Los Ángeles de Charlie (Charlie’s Angels)
Serie emblemática de finales de los años setenta. Los Ángeles de Charlie, gozó de gran popularidad gracias a una combinación que no podía fallar: Acción a raudales, con olor a salón de belleza. Charlie Townsend, un antiguo militar (del que sólo conoceremos la voz), ha montado una agencia de detectives especializada en casos complicados, para gente de extraordinario nivel económico. La peculiaridad reside en que sus agentes son mujeres… y muy bellas. Coordinadas por John Bosley (David Doyle), Charlie recluta a tres ex-policías diestras en el arte de la seducción, manejo de las armas y la defensa personal, para resolver siempre con éxito los casos más peligrosos.
El encanto de la serie era ver a las tres chicas repartir mamporros a “los malos”, subidas en sugerentes tacones de aguja, sin que en ningún momento, se las corra el maquillaje, o estropee el peinado). A lo largo de las etapas de la serie, desfilaron varios “Ángeles”:
Farrah Fawcett….Jill Munroe
Kate Jackson…. Sabrina Duncan
Jaclyn Smith….Kelly Garrett
Shelley Hack….Tiffany Welles
Cherryl Ladd….Kris Munroe
Tanya Roberts….Julie Rogers
De todas ellas, tan sólo Jaclyn Smith permaneció en la serie hasta el final. Sin embargo, fue Farrah Fawcett la que consiguió mayor fama, convirtiéndose en un icono sexual del momento. Se emitió desde el año 1976 a 1981, originalmente producida por Ben Roberts para la cadena ABC. La conocida sintonía de la serie, era una versión instrumental del hit de Alan O’Day, “Undercover Angel”. Se emitieron 115 episodios, y aún hoy, puede verse con frecuencia en algunos canales de TV en todo el mundo.
PEOPLE CHOICE AWARDS, 1977
Corría el año 1977 cuando Los Ángeles de Charlie fueron premiados con uno de los galardones más ansiados y esperados por muchos, los “People Choice Awards”, premios concedidos por el público; de ahí, quizá, su importancia. Los Ángeles… se alzaron con el citado galardón como serie favorita del público.
Ésta sería la primera vez que Kate, Jaclyn y Farrah subirían a recoger el mencionado premio. En el año 1992, la serie volvía a ser galardonada de nuevo, aunque en esa ocasión, eran Kate, Jaclyn y Cheryl las encargadas de recibirlo, este segundo galardón será objeto de un futuro post, con sus respectivas fotos.
Cuatros fotos. En la primera Kate, Jaclyn y Farrah llegando a la ceremonia de entrega de premios, en la segunda, los tres ángeles recogiendo el galardón, y, más abajo, Kate y Jaclyn posando para los fotógrafos y abandonando el evento.
LOS ÁNGELES DE CHARLIE de TV

Título original: Charlie’s Angels
País: Estados Unidos
Año inicio: 21 de marzo de 1976
Estreno en España: emitida por RTVE 1979
Año finalización: 24 de junio de 1981
Duración: 50 minutos.
Género: Drama - Acción - Policíaca
Dirigida por: Ivan Goff y Ben Roberts (creadores)
Guión: Robert Earll, Ivan Goff, Laurie Lakso, Katharyn Powers, Ben Roberts, B.W. Sandefur y Lee Sheldon
Producida por: Leonard Goldberg y Aaron Spelling
Música original por: Jack Elliott y Allyn Ferguson
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Intérpretes: |
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Farrah Fawcett |
Jill Munroe |
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Kate Jackson |
Sabrina Duncan |
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Jaclyn Smith |
Kelly Garrett |
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Shelley Hack |
Tiffany Welles |
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Cherryl Ladd |
Kris Munroe |
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Tanya Roberts |
Julie Rogers |
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David Doyle |
John Bosley |
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John Forsythe |
La voz de Charlie en la versión original |
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En 1976 empezó a emitirse en USA una serie titulada “Charlie’s Angels” (Los Ángeles de Charlie en español), de mano de los productores Aaron Spelling y Leonard Goldberg, responsables de otros grandes éxitos televisivos. La serie fue creada por Ivan Goff y Ben Roberts y lo más original era que, por primera vez, se empleaba a tres chicas como protagonistas en una serie de detectives.
La serie fue uno de los mayores éxitos televisivos de los 70, siendo recordada hasta hoy. Y es que no podía ser menos con los ingredientes que tenía: las chicas eran todas muy guapas y elegantes, los peinados espectaculares, había persecuciones y acción y, aunque la trama era más bien previsible, los episodios eran entretenidos.
Significó el lanzamiento a la fama de sus protagonistas, sobre todo Jaclyn Smith, Farrah Fawcett-Majors, Kate Jackson y Cheryl Ladd. Ninguna de las actrices que participaron en esta serie conseguiría después tanto éxito en sus posteriores apariciones en cine o series de TV.
El argumento era el siguiente: tres chicas policías, a las que sólo les asignaron aburridas y secundarias tareas, son contratadas por un misterioso millonario para trabajar en su agencia de detectives de Los Angeles, dejando su uniforme de policía. A partir de entonces se dedicarán, desde su condición de detectives privados, a dar jaque a los delincuentes, resolviendo siempre los casos encomendados por los clientes de la agencia.
El jefe era un tal Charles Townsend, conocido como “Charlie” y ex policía, a quien jamás le veía nadie, tan sólo oían su voz a través de un teléfono de manos libres, voz que en la versión original americana era la del veterano actor John Forsythe.
La figura cómica la encarnaba el actor David Doyle con su papel de John Bosley, el director de la agencia de detectives y enlace de Charlie con las chicas. Éste personaje hacía a veces de auténtico ángel de la guardia de los ángeles, llegando en el momento justo empuñando su revólver para ayudar a alguna de ellas. Pero otras veces, cuando le tocaba hacer algo cómico, podía rozar el ridículo (¿recordáis el episodio “Angels on Rolls”, al final del cual Bosley se pone unos patines?).
La serie mantuvo su éxito durante las tres primeras temporadas. Con el fin de la tercera temporada y la marcha de Kate Jackson, empezó el progresivo declive de la serie. Los nuevos reemplazos (Shelley Hack y Tanya Roberts) no conseguirían detener su pérdida de popularidad. En la quinta temporada la serie estaba ya en sus cotas más bajas, por lo que al final de la misma los productores decidieron cerrar la Agencia Charles Townsend y dar la serie definitivamente por concluida.
En el último episodio de la serie, “Let Our Angel Live”, Kelly es disparada en la cabeza por un delincuente en un enfrentamiento. Aunque la bala pasa rozando la cabeza de Kelly, se teme por su vida. Durante las horas de angustia en el hospital, sus compañeros Kris, Julie y Bosley (éste último fuera de sí) recuerdan a Kelly y los últimos años juntos (a través de escenas de episodios anteriores). En este último episodio, Charlie hace acto de presencia en el hospital disfrazado de doctor, pero ni en esta ocasión las chicas llegan a verlo… Un bonito y conmovedor episodio para dar fin a una original serie.
LOS ÁNGELES
Sabrina Ducan (Kate Jackson): El ángel astuto
Sabrina Duncan era el “ángel astuto” y la líder no-oficial de los ángeles. Era dicharachera, valiente, con sentido del humor y sin duda lista. Sabrina estaba divorciada de un policía de Los Ángeles, Bill Duncan.
Algunos opinan que era “el patito feo”, pero yo no lo creo. Aunque no tenía el aspecto glamoroso de sus compañeras, indudablemente tenía su encanto.
A diferencia de los otros ángeles, nunca se la vio en bikini, ¿quizá porque estaba demasiado delgada? No me importa, tenía unos ojos y un peinado maravillosos y me encantaban sus jerséis de cuello alto (turtle necks).
La actriz Kate Jackson fue el primer ángel en ser seleccionado. De hecho, el productor Aaron Spelling, quien ya trabajó con ella en la serie “The Rookies”, lanzó la serie pensando en Kate. También algunas ideas de la serie provinieron de ella.
Inicialmente estaba previsto que Kate Jackson interpretara el papel de Kelly Garrett, pero en el último minuto ella decidió cambiarlo por el papel de Sabrina, un papel más desafiante (para ella).
Su salida de la serie, después de tres exitosas temporadas, fue algo ruidosa, ya que parece ser que estuvo motivada por no haber podido aceptar, por problemas contractuales con Los Ángeles de Charlie, el papel principal femenino en Kramer contra Kramer (1979), siendo entonces elegida Meryl Streep para ese papel, por el que ganaría un Oscar…
Durante los años 80 estuvo en series de TV como “Scarecrow and Mrs. King” e hizo algunos papeles en películas no muy destacables como “Making Love”. Nunca volvió a tener tanta fama como en la serie que ella abandonó para lanzarse como estrella del cine…
Tenía fama de “intratable” y durante los años 80 se la acusó de consumir cocaína, apuntándose a ello como explicación de su mal talante. No obstante, ella lo negó afirmando que tenía “un carácter imposible por naturaleza”.
