en la ciudad durante la noche del 31 de octubre con un Michael Myers que recupera su protagonismo en una historia que se desarrolla diez años después de la primera Halloween.
Sin duda lo más impresionante de la película es su impactante final con Jamie disfrazada de payaso con un cuchillo después de haber cometido un asesinato, igual que su tío Michael en el inicio de La noche de Halloween, mientras Rachel, Loomis y el sheriff observan consternados al pie de la escalera.
Halloween 4: El Regreso de Michael Myers es sólo recomendable para fanáticos poco exigentes de la serie.

HALLOWEEN 5: LA VENGANZA DE MICHAEL MYERS
(Halloween 5: The Revenge of Michael Myers)
Director: Dominique Othenin-Girard. 1989. EE.UU. Color
Intérpretes: Donald Pleasence, Ellie Cornell, Matthew Walker, Danielle Harris, Wendy Kaplan, Beau Star, Tamara Glynn, Jeffrey Landman
Michael sobrevive las heridas de bala después de la persecución policial y continua su búsqueda para su sobrina, Jamie Lloyd, quien está en un hospital para niños. Como resultado de su horrible experiencia con Myers la joven ha perdido su capacidad para hablar. Sin embargo ha desarrollado un vínculo telepático con su tío Michael y sabe que sigue vivo y que la está buscando para vengarse.
¿Qué mejor forma para recuperar el favor del público que enlazar la secuencia final de El Regreso de Michael Myers con el inicio de Halloween 5 de un modo parecido a la conexión entre La Noche de Halloween y su secuela? Probablemente es lo que pensaron Dominique Otherin Girard, Shen Bitterman y Michael Jacobs. Si funcionó una vez ¿por qué no otra? Así que a modo de fragmento inicial se añadieron unos planos de El Regreso de Michael Myers para posteriormente volver a ser testigos de su fuga. Una jugada bastante torpe y prescindible, pues poco después vemos el clásico: Un año después.
Por si fuera poco Myers se ha pasado todo un año refugiado en un túnel para ser fiel a su día predilecto de matanza, el 31 de octubre. Como si algo le impidiera matar cualquier otro día del año, porque entonces Moustapha Akkad habría tenido que buscar otro título. O quizá sea para confirmar que la venganza es un plato que se sirve muy frío.
Se reciclan viejas ideas pero sin perder tiempo en maquillarlas convenientemente. Y tenemos casi el mismo tema argumental que en Halloween 2. La mayor parte de la acción tiene como escenario un hospital al que La Forma acude para acabar el trabajo empezado, en este caso con la nueva protagonista del ciclo post Halloween III, Jamie.
El psiquiatra Loomis, resignado ante la ineficacia de sus disparos, después de vaciar varios cargadores en otro capítulos, recurre al dialogo y al razonamiento, un método al que dedicó quince años de tratamiento, en Smith,s Grove, sin recompensa. Pero la pequeña niña nos descubre una desconocida faceta sentimental de Myers, que tira por tierra todos los esquemas, contradictoria a la deshumanización que le concedió John Carpenter. Cualquier pretexto es bueno para alargar el film adecuadamente (pero innecesariamente) y alcanzar así los noventa minutos.
Danielle Harris, Karen Alston repiten, pero es sumamente chocante la todavía permanencia de Donald Pleasence, un actor de formación clásica (infravalorado en la última etapa de su carrera), en una saga que le arrastró consigo a él y a su personaje, Samuel Loomis, despojándolos de toda credibilidad a partir de la cuarta entre.
Salta a la vista la descuidada imagen del asesino (con una máscara poco favorecedora), que al igual que en la película anterior, parece más un imitador o el mismo Ben Tramer disfrazado. Por lo menos los efectos especiales de maquillaje de los asesinatos tienen la firma de Kurtzman, Nicotero y Berger. Todo un detalle a falta de una historia medianamente contundente y coherente.
Un mero pretexto del productor Moustapha Akkad para alargar la saga de forma que pudiera competir con las series Pesadilla en Elm Street y Viernes 13.