Desde que coincidieron en Los Ángeles de Charlie, es una de las mejores amigas de Jaclyn Smith. Actualmente Kate Jackson, después de tres maridos y los respectivos divorcios, vive sola con un hijo adoptivo, Charles Taylor.
Kelly Garrett (Jaclyn Smith): El ángel sensible
Kelly Garrett, el “ángel sensible”, fue interpretada por la modelo de anuncios y de champú Breck Jaclyn Smith. Kelly fue uno de los ángeles de mayor éxito y es el ángel preferido de la mayoría, incluyéndome yo.
Kelly era huérfana y se crió en un orfanato. Después ingresó en la Academia de Policía de Los Angeles. Era buena con las llaves de kárate y tenía buena puntería con el revólver. Kelly también era el más sensible, afable y humano de los ángeles. ¡Y en mi opinión era además la más guapa y elegante!
Jaclyn fue la única actriz que permaneció durante todo el tiempo que duró la serie. Además ha salido mejor parada que sus compañeras, pues se convirtió en la Reina de las mini-series de TV y tuvo (tiene) un enorme éxito con su propia línea de ropa, fruto de su relación con la firma Kmart. También diseña muebles e interiores.
Actualmente está casada con el Dr. Bradley Allen, un cirujano del corazón, tiene dos hijos (Gaston-Anthony y Spencer-Margaret) y vive en California
Jill Munroe (Farrah Fawcett): El ángel atlético
La actriz Farrah Fawcett (Fawcett-Majors por aquel entonces por estar casada con el actor Lee Majors) hizo el papel de Jill Munroe, una gran deportista.
Aunque la serie fue pensada para Kate Jackson, al principio Farrah se convirtió en el ángel más popular y se decía que todos los chicos tenían un póster suyo en su cuarto (el famoso póster del bañador rojo, que fue superéxito de ventas). Su impresionante peinado de león fue copiado por muchas mujeres en USA, y es que tenía posiblemente el peinado más espectacular de los años 70.
A tanto llegó su éxito en poco tiempo, que cuando llegó el momento de renovar el contrato para la segunda temporada se atrevió a pedir la inmensa suma de 150.000 $ por episodio.
Los productores se quejaron de tal abuso pero Farrah insistió, de modo que buscaron una actriz que la sustituyera, la encantadora Cheryl Ladd, que ya había trabajado con Spelling en otras series. No obstante, los productores de la serie demandaron a Farrah por incumplimiento de contrato. Llegaron a un acuerdo según el cual reaparecería en algunos episodios como “special guest star”.
Kris Munroe (Cheryl Ladd): El ángel novato
Cheryl Ladd interpretaba a Kris Munroe, la hermana pequeña de Jill, que se incorporó al grupo cuando ésta se fue a Europa a participar como profesional en carreras automovilísticas.
Sin lugar a dudas, Cheryl fue un magnífico reemplazo para Farrah, pues consiguió que la serie siguiera subiendo en audiencia y popularidad. Cheryl, además de ser guapa, cantaba y bailaba (por ejemplo en el magnífico episodio “Angels in the Wings”, Ángeles entre bastidores). Estuvo presente en todas las temporadas excepto la primera.
Cheryl simultaneó su carrera como actriz con su carrera de cantante. Sus dos primeros albums, “Cheryl Ladd” y “Dance Forever”, tuvieron un enorme éxito en Japón. Ciertamente Cheryl cantaba de maravilla y tenía un gran encanto.
En 1980 se divorció de su primer marido, David Ladd, padre de su hija Jordan, y se casó con Brian Russel. Últimamente se dedicó a escribir cuentos para niños.
¡Y no dejes de echar un vistazo a su galería de fotos!
Tiffany Welles (Shelley Hack): El ángel elegante
La modelo Shelley Hack interpretó a Tiffany Welles, sustituyendo a Kate Jackson, pero sólo participó en la cuarta temporada.
Lo peculiar de Tiffany era que, a diferencia de sus compañeras, conocía a Charlie, ya que éste y su padre habían sido amigos. En mi opinión Tiffany tenía una actitud bastante borde.
Lo que más me gustaba de “Tiffy” era su peinado, simple pero atractivo, con una raya perfecta y más bien alta, más o menos el mismo peinado que llevaba ya desde sus primeros tiempos de modelo.
A pesar de que Shelley era guapa no pudo relanzar la serie y los productores la creyeron culpable de la pérdida de popularidad de la misma, por lo que fue despedida al final de la cuarta temporada.
Según sus fans, no se le dio tiempo de demostrar su valía y el papel que se le asignó era poco relevante. Yo creo que es probable que fuera buena como modelo pero no como actriz…
Julie Rogers (Tanya Roberts): El ángel sexy
Tanya Roberts llegó cuando la serie ya estaba en crisis, después de una poco afortunada cuarta temporada. A pesar de los intentos por relanzar la serie con el más sexy de los ángeles, no surtió efecto.
Su personaje, Julie Rogers, tenía un pasado delictivo y como modelo. En mi opinión Julie se pasaba con el maquillaje, y tampoco creo que le quedara demasiado bien el tinte pelirrojo que llevó en algunos de los capítulos en que participó, quizá eso fuese aposta.
Para mi Tanya fue la peor actriz de la serie, me daba una impresión poco natural, aunque se esforzara por hacer bien su papel. Quizá los productores contaban más con su físico que con sus cualidades de interpretación para relanzar una serie ya en su última temporada. Lo que más me gustaba de ella eran sus ojos azules.
Su papel más destacado después de Los Ángeles de Charlie fue probablemente en la televisiva “Sheena” (1984), una producción sobre “la reina de la selva”. También participó en “The Beastmaster” (1982) y en “A View to a Kill” (1985).
Los Ángeles de Charlie llegan a TVE en 1979


“Había una vez tres muchachitas que fueron a la academia de policía…”. Así empezaba la presentación de esta serie que fue muy popular a finales de los años 70 en nuestro país. Las chicas se hicieron muy famosas como el caso de Farrah Fawcett, un verdadero “boom” que llenaba las habitaciones de los chicos con posters y fotografías.
La agencia de detectives de Charlie Townsend es una de las pocas en el mundo que reúne competencia, eficiencia y belleza. Sí, mucha belleza. Como ex-agente de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, Charlie (en la voz de John Forsythe) sabe que mucha gente precisa ayuda y puede pagar por ello. Así nació la idea de crear una agencia de detectives, en la que sus agentes son mujeres habilidosas con las armas y en la defensa personal y, también, en el arte de la seducción.
El primer equipo de detectives está formado por las ex-policías de Los Ángeles, Kelly, Jill y Sabrina, todas coordinadas por John Bosley, el contacto entre los ángeles y el propio Charlie, el jefe que nunca muestra la cara en la agencia. Enfrentando todo tipo de peligro, los ángeles de Charlie saben cómo lidiar con situaciones difíciles. Y para eso no dudan en usar su más poderosa arma - sus encantos. Además de Kelly, Jill y Sabrina, la agencia de Charlie también cuenta con la ayuda de otros ángeles como Tiffany, Kris, hermana de Jill, y Julie. Todas ellas dispuestas a todo para resolver un caso.
Los Ángeles de Charlie (1976)
Los Ángeles de Charlie (1976) - Farrah Fawcett
Los Ángeles de Charlie (1976) - Kate Jackson con James Darren
Los Ángeles de Charlie (1976) - Cheryl Ladd, Jaclyn Smith, Shelley Hack
Resumen del argumento
Los Ángeles de Charlie fue uno de los mayores éxitos televisivos de los años 70 y parte de los 80 y contaba con los mejores ingredientes, las chicas bellas y elegantes, los peinados espectaculares, había persecuciones y acción y, aunque la trama era previsible, representaba el entretenimiento de los fines de semana. El trío original de jóvenes detectives estaba compuesto por Jaclyn Smith, Farrah Fawcett-Majors y Kate Jackson y la producción estuvo a cargo de Aaron Spelling.
El argumento de la serie se basó en el rescate de las tres jóvenes policías de su trabajo aburrido, y su posterior contrato por un misterioso millonario para laborar en su agencia de detectives, resolviendo casos en medio de ágiles persecuciones.
Charles Townsend, era el nombre del jefe, a quien llamaban “Charlie”, pero que nadie podía ver, ni siquiera las tres detectives. Sus órdenes eran escuchadas a través del altavoz del teléfono y mediante un enlace con John Bosley, director de la agencia y una especie de ángel de la guarda de los ángeles.
La serie mantuvo su éxito durante las tres primeras temporadas. Con el fin de la tercera temporada y la marcha de Kate Jackson, empezó el progresivo declive de la misma. Los nuevos reemplazos Cheryl Ladd, Shelley Hack y Tanya Roberts, no consiguieron mantenerla por mucho tiempo, pero aún así se puede decir que marcaron una época en las series de televisión y le dieron la vuelta al mundo con sus caracterizaciones.
Los 3 Ángeles iniciales
−Kate Jackson era Sabrina Duncan. Talentosa actriz, no tal glamorosa como sus compañeras, pero fue la primera seleccionada para la serie y muchas ideas del programa partieron de ella.
− Jaclyn Smith era Kelly Garret. Fue la única que se mantuvo durante toda la serie y la que mejor proyección ha tenido en la pantalla, también la más hermosa del trío según los entendidos.
− Farrah Fawcett era Jill Munroe, la policía deportista. Para entonces estaba casada con el también actor Lee Majors, reconocido por interpretar al “Hombre nuclear”. Farrah aprovechó ese cuarto de hora y su espectacular melena causó sensación en la época, al punto que marcó la moda en peinados.
…Y llega Shelley Hack, encarnando a la detective Tiffany Welles, para sustituir
nada más y nada menos que a la insustituible Kate Jackson, sin duda la misión más difícil para cualquier ángel…
¿Por qué?, pues es bien sencillo, Kate Jackson había dejado una huella imborrable en el show, ya que no sólo había sido ella la que dio nombre a la serie, sino que además era el personaje con más peso intelectual, interpretativo y mejor definido, y, sin duda, la líder no oficial del trío de Ángeles.
A todo esto tenemos que unir los pésimos guiones, y el escaso protagonismo que tuvo la pobre Shelley, ya que se vio ninguneada en los guiones y demás escenas por Jaclyn y Cheryl. A todo esto hay que sumarle (son rumores, son rumores) la mala relación que tenía con ambas, especialmente con Cheryl.
Shelley Hack, nacida en 1952 en Greenwich, Conneticut, empezó a trabajar como modelo a los 16 años; antes de llegar a Los Ángeles… Woody Allen le dio la oportunidad de trabajar, con dos pequeños papeles, en Annie Hall e If Ever I See You Again. Además ha desempeñado una intensa actividad política en pro de los derechos humanos.

5 fotos. Kate Jackson con bate de béisbol, y Shelley Hack en la parte de arriba. Abajo, Shelley Hack sonriendo y con revólver y la última junto a Jaclyn Smith y Cheryl Ladd.
Personajes
· Jaclyn Smith - Kelly Garrett (1976-1981)
· David Doyle - John Bosley (1976-1981)
· John Forsythe - Charles Townsend 1976-1981)
· Cheryl Ladd - Kris Munroe (1977-1981)
· Kate Jackson - Sabrina Duncan (1976-1979)
· Farrah Fawcett - Jill Munroe (1976-1980)
· Shelley Hack - Tiffany Welles (1979-1980)
· Tanya Roberts - Julie Rogers (1980-1981)
· Louie Elias - Frank (1977-1981)
· Rick Casorla - Burke (1978-1981)
· Nancy Fox - Eva (1978-1981)
· Paul Cavonis - Asher (1978-1981)
· Bonnie Keith - Selena Hansen (1979-1981)
· Nigel Bullard - Wallert (1977-1980)
· Ed Ruffalo - Bartender (1978-1981)
· L.Q. Jones - Burdette (1976-1980)
· Gary Wood - Joe Danworth (1977-1981)
· Lee Travis - Jessica Thorpe (1977-1981)
· Lee Terri - Evelyn Wales (1978-1981)
· Soon-Tek Oh - Lt. Torres (1980-1981)
Comienza el baile…
Durante 1977 sucedieron muchas e interesantes historias en torno a Los Ángeles de Charlie, aunque seguramente ninguna tan polémica como la despedida de la mismísima Farrah…
Después de un año en la serie, Farrah decide que quiere hacer cine, y que los guiones de la serie y la remuneración no son lo suficientemente atractivos como para continuar…hasta aquí todo bien, si no fuera porque Farrah tenía un contrato que rompe de forma unilateral, y además da a conocer la noticia a la prensa, antes que a los productores, Aaron Spelling y Leonard Goldberg.
Comienza una infructuosa negociación, en la que los productores mejoran las condiciones económicas del anterior contrato firmado por Farrah, pero la rubia favorita del momento parece no estar satisfecha, y no da su brazo a torcer…Comienza aquí una batalla legal…
Mientras Farrah deja asombrados a propios y extraños, comienza la búsqueda de un nuevo Ángel… Spelling y Goldberg se fijan en una, prácticamente, desconocida actriz llamada Cheryl Ladd…
Experta golfista y republicana confesa, canta, baila, actúa, escribe cuentos para niños… Todo esto y mucho más es Cheryl Ladd (Cheryl Jean Stoppelmoor)
Originaria de Huron, Dakota del Sur, empezó en el mundo del espectáculo a través de la música, ya que nada más terminar sus estudios secundarios se fue de gira por todos los EE.UU. con su banda, pero esta es otra historia que retomaremos en otra ocasión.
Llegó a Los Ángeles… en 1977 para sustituir a la “gran Farrah”; casi nadie apostaba por la pequeña Cheryl (1,56 m), pero los ratings de audiencia enmudecieron a muchos, ya que la serie en esta su segunda temporada consiguió sus mejores resultados. En honor a la verdad, he de decir que me parece, junto a Kate y Farrah, la mejor actriz de la serie, al mismo tiempo que (junto, también, a Kate y Farrah) la que posee una biografía más interesante.
Las malas lenguas y los rumores dicen que ella y Kate Jackson no se aguantan, y que Farrah se negó a fotografiarse con ella en el estreno de El Doctor T y las mujeres (2000).


2 fotos, la primera corresponde a la gala de entrega de premios del canal de televisión TV LAND, en la que Cheryl recogía un premio a Los Ángeles de Charlie (2003); la segunda se corresponde con su época de Ángel ¡totalmente angelical!
Nostalgias televisivas: LOS ÁNGELES DE CHARLIE

A la edad en que ahora se inician en el sexo, el alcohol y las drogas, las niñas de mi generación jugaban a ser ángeles… de Charlie, atrapar delincuentes y encerrarlos en chirona de por vida. Sabrina Duncan (Kate Jackson), Kelly Garret (Jaclyn Smith) y Jill Monroe (Farrah Fawcett) marcaron época. Eran listas, guapas y valientes. Cada una tenía su estilo, pero se complementaban perfectamente. No había caso, por complicado que fuera o arriesgada su investigación, con el que no se atrevieran y lo resolvieran con éxito. Eran unas verdaderas heroínas al servicio de la justicia. Todos las admirábamos.
El final de los años 70 supuso la aparición de estimables directores de spots publicitarios y videoclips (un género recién nacido entonces) que dieron al cine una nueva dimensión (si fue para bien o para mal es otro cantar). Ridley Scott y Alan Parker pueden ser considerados los abanderados de aquel movimiento, sobre todo por el éxito de algunas de sus propuestas (Alien, Blade Runner, Pink Floyd: The Wall, Fama).
Vistas hoy esas películas, nos gusten más o menos, tienen en común su exquisito cuidado por la imagen, por la luz, por el color, y un ritmo que entonces nos parecía frenético… aunque hoy parece casi propio de una película de Angelopoulos.
¿Qué ha sucedido para que lo que antes era frenesí ahora parezca el colmo del reposo? Que han llegado nuevos videocliperos al cine y han impuesto su “estilo” de hacer películas: bonitas imágenes enlazadas unas con otras, con abundante música de fondo y… ausencia total de guión. Un videoclip puro y duro, alargado hasta la extenuación, donde la historia es mínima o, sencillamente, no existe, sólo se encadenan situaciones sin más, y se busca anonadar al espectador con el más difícil todavía en cada secuencia, venga o no a cuento.
El abanderado de este nuevo “estilo” podría ser Michael Bay (no por su calidad, sino por el éxito de sus títulos: Dos policías rebeldes, La roca, Armageddon, Pearl Harbor) y las principales características de su cine: el montaje rápido de planos cortos en las secuencias de acción (que tendrán una elaborada coreografía, pero eso sólo lo sabremos en el “Making of”, porque en la película no nos dejan ver nada), la multiplicidad de puntos de vista (no ya en las escenas de acción, sino en cualquier escena de diálogo), el abuso del teleobjetivo (no por necesidad dramática, sino porque los planos con fondo desenfocado y a contraluz son “muy bonitos”), la obligatoriedad de incluir una canción (o música incidental) en todas las escenas y la prohibición de que cualquier plano dure más de cinco segundos (bueno, en realidad creo que exagero… con cuatro ya sería bastante).
Su éxito ha contribuido a que cada vez haya más directores de videoclips que se pasan a la dirección cinematográfica y aplican el mismo lenguaje. Incluso los hay que pretenden ser “dioses” en el cine porque en la publicidad ya lo son: recuerdo el caso de un director novato que para la que iba a ser su primera película especificaba en el contrato que los actores no podían dirigirse a él ni mirarle a los ojos… ¡bonita forma de dirigir! Lástima que aquel título era El fin de los días y el “actor” fuera un tal Schwarzenegger, que sin mediar palabra (y supongo que sin mirarle a los ojos) puso las cosas en su sitio… por lo que nuestro director de videoclips tuvo que esperar mejor ocasión para debutar en el cine, siendo sustituido por un obediente artesano como Peter Hyams.
McG pertenece a esa banda de videocliperos. Nos sirvió el primer episodio de Los ángeles de Charlie con mucha música y abundancia de planos cortos. Y ahora repite la fórmula en Los ángeles de Charlie 2: al límite (demasiado título para tan poca historia): un prólogo que haría palidecer al mismísimo Bond (al que plagia sin piedad, por cierto), unos diálogos risibles… hasta el punto de que las tres protagonistas gritan continuamente (aunque quizá lo hagan para escucharse unas a otras, ya que la música no para en ningún instante), una historia en la que aparece un teórico ex-ángel de Charlie pero venido a menos y seducido por el “lado oscuro” (por cierto: ¿cómo es posible que Demi Moore de mucho mejor en imagen que las tres angelitos cuando ella es mucho mayor?), y un “macguffin” en forma de anillo que contiene todas las claves para descubrir a los ocultos por el programa de protección de testigos…

Sólo destacar que las bandas de mafiosos (yakuzas, italianos, irlandeses… ) pululan por la historia sin saber muy bien qué hacer; que las transiciones de una escena a otra son así, sin más; que las tres protagonistas o ríen o gritan (esto último ya lo hemos explicado… lo otro quizá lo hacen para evitar tener que recitar sus diálogos… que son, precisamente, de risa), pero nunca hablan; que hay varios saltos temporales en la narración absolutamente imposibles… y que Edward Shearmur (sí, aquel que ganó el Oscar a la banda sonora por Shakespeare enamorado) se dedica, entre canción y canción, a realizar versiones del tema televisivo de la serie, de la música de Herrmann para El cabo del miedo (de la que fusilan varias escenas), de la canción “Raindrops keep falling on my head” (porque en una escena se encienden los aspersores y mojan a las protagonistas), de… en fin, que no ganará el Oscar a la “banda sonora original” con este impresentable popurrí.
Si quieren saber hacia dónde camina el cine comercial norteamericano, no se la pierdan: quizá dentro de veinte años sea comparada con los clásicos de Antonioni, por su lentitud extrema, pero hoy es un ejemplo de cine “de productor” (proyecto diseñado desde un despacho), donde las estrellas van por libre (de hecho Drew Barrymore produce además de interpretar, de ahí sus excesos interpretativos), el guión no es algo que se considere imprescindible, la banda sonora se consigue por acumulación, no por destilación (y normalmente a base de canciones, aunque también se contrata un músico para “rellenar los huecos”: lo importante es que siempre esté el “dolby” a tope), los más destacados son los del departamento de efectos especiales (que son los únicos que trabajan… aunque no siempre bien) y el director… bueno, el director se dedica a pasear las cámaras de las más diversas formas (en grúa, en “steady”, en tren, en paracaídas, a mano…) y todo ello para poder reunir las suficientes imágenes que luego serán empalmadas en la sala de montaje hasta completar los obligatorios noventa minutos. Eso sí, si sobra alguna se deja para los créditos, como tomas falsas, porque en el colmo de la originalidad… ¡aquí también hay tomas falsas!
El resto queda en manos de las agresivas campañas publicitarias, imprescindibles para que un peñazo de este tipo suene continuamente en todos los medios de comunicación y el público se agolpe en la primera semana del estreno. Luego vendrá el “boca a boca” para explicar que es una bazofia absolutamente impresentable, pero para entonces su carrera comercial ya habrá finalizado y estará a punto de estreno un nuevo “megahit” de similares características… quizá, Dos policías rebeldes dos (no, no es un juego de palabras: ¡es real y se titula así!).
Los Ángeles de Charlie (1976)
Cheryl Ladd con James Darren
Kate Jackson, Jaclyn Smith, Farrah Fawcett
Los Ángeles de Charlie
cinematográficos

DREW BARRYMORE (Dylan Sanders)
Nació el
22 de enero de 1975 en Culver City, Los Ángeles, California. Siendo una niña saltó a la fama gracias a ‘ET’, de Spielberg. El éxito le hizo caer en el lado oscuro de Hollywood. Tras superar su adicción
a las drogas, el alcohol y otros vicios, la actriz revitalizó su carrera a mediados de los 90 con películas como Todos dicen I Love You (Woody Allen), Scream (Wes Craven), Batman Forever (Joel Schumacher) y Cuatro mujeres y un destino (Jonathan Kaplan).

CAMERON DIAZ (Natalie Cook)
Nació el 30 de agosto de
1972 en San Diego, California. Consiguió su primer contrato como modelo a los 16 años y saltó al cine con Jim Carrey en La Máscara. Desde entonces se ha labrado una sólida carrera en la comedia con filmes como Algo pasa con Mary, La boda de mi mejor amigo, Ella es única y Very Bad Things. Apoya el cine independiente y ha participado en reseñables filmes como Como ser John Malcovich y Miedo y asco en Las Vegas.

LUCY LIU (Alex Munday)
Nació el 2
de diciembre de 1968 en Nueva York. Se dio a conocer en la serie “Ally McBeal”, aunque se había dejado ver en “Sensación de vivir”, “Urgencias” y “Expediente X”. Intervino en filmes de escasa entidad, como Ajuste de cuentas (John Irvin), Payback (Brian Helgeland), Ejecución inminente (Clint Eastwood) y Jugando a tope (Ron Shelton). Después la hemos visto en Party Monster (Fenton Bailey y Randy Barbato) y en Kill Bill (Quentin Tarantino).
LOS ÁNGELES DE CHARLIE (Charlie’s Angels, 2000)
Director: McG,. 2000. EE.UU. Color
Intérpretes: Cameron Diaz (Natalie Cook), Drew Barrymore (Dylan Sanders), Lucy Liu (Alex Munday), Bill Murray (Bosley), Sam Rockwell (Eric Knox), Tim Curry (Roger Corwin), Kelly Lynch (Vivian Wood), Crispin Glover (El Hombre Delgado), John Forsythe (Charlie, voz versión original), Matt LeBlanc (Jason Gibbons), LL Cool J (Sr. Jones), Tom Green (Chad), Luke Wilson (Pete), Jennifer Cole (asistente de Corwin)
Hay diferentes enfoques que comúnmente se usan al adaptar programas de televisión a cine. Los Ángeles de Charlie opta por continuar directamente la premisa establecida, respetando el nombre de algunos personajes y la situación general… pero ahí termina la similitud. El director McG (seudónimo de Joseph McGinty Nichol) ha logrado lo que muchos (particularmente los miembros de la escuela de Jerry Bruckheimer) aspiran, pero nunca consiguen: tomando prestado de muchas otras películas ha logrado una extraña y ecléctica mezcla cuya variedad, sentido del humor y sobre todo energía la convierten en un producto original, que en mi opinión representa la mejor película de acción del año.
Tal vez cueste trabajo asimilar el concepto de una mezcla “original” de piezas usadas, como lo es esta cinta. Ciertamente no parece tener nada de original. El argumento está bien estructurado (la mayor parte del tiempo), pero es totalmente intercambiable por el de cualquier otra película del género: villano económicamente poderoso se apodera de una tecnología avanzadísima que podrá usar para perjuicio de la humanidad. Los personajes son sacados directamente de cualquier cómic: una de las integrantes del trío es la experta en armas; otra la experta en computadoras; otra… bueno, baste decir que desde el Trío Galaxia no se había visto tan firme división de labores en un equipo de héroes (o heroínas). Las escenas de acción deben mucho a la plástica visual de varias fuentes, desde la película The Matrix hasta los videos musicales dirigidos por el genial Chris Cunningham e incluso aquellos de P.T. Anderson y Hype Williams.
Y aún así, copiando de varios lados, McG ha logrado una película que por mucho sobresale sobre similares esfuerzos que se han hecho desde que Matrix cambiara la cara del género. Un factor importante para que Los Ángeles de Charlie funcione bien es la actitud burlona que muestra. El director ha elegido adoptar un tono sumamente ligero, con el que se satirizan los clichés de las películas de acción, las incongruencias de los programas de televisión, la imagen de los actores y actrices, y finalmente, la película misma, de tal forma que al no tomar nada en serio se congracia con el público de un modo en que cintas súper serias (y súper malas) como “El Arte de Matar” y “El Día Final” no logran por querer darse demasiada importancia.
Las tres actrices principales tienen bastante bien dividido el peso de la cinta, aunque Drew Barrymore lleva una leve ventaja dramática. Por algo es la productora ejecutiva. Pero creo que de las tres, ella es la mejor actriz. Cameron Díaz ha mostrado también gran talento histriónico, pero en esta cinta no tiene mucho tiempo de lucirlo (a diferencia de su cuerpo). Ya desde “La Máscara” era evidente que bajo la apariencia de súper modelo, Díaz tiene un diestro instinto humorístico que la hace ideal para cubrir con mejores resultados el hueco que Julia Roberts dejará cuando se apague su estrella. Lucy Liu tiene buenas escenas, pero en general su papel es menos lucidor que el de sus colegas. Y aunque se percibe cierto talento, me parece que su inclusión en la cinta se debe más a la fama que ha conseguido en el programa “Ally McBeal” que a sus dotes como actriz. Me hubiera gustado, como hace meses se rumoraba, que su papel hubiera sido asignado a la extraordinaria Michelle Yeoh. Ciertamente no es tan joven como las otras dos actrices, pero sí posee gran talento, como actriz y como atleta.
Pero el auténtico triunfo del elenco está en los papeles secundarios… Bill Murray como Bosley, el mediador entre las tres detectives y el legendario “Charlie” es muy gracioso, aunque pudo serlo más si el guión hubiera sabido tomar ventaja de los inmensos recursos humorísticos de este gran actor. Murray no es sólo un payaso, como Robin Williams o el patético Adam Sandler; Murray es un auténtico artesano del humor, con pleno conocimiento de las sutilezas que muchos otros “comediantes” ignoran. El resultado es que Murray se siente un poco desperdiciado en la cinta, pero de todos modos es un placer verlo. Otro comediante incomprendido es Tom Green, quien en su corta participación como novio ocasional de Drew Barrymore, logra confundir al público: ¿es chistoso o simplemente irritante? Como este parece ser el eterno propósito de este artista, supongo que logró su objetivo. Tim Curry, como el millonario villano es absolutamente perfecto; su aire de superioridad y pomposidad no tiene rival (tal vez con la excepción de Udo Kier… ¡me encantaría verlos juntos en una película! Eso sería un duelo de actuación). Y lo mejor al final: el enigmático Crispin Glover vuelve a la pantalla en el excelente papel del matón del villano. Su mudo personaje refleja todo lo que hace falta saber tan sólo con sus gestos y lenguaje corporal. Coincido con la opinión general que se tiene de Glover: es un actor privilegiado, pero su excéntrica personalidad ha impedido que consiga más papeles a su altura.
Finalmente, un elemento que ayuda en gran medida al éxito de la película es la música. McG es (desde luego) director de videos musicales, y sabe perfectamente que el éxito emocional de una escena está en gran parte determinado por la música que la acompaña. De este modo él personalmente (a diferencia de incontables cintas donde se le encarga la tarea al famoso Ralph Sall o a Shep Pettibone) ha elegido las canciones que acompañan a la cinta. Por supuesto, su uso es ruidoso, gratuito, exagerado y debido a la excesiva edición, a veces incoherente. Pero le sienta perfectamente a esta película.
En resumen, Los Ángeles de Charlie no debe ser tomada muy en serio. Es una ligera y humorística cinta de acción, que copia exitosamente los mejores elementos del género, convirtiéndola en un plato de sobras deliciosamente preparado. Y me temo que este es el camino que las películas de este tipo seguirán en los años venideros, así que es mejor irse acostumbrando. Ojalá sean tan buenas como ésta.
Una agencia de detectives muy especial dirigida por el multimillonario Charlie tiene en sus filas a Natalie, Dylan y Alex, tres mujeres expertas en artes marciales, en disfraces y en la más avanzada tecnología. Las tres deberán ocuparse de un caso en el que el genio de la informática Eric Knox probablemente haya sido secuestrado por su competidor Roger Corwin, y que tendría como consecuencia la destrucción de la intimidad de todas las personas del mundo, incluido su misterioso jefe Charlie.
Basada en la famosa serie de TV que lanzó al estrellato a Farrah Fawcett, Kate Jackson y Jaclyn Smith, son ahora Cameron Diaz, Drew Barrymore (quien también produce) y Lucy Liu (famosa también por otra serie de televisión: Ally McBeal) quienes dan vida en esta versión para el cine a Los Ángeles de Charlie, dirigidas por un debutante que proviene del mundo del videoclip: Joseph McGinty Nichol. En esta ocasión, las tres heroínas se enfrentarán a la misión de rescate de un genio informático que ha sido secuestrado. Detrás de todo ello, un revolucionario sistema de reconocimiento de voz del que tratan de apropiarse magnates sin escrúpulos.
Charlie’s Angels (2000) - Cameron Diaz, Lucy Liu, Drew Barrymore
Charlie’s Angels (2000) - Lucy Liu, Cameron Diaz, Drew Barrymore
Charlie’s Angels (2000) - Cameron Diaz, Lucy Liu, Drew Barrymore
Charlie’s Angels (2000) - Drew Barrymore, Cameron Diaz, Lucy Liu
Charlie’s Angels (2000) - Drew Barrymore, Bill Murray, Lucy Liu, Cameron Diaz
Últimamente parece que, en vez de visionar películas, estemos degustando cócteles que nos dejan en la boca un insatisfactorio sabor agridulce. Y es que Los Ángeles de Charlie
vuelve a demostrar el bajo nivel de calidad de las películas de entretenimiento que este año Hollywood nos ha mostrado. A falta de ideas, la mejor solución es darle al asunto un tono de divertimiento banal (con lo que se obtiene licencia para incluir cualquier tontería durante el metraje) e incluso autoparódico, aderezándole después leves fragmentos (y en ocasiones trozos bien grandes) de películas recientemente exitosas. Y ya está, no hay nada más. Es cierto que las secuencias de acción no están del todo mal (me quedo con el prólogo y la breve persecución de coches de carrera por la ciudad), pero eso no hace que uno se quede satisfecho una vez termina la cinta. ¿Por qué demonios Drew Barrymore no ha tomado el camino de la seriedad tal y como hizo Tom Cruise en Misión: Imposible 2? Y lo que resulta ya más sorprendente, ¿en verdad era necesario presentarnos a estas chicas como auténticas mujeres objeto? Vale, pelean estupendamente, pero algunas de ellas son un poco cortas de entendederas (como ocurre con el personaje interpretado por Cameron Diaz; al menos ésta da el tipo, no como Drew Barrymore, que está espantosa). La única que se salva es Lucy Liu, por lo menos le pone más empeño al asunto. Vamos, hasta el propio Bill Murray no consigue hacernos sonreír en ningún momento.
En todo caso, sólo hay que escuchar la banda sonora para darse cuenta de que a los productores les importaba bien poco la posible calidad artística de aquello que se iba a rodar. Menudo cúmulo de canciones y ritmos, y qué manera de destrozar el tema central de la serie. No culpo al compositor Edward Shearmur del desastre, supongo que el pobre habrá trabajado con unas limitaciones imposibles de superar (es decir, los productores y su obsesión por atraer a la gente joven a los cines), aunque al menos podría tener un poco de picardía y haber hecho lo que Arnold, mezclar más la orquesta con los ritmos, crear melodías, en definitiva. En fin, al menos su intrascendencia (no hay pretensiones, cosa que sí sucede en los filmes de John Woo) y la rapidez de la “historia” narrada (algo que se agredece y evita que la película caiga en el tedio) convierten a éste en un producto visible pero no irritable. Pero se ha desaprovechado una magnífica oportunidad de hacer una versión más seria (y adulta) de la exitosa serie de televisión.
Referencias
− Primera película de Joseph McGinty Nichol, más conocido como McG, procedente del sector publicitario y autor de varios documentales.
− Los tres nuevos ángeles son Drew Barrymore (El chico ideal, Por siempre jamás, Los padrinos del novio,
Nunca me han besado, Piensa en mí), Cameron Diaz (Cómo ser John Malkovich, Un domingo cualquiera, Algo pasa con Mary, Very bad things) y Lucy Liu (la serie Ally McBeal, Jugando a tope, Shanghai Kid, Payback).
− El proceso de selección del tercer ángel, Lucy Liu, fue largo y complejo y para el mismo se barajaron los nombres de actrices como Angelina Jolie, Liv Tyler, Catherine Zeta-Jones, Jennifer Lopez, Thandie Newton y hasta Penélope Cruz. Por otro lado, corrió el rumor de que las relaciones entre Lucy Liu y Bill Murray no fueron buenas precisamente y, al parecer, llegaron a las manos.
− La propia Drew Barrymore es coproductora de la película.
− Ninguna de las tres protagonistas de la serie de televisión, Kate Jackson, Jaclyn Smith y Farrah Fawcett intervienen en la película.
− Las presencias masculinas más destacadas son las de Matt LeBlanc (de la serie Friends) y Bill Murray (El hombre que no sabía nada) que interpreta a John Bosley, al que daba vida en la serie de televisión el fallecido David Doyle.
John Forsythe (el magnate de la serie Dinastía) pone la voz a Charlie al igual que lo hizo en la versión original de la serie de televisión.
Las chicas sólo quieren divertirse. Y se salen con la suya. La evidencia está en cada escena de Los Angeles de Charlie, incluso cuando las vidas de las heroínas se encuentran en peligro. La prueba llega después del final, cuando las vemos en aquellas tomas que no se incluyeron porque las carcajadas les impidieron seguir con lo suyo. La envidia carcome de a ratos: son lindas, ricas y como si eso fuera poco, su trabajo es sinónimo de diversión, al menos en esta película. Los ángeles de Charlie es un producto netamente comercial. Sin embargo, y contra cualquier prejuicio, este largometraje que retoma la famosa serie de televisión de los ‘70 se revela como un relato entretenido.
Su director, Joseph McGuinty Nichol (McG para los amigos), es un veterano hacedor de videoclips y eso pesa, quizá demasiado. Las imágenes corren a la par de canciones pop o rock, muchas conocidas hasta el hartazgo y otras, compuestas especialmente para la película. Pero no es el ritmo vertiginoso de la combinación entre imágenes y sonido lo que la hace divertida. Tiene sentido del humor. Los Angeles de Charlie juega con algunos tópicos “de la mujer moderna”. Los nombres de nuestras chicas (Nath, Dylan, Alex) ya son ambiguos: podrían ser de varones. De la misma forma, el trabajo de las muchachas es poco menos que impensable para cuerpos tan frágiles como los de Cameron Díaz, Lucy Liu y Drew Barrymore. Que hacen un trío dinámico y solidario, sin competencia interna. Son como hermanas más bien, hijas postizas de Charlie, el millonario al que adoran aunque sea su jefe. Solteras las tres, a pesar de las arduas misiones que les encomienda Charlie nunca abandonan la intención de conseguirse novio. A cualquier precio. Y la moraleja indica que lo segundo es mucho más difícil que lo primero.
Inicialmente la historia resulta algo estúpida, previsible. Una empresaria las contrata para que rescaten a su socio, genio de la programación secuestrado junto a un avanzado programa de informática. Pero nada es lo que parece, como se verá después.
Los Angeles de Charlie presenta villanos estereotipados como los de la mayor parte de las teleseries viejas y modernas. Hay un par de escenas que sobran, dispuestas con el solo propósito de que Bill Murray (Bosley, intermediario entre el trío y Charlie) luzca sus conocidas dotes histriónicas. Los efectos especiales son los de Matrix, con la diferencia de que no embellecen un panorama con pretensiones filosóficas New Age, sino que parecen parodiarlo. Por todo y pese a todo, vale la pena ver a estas tres bellas jóvenes en acción.
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Recuperación en versión cinematográfica de la mítica serie detectivesca de la década setentera protagonizada en sus primeras entregas por las morenas Jaclyn Smith, Kate Jackson y por la blonda Farrah Fawcett Majors (posteriormente vendrían otras como Cheryl Ladd o Tanya Roberts) sustituidas para la pantalla grande por tres estrellas del cine actual : Cameron Díaz, Lucy Liu y Drew Barrymore, protagonistas de un filme que adapta con escaso acierto las aventuras mujeriles del atractivo terceto que el invisible y vergonzoso Charlie les encomienda en los modernos tiempos del siglo XXI, es decir, donde la omnipotente tecnología todo lo logra, lo sabe y lo entiende.
Pulsas con un simple dedito en un botoncito y te aparece hasta el más mínimo detalle del villano a perseguir o de la materia que analizar. ¡¡Qué maravilla de ordenadores!!.
Con semejanza videojueguera vamos contemplando como las tres mozas van progresando a base de múltiples patadas, saltos acrobáticos y demás parafernalia de combate cuerpo a cuerpo (emulando asimismo al mismísimo Mortadelo con una extensa gama de disfraces) contra los malvados (y malvadas) de turno para completar con sumo éxito su peligrosa misión. En medio de la ágil vorágine y tras abandonar las faenas investigadoras, tienen incluso tiempo para el ligoteo y para soltar un par de chistes de vez en cuando.
La realización de McG se recarga de efectismos, además de inútiles y a veces mareantes movimientos de cámara que poco ayudan a la narración), el guión resulta pobre y el humor ligero (siendo Bill Murray el gran bufón del grupete), con notable presencia de juegos de palabras de contenido sexual y rasgos paródicos.
El cromatismo setentero de regusto pop y algunas buenas secuencias de acción con elevado ritmo permiten salvar del aterrizaje fatal a estas angelicales criaturas inmersas en un filme que por lo demás contiene lo habitual en este tipo de productos: factura de spot y videoclip, efectismos múltiples, patéticos personajes y mucha música de rápido consumo (aquí por ejemplo su catálogo abarca desde finales de los años 60 hasta temas más contemporáneos con gente como P.P. Arnold, Tabares, Blur, Aerosmith o Leo Sayer).
LOS ÁNGELES DE CHARLIE, la película
Un híbrido de los buenos
En una época en la que Hollywood acusa cada vez, no sólo su falta de nuevas ideas sino también una inusitada ineficacia para contar historias, la tendencia a refritar series televisivas de décadas pasadas que se impuso en los últimos años no debió sorprender a nadie. Batman, The
Brady
Bunch, Los
vengadores, Misión: Imposible, Perdidos en el espacio, Mi marciano favorito, Jim West, Maverick, El fugitivo, El santo, Los Beverly Ricos y Los locos Addams, entre otros ejemplos, han encontrado en los ‘90 su/s versión/es cinematográfica/s, dejando ver en buena parte de los casos que los proyectos habían ido a parar a las manos equivocadas. En una época en que la moda “retro”
hizo resurgir de sus cenizas la música disco –que hoy tiene su momento obligado en casi toda noche de boliche−, tampoco debería sorprender a nadie que le haya llegado el turno a Los Ángeles de Charlie, uno de los mayores iconos de esa era que murió con el comienzo de los ‘80.
La transposición a la pantalla grande suponía un problema básico: ¿Cómo hacer una película atractiva sobre una serie cuyo argumento resulta hoy risible y cuyo elemento fundamental consistía en los peinados de las chicas, sin resignar del todo el espíritu del original?
Power Girls
Los ángeles de Charlie es claramente una película de acción. Así como sucediera en la reciente MI:2, el guión se ocupa de establecer rápidamente los elementos fundamentales de una historia simple y efectiva (por la que pasaron ¡diecisiete guionistas!) para dejarle el lugar de inmediato a una sucesión de escenas de acción a todo trapo en las que las heroínas Cameron Diaz (Nathalie), Drew Barrymore (Dylan) y Lucy Liu (Alex) nunca dejan de lucirse. Como Farrah Fawcett, Kate Jackson y Jacklyn Smith (quienes rechazaron cameos en la película), estas bellas mujeres dejan ver una inagotable galería de peinados y vestuarios, aunque a diferencia de aquellas cuentan con una temible fuerza y destreza física, además de ser mucho más inteligentes (como en una oportunidad le sucede a Dylan, sólo se las puede engañar a través del corazón). Lo que no cambia, por supuesto, es ese clima tipo “las chicas sólo quieren divertirse”.