HALLOWEEN 6: LA MALDICIí“N DE MICHAEL MYERS
(Halloween: The Curse of Michael Myers)
Director: Joe Chapelle. 1995. EE.UU. Color
Intérpretes:
Paul Rudd, Donald Pleasence, Marianne Hagan, Mitch Ryan, Kim Darby, Bradford English, Keith Bogart, Mariah OBrien, Leo Gete
Ya han pasado seis años desde que Michael muriera, presumiblemente, consumido por las llamas. Haddonfield por fin puede celebrar Halloween… pero Michael Myers también está listo para la fiesta.
“Traté de imprimir un estilo que transmitiera un ambiente de amenaza constante. Recalcando el aspecto psicológico, que es el motor del miedo”. (Joe Chappelle).
Pasaron seis años para que volviéramos a saber que había sido de Michael y de Jamie, para descubrir quién era el oscuro visitante de la cárcel y para que el pueblo de Haddonfield volviera poder celebrar la festividad del 31 de octubre.
La noche de Halloween era una película sencilla, con un argumento sencillo (pero rodada de forma magistral). Por eso, el craso error de algunas entregas fue ese sobreesfuerzo por ofrecer una teoría aclaratoria sobre el origen de Michael Myers. Esa parecía la meta. Superar una trama que a primera vista no debía suponer un gran reto. Y en esta nueva oportunidad el objetivo era desarrollar el trasfondo de la relación entre Myers y la fiesta de Samhain (31 de octubre, el fin del verano) que John Carpenter esbozó en Halloween 2. Y en cierto modo parecía una ocurrencia con gancho que podía redireccionar la saga, pero fracasó en el intento. Hubo destacables novedades como la “absoluta” retirada del Doctor Loomis (con los rasgos de Donald Pleasence por última vez), la recuperación de personajes de la película original: Tommy Doyle, el pequeño que veía al hombre del saco a través de la ventana, y el doctor Wynn, aquel con el que Loomis discutía tras la huida de Michael de Smith’s Grove. Aunque no del modo más apropiado (sobre todo la del segundo). Y también otras menos agraciadas: la entrada en escena de los parientes de la familia Strode -aparentemente para contrarrestar la crítica situación de extinción del clan-, el “recién llegado” y su origen, la relación Jamie-Michael, el “complot” tramado y oculto durante años, la conversión guitarrera de Alan Howarth y Paul Rabjohns del tema principal… que conforman ya una rica relación de insensateces por sí solas sin la compañía de otras incongruentes del montaje del director.
El director de la película, Joe Chappelle (Phantoms, The Skulls II), confunde crear suspense con lentitud desmesurada e irritante y exprime hasta el extremo esa costumbre de iluminar todas las muertes con estrobo, como si los crímenes se produjeran en una discoteca.
íšnicamente merece respeto la participación (esta vez menor) del mítico Donald Pleasence, que falleció tras la finalización del rodaje, a quien le está dedicado el filme.

HALLOWEEN H20: 20 años después)
(Halloween: 20 Years Later)
Director: Steve Miner. 1998. EE.UU. Color
Intérpretes: Jamie Lee Curtis (Laurie Strode/Keri Tate), Adam Arkin (Will Brennan), Michelle Williams (Molly), Adam Hann-Byrd (Charlie), Janet Leigh (Norma), Jodi Lyn O’Keefe (Sarah), Josh Hartnett (John), LL Cool J (Ronny)
Laurie trabaja ahora en un internado para jovencitos con problemas emocionales, mientras procura recuperarse del trauma que supuso el ataque del psicópata de su hermano. Éste, sin embargo, reaparece una vez más para incordiar…
Hace veinte años John Carpenter dirigió una pequeña pero enérgica película, La noche de Halloween (1978), que originó varias secuelas y un sinfín de imitaciones, entre ellas la execrable serie iniciada con Viernes 13 (1980), de Sean S. Cunningham. De las secuelas directas de Halloween, sólo la tercera y la penúltima tienen interés: la tercera -Halloween III (1983, Tommy Lee Wallace)- se aparta de la mítica de Michael Myers y ofrece una sugestiva intriga que fusiona terror y ciencia-ficción en la más clara línea Quater-mass; la penúltima -Halloween: La maldición de Michael Myers (1995, Joe Chapelle)- trataba de aportar nueva savia a la historia y prefijaba el hábil estilo de su realizador, demasiado clásico para los gustos de hoy en día, responsable de la también muy curiosa Phantoms. Ahora se ha intentado aportar esta nueva entrega a la saga de Michael Myers con un título con alardes más “elevados” que los previos. Así, se ha convencido a Jamie Lee Curtis, estrella gracias al cine de terror y que después renegaría de él, para volver a sus orígenes, y se ha montado una producción lujosa por parte de Kevin Williamson, uno de los guionistas más exitosos, y con menos imaginación, de los últimos tiempos -sin embargo, el guión de la presente no es de Williamson, pese a lo referido en diversos medios-. Para dirigirlo se intentó que regresara al personaje el propio Carpenter, pero el autor, muy inteligentemente, rechazó la oferta. Así pues, al final la labor recayó en el muy plano Steve Miner, realizador de dos entregas de la saga de Jason Vorhees la segunda y tercera partes de Viernes 13 (1981 y 1982), así como de una flojita pero simpática cinta de terror como Warlock, el brujo (1989) -valiosa, más que nada, por el guión de David Twohy-, habiendo ya conocido a la Curtis en la babosa y plana Eternamente joven (1992). Soso, previsible, aburrido son los términos que mejor definen el guión que Robert Zappia y Matt Greenberg nos han presentado, pues además de plagiar descaradamente la estructura del guión original de Carpenter y Debra Hill, todos los elementos característicos del subgénero, ya explotados hasta la saciedad, desfilan aquí totalmente descafeinados, conformando una especie de “gore light” que no convence a nadie, a menos que la falta de imaginación se confunda con la elipsis y la recreación atmosférica, pues nada de eso tampoco hay aquí; sólo un detalle interesante presenta el guión, detalle que de haber sido explotado sí podría haber producido algún resultado jugoso, como es la identificación psicológica de la protagonista femenina con el psicópata enmascarado, premisa similar a la establecida por Tobe Hooper en su Matanza de Texas II, y que aquí se trivializa por medio del parentesco entre los dos personajes, obviando rápidamente toda posible incomodidad real en favor del camino obvio. Añádase a esto la incongruencia de una mujer psicológicamente perturbada dirigiendo un internado para pijos, un psiquiatra enamorado, un guarda jurado chistoso con aspiraciones ¡literarias! (personaje que motiva, además, un humor racista en verdad lamentable), la ausencia de Donald Pleasence, y podrá hacerse una idea de la profundidad intelectual del engendro que ha asomado por nuestras pantallas.
La insipidez del guión se procura paliar con citas cinéfilas para sobornar al aficionado, la más falaz de las cuales pudiera ser la colaboración de Janet Leigh -madre de Jamie Lee Curtis, ya unidas previamente en La niebla (1979) de Carpenter- protagonista de Psicosis (1960), que menciona a Laurie que “todos tenemos nuestros traumas”, y mientras se aleja suenan los compases de la melodía compuesta por Bernard Herrmann para la obra maestra de Hitchcock.
Por lo demás, la realización de Steve Miner demuestra el escaso potencial narrativo del que dispone nuestro hombre. Buena prueba de ello es el inicio del film, cuando la enfermera sospecha que hay alguien en su casa y se asoma al interior con prevención: la posible atmósfera que pudiera detentar la escena es destrozada con un corte abrupto, mostrando al personaje desde un exterior soleado. Esa incapacidad narrativa de Miner resulta concurrente a lo largo de la cinta con su incompetente factura, pese a su teórica veteranía en esas lides.
En definitiva, lo poco positivo que ofrece la película es la interpretación con nervio por parte de Jamie Lee Curtis, pero ni siquiera eso es disfrutable, dado el desastroso doblaje. Si la película hubiera sido una más de la saga, sin más pretensiones, supondría una discreta mediocridad olvidable; pero la aspiración de ofrecer algo más elevado, pero que al final acaba resultando lo de siempre, induce a ser más taxativamente críticos con la película. Al final, este Halloween H20 acaba haciendo aguas por todas partes… el pasado continúa. Según se aproxima la fecha