El contrapunto masculino es Bosley, mano derecha del misterioso Charlie, interpretado por un Bill Murray que siempre divierte a pesar de que el guión por momentos lo desaprovecha. La misión que debe cumplir el cuarteto es bastante similar a las que nutrían la trama de la serie: un joven empresario (Sam Rockwell) fue secuestrado y con él un avanzado sistema de seguridad satelital que reconoce a las personas por la voz. La que encarga el trabajo es su socia Kelly Lynch, que se pasea enfundada en cuero dejando bien clarito que los años no la han afectado. Como en cualquier “action thriller”, las cartas se van dando vuelta hasta tejer una intriga que, tras poner en riesgo a los bonitos ángeles, llega a amenazar la vida del propio Charlie, cuya voz aquí pertenece al mismo John Forsythe del original.
Si la historia tiene una sencillez casi elemental es porque la película apuesta al constante impacto visual como complemento de las carismáticas criaturas celestiales. Es sorprendente que Los ángeles de Charlie sea el primer largometraje de McG –o Joseph McGinty Nichol−, director proveniente del videoclip, cuyo virtuosismo le augura un promisorio futuro en Hollywood. Es cierto que hay mucho de The Matrix (cuyo coreógrafo hongkonés Cheung Ya-Yen se hizo cargo del baile aquí) en esos fabulosos ballets aéreos de piñas y patadas con aspecto de “video-game”, pero la semilla original debe buscarse en el “wuxiapan” (cine chino de artes marciales) que tan fuerte –por suerte− ha pegado en diversas películas de acción recientes. No cabe duda de que McG ha visto Tong fong sang hop / Donfang sanxia (1992, Ching Siu-Tung y Johnny To), mejor conocida como El trío heróico, filme celebrado en Occidente en el que las “stars”
chinas Maggie Cheung, Michelle Yeoh y Anita Mui volaban a los golpes combatiendo crímenes de los más oscuros. Como prueba basta la escena en la que las muchachas le propinan una importante cantidad de sopapos al pobre Crispin Glover en un sombrío callejón mientras se deshacen de prendas que estorban su agilidad, tal como hicieran las divas chinas en aquella película.
Disco Baby Disco
Para quienes apenas pasamos los veinte, la era “disco” es sinónimo de un pintoresco anacronismo. Si bien su música ha recuperado un poco su presencia e incluso ha sido revisada por algunos artistas −como otros sonidos de los ‘70 y ‘80−, sería muy gracioso encontrarse hoy con alguno de esos peinados batidos o pantalones de raso plateado en algún local nocturno. La película tiene muy en cuenta esta punta (acaso porque en EE.UU. la mayoría del público de las superproducciones es adolescente) y, como sucediera en la versión cinematográfica de The Brady Bunch, la explota al punto de la autoparodia con resultados excelentes y muy graciosos. En un marco de una modernidad tecnológica casi obscena en el que los ángeles se comunican mediante micrófonos que se insertan en sus muelas y auriculares perdidos en alguna parte del oído, el intercomunicador a través del cual reciben la voz de Charlie sigue siendo el mismo aparatito blanco de aspecto analógico. Cuando Cameron Diaz va de marcha a un boliche “hip-hop/soul” y es elegida para bailar en el escenario por ser la más linda, sus increíbles pasos setentosos
dejan atónita a una concurrencia que sólo por unos minutos puede evitar contagiarse de la “disco fever”.
Estas referencias a la serie y a su tiempo no se agotan en esos guiños que buscan –y consiguen- la complicidad del espectador, sino que llegan hasta la propia narrativa de la película, que en algunas oportunidades utiliza recursos “envejecidos”, como la pantalla dividida que ilustra distintas escenas simultáneas. El híbrido que se genera es irresistible y a él se suma el eclecticismo de una banda de sonido ostentosamente cara (Michael Jackson, Aerosmith, Korn, Fatboy Slim, Marvin Gaye, Motley Crue, Heart, Rod Stewart, Blur –en una de las mejores escenas de la película, en la que la también productora Drew Barrymore les da para que tengan a unos cuantos villanos−, y sigue la lista) en la que la única cuota contemporánea a la serie viene –no por casualidad− de la mano de los Pizzicatto Five, fabuloso grupo japonés que fusiona el “disco”
de los ‘70 con los consabidos sonidos.
LOS ÁNGELES DE CHARLIE: AL LÍMITE (Charlie’s Angels: Full throttle)

Director: McG. 2003. EE.UU. Color
Intérpretes: Cameron Diaz (Natalie Cook), Drew Barrymore (Dylan Sanders), Lucy Liu (Alex Munday), Demi Moore (Madison Lee), Bernie Mac (Jimmy Bosley), Crispin Glover (El Flaco), Justin Theroux (Seamus O’Grady), Robert Patrick (Ray Carter), Matt LeBlanc (Jason Gibbons), Luke Wilson (Pete Komisky), John Cleese (Sr. Munday)

Después del éxito obtenido con la adaptación cinematográfica de la serie televisiva Los Ángeles de Charlie parecía cosa fácil para los productores ofrecer una secuela digna. No debería ser demasiado complicado idear una historia boba que incluyera escenas de acción al estilo de Hong Kong, bailables y vestuario que le permitieran a las actrices lucir su anatomía, efectos especiales a cargo de los mejores técnicos de Hollywood y una banda sonora repleta de éxitos, aderezada con las gracejadas del comediante Bernie Mac. Lo único que tenía que hacer el director McG, conocido por su trabajo en comerciales y videos musicales, era aplicar la fórmula de la película original y obtener algo similar.
Por desgracia, el director no pudo con el paquete.
Coja una película de espías, con abundantes escenas de acción y deportes de riesgo. Cambie al habitual héroe protagonista por tres chicas guerreras, combínela con las peleas en el aire estilo Matrix y multiplique todo por tres, dándole un toque de video-clip. Añada música a un volumen considerable –Chemical Brothers, Prodigy, White Zombie–, muchos chistes de películas de estudiantes y un buen puñado de guiños a otros filmes rozando la parodia –El cabo del miedo, Terminator, Sonrisas y lágrimas–. Ya tiene en sus manos el secreto del éxito de Los Ángeles de Charlie: Al límite, la inevitable segunda parte de esta modernizada versión cinematográfica de la mítica serie de televisión de la década de los años 70.
Las exuberantes Cameron Díaz, Drew Barrymore y Lucy Liu repiten sus papeles de superagentes a las órdenes de McG, pseudónimo de Joseph McGinty Nichol, director de la primera entrega, la que fuera su debut en la pantalla grande tras bregarse una carrera de infarto en el campo de los vídeos musicales y la publicidad. 110 millones de dólares han pasado por las manos de este joven cineasta, hijo de su tiempo, que planifica su vástago de celuloide a la sombra de los efectos digitales.
La cámara que maneja no para quieta ni un segundo y la duración de los planos que inmortaliza se antojan un suspiro. El ritmo endiablado y un sentido del humor desprejuiciado son las armas que enarbola una cinta dirigida sin tapujos al público juvenil, el mismo que llena las salas de cine y devora palomitas con la mente abierta y preparada para recibir el impacto de imágenes espectaculares, rizando el rizo de lo imposible. La historia es lo de menos, por no hablar del mensaje.

Las tres agentes están de vuelta; Los ángeles están dispuestas a dar guerra para recuperar una información encriptada en dos anillos, que revela las identidades de todas las personas acogidas al programa de protección de testigos. Cuando éstos empiezan a morir, sólo las intrépidas chicas podrán detener al responsable, usando su experiencia en el camuflaje, espionaje y artes marciales. Además se las tendrán que ver con un ángel caído (Demi Moore).
Los Ángeles de Charlie se preparan para una misión rutinaria de incógnito para recuperar dos anillos de plata perdidos. No son anillos ordinarios, pues contienen valiosa información encriptada que revela las nuevas identidades de todos los acogidos al Programa Federal de Protección de Testigos. Cuando los testigos empiezan a morir, sólo los Los Ángeles de Charlie, haciendo uso de su experiencia como maestras del disfraz, el espionaje y las artes marciales, pueden detener al criminal, un misterioso Ángel “caído” (Demi Moore). Con la ayuda de su amigo de confianza, Jimmy Bosley (Bernie Mac), la aventura de los Ángeles comienza en la remota frontera mongola y sólo concluye cuando Dylan (Drew Barrymore) se enfrenta a un oscuro secreto de su pasado, un secreto que pone las vidas de sus dos mejores amigas en peligro.
Érase una vez tres hermosas chicas que realizaban peligrosas misiones para un misterioso jefe al que nunca veían… esta es la premisa básica de Los Ángeles de Charlie tanto la película como la serie homónima en que se basa, de la que el abajo firmante admite no haber visto más que un par de episodios y no recordar de ellos más que a la misteriosa figura del Charlie así que mi comentario se va a ceñir exclusivamente a la nueva versión cinematográfica.
Supongo que, en principio, lo que todo el mundo pretende averiguar al leer el comentario de una película es si esta es buena o no. Pues bien me temo que no puedo ser categórico en este sentido con esta película: depende (como en general en cualquier película) de las ideas preconcebidas y lo que uno espere de la misma, así como del espíritu con el que acuda a verla. Si se acude a ver Los Angeles de Charlie con la idea de ver una película de acción con un argumento más o menos hilvanado uno saldrá decepcionado si, en cambio, se espera ver un espectáculo pirotécnico, divertido, sin demasiado sentido, con guapas chicas, magnifica banda sonora y espectaculares peleas sus expectativas se verán completamente satisfechas. Pero vayamos por partes:

Lo primero: las chicas, todas magnificas aunque destacan Cameron Diaz y Drew Barrymore la primera con una desarmante inocencia y la segunda con una sensualidad y carnalidad a flor de piel (aunque por detrás de sus compañeras en cuanto a habilidades gimnásticas) quedando Lucy Liu en segundo plano. No debemos olvidarnos de la “mala” la hermosa (y morbosa) Kelly Lynch.
La dirección: el debutante McG (Joseph McGinty Nichol) proviene del campo de los videos musicales y eso se deja notar en cada fotograma, ritmo frenético y excelente inserción de los temas musicales en la trama (por cierto no limitándose a temas actuales discotequeros, como suele ser la tónica general, sino recuperando temas clásicos de grupos como Spandau Ballet)
Las peleas: una gozada, coreografiadas por el autor de los alucinantes combates de la excepcional Matrix: Cheung-Yan Yuen usan la técnica hongkonesa del cable (de la que el experto número uno es el recientemente “exportado” a los USA Jet Li) con extrema maestría logrando espectaculares (e increíbles) luchas cuerpo a cuerpo.
El argumento: en el fondo poco importante, una trama de espionaje industrial que resulta ser más de lo que en principio parece y que llega a complicar y a poner en peligro al mismísimo Charlie (a quien, en la versión original por supuesto, vuelve a poner la voz el actor original William Forsythe) es tan solo una excusa para el despliegue de pirotecnia, peleas, guiños a otras películas y series de televisión y chistes (algunos divertidos otros no tanto) basados en los dobles sentidos de índole sexual.
Por último los chicos (ya que el protagonismo como es natural se lo llevan las chicas) el siempre genial aunque aquí algo desaprovechado Tim Curry, Sam Rockwell (que demuestra una asombrosa agilidad en las tomas falsas finales), Crispin Glover
como el malo, malísimo que demuestra también unas extraordinarias dotes para la lucha, Matt LeBlanc (Friends) y por último el histriónico y divertido Bill Murray (destacar su escena con la pistola de jabón y la música de Corrupción en Miami).
En fin, lo dicho anteriormente: acción y diversión sin complicaciones para pasar el rato comiendo palomitas, ni más ni menos. Por cierto no perderse los excelentes títulos de crédito finales con divertidas tomas falsas al son del brillante tema principal del filme.
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Escenas
− Todas las escenas de lucha con la brillante coreografía de Cheung-Yan Yuen.
− No perderse los créditos finales con divertidas tomas falsas.
Cameron Diaz
A quien le gustó la primera, le gustará ésta. Porque no es ni más ni menos que lo mismo de la primera. Para ser sinceros hay que decir que en la parte técnica de efectos especiales y todo eso se recrea un poco más. En la parte de las actuaciones han cambiado a Bill Murray por otro actor, lo que supone un bajón interpretativo importante que se compensa visualmente con la aparición haciendo de mala y “ex chica Charlie” de una Demi Moore físicamente tan espectacular como en sus mejores tiempos.
Drew Barrymore parece haberse reformado después de una infancia no del todo ejemplar y bastantes problemas. Ahora pone el dinero y se luce lo que puede haciendo de chica mala pero esta vez en sentido figurado. Otra que luce cuerpo de manera muy sugestiva es Cameron Díaz. Por suerte y por desgracia esta actriz ha demostrado sólo en algunas de sus películas sus buenas dotes interpretativas (me viene a la cabeza Cómo ser John Malkovic), pero las intercala con otras comerciales que supongo que le llenarán la cartera. Al menos la disfrutamos en su faceta artística y física y tiene de las dos para dar y tomar.
En cuanto a la película en sí, pues ya se sabe, más de lo mismo. Es la segunda parte de una película basada en una serie de éxito y continúa con la fórmula de la primera, esto es, el fondo de la serie de televisión aderezada con las últimas modas de efectos especiales, sobre todo de lucha, de los que podemos ver en Matrix y películas de ese estilo.
De nuevo se marcan numeritos de baile que no tienen nada que ver con el argumento pero en los que Cameron aprovecha para mostrarnos su trasero en movimiento (¡ufff!), algo muy cinematográfico.
Como comentaba a Bosley, el enlace entre Charlie y las chicas, que les ayuda en sus misiones, ha cambiado. El fenomenal Bill Murray ha sido sustituido por Bernie Mac, un tipo que no le llega ni a las suelas de los zapatos. Hacen una velada referencia al motivo y a la relación entre ambos para justificarse. Los rumores que surgieron en la primera parte de que Bill Murray y Lucy Liu se llevaban a matar parecen confirmados en esta segunda parte, a pesar de que ellos lo negaron en todo momento.
Hay algunas cosas graciosas. En cuanto a los actores podemos ver en una pequeña aparición a Bruce Willis
que es asesinado a los pocos segundos de aparecer. También está el actor famoso por interpretar al Terminator malo en la segunda entrega de la saga. Aquí es rescatado por las tres angelitas al inicio. John Cleese que ha intervenido como proveedor de inventos de otro famoso agente aquí también interviene como padre de Lucy Liu
(¿?). Las famosas gemelas Olsen hacen un cameo simpático y una ex-ángel también en forma curiosa.
En un momento se disfrazan de CSI’s y suena la música de la famosa serie, o se las ve soldando mientras se oye Flashdance. En otra se hace un claro plagio (u homenaje, o como se le quiera llamar) a El cabo del miedo, al principio hay algo muy parecido a una de James Bond.
Las chicas se pasan la película disfrazándose y peleando, luciendo modelitos y cuerpo serrano.
Vaya por delante que las escenas de acción en las que se ve a las tres chicas y a los malos haciendo cosas impresionantes no se las cree nadie (la secuencia del motocross es para entrar en los anales de la ciencia ficción). Aún así es divertido y desde luego acción no le falta ni un minuto. Está bien romper los moldes y que por una vez sean las chicas las duras de la película, pero tampoco hace falta pasarse.
Por cierto, la misión que tienen que cumplir es encontrar unos anillos (je, a lo Frodo pero al revés), pero es lo que menos importa para el desarrollo. Los chistes son un tanto rebuscados en su mayoría. O tienen poca gracia o es difícil cogérsela o es un humor para americanos. El argumento es tan simple como el nombre del director, un tal McG. Para ser más tópicos todavía intentan que las tres chicas tengan sus escarceos amorosos, pero el de la Barrymore con Crispin Glover es para gritar jaaarrrr. Tampoco el de Lucy Liu y Matt Leblanc es para tirar cohetes.
Los créditos del final, muy típico, con las tomas falsas, para acabar con los rumores de que se llevaban mal también entre ellas, supongo, porque aparecen riéndose todo el rato.
Notas
A veces la primera secuencia de una película es como una tarjeta de presentación para que el espectador tenga claro lo que va a ver. Esa escena de arranque es como un contrato en el que el director propone sus intenciones con toda nitidez y el espectador acepta seguirle el juego (o levantarse de la sala y decir “esto no es para mí”). La segunda entrega de los Ángeles de Charlie funciona de esa forma: desde su inicio ya sabemos que la música va a ser estridente, que la acción es desenfrenada y más allá de los límites de lo humano, y que el humor va a estar presente en todo momento. En suma, se nos deja claro que vamos a ver un simple entretenimiento, una película para pasar el rato, y no importa que las proezas de los Ángeles sean increíbles, no es una cinta para buscarle tres pies al gato, es un pasatiempo y nada más, y con unas bases sentadas desde el principio, para que el director pueda decir al final: “No digáis que no os avisé”.
Hasta aquí todo perfecto, e incluso en ese sentido la película es honesta y te da lo que promete (hasta cierto punto). El problema es que la mayoría de los chistes son penosos, y el humor se vuelve cada vez más idiota. Si los diálogos y los “gags” visuales no fueran tan burdos la cinta ganaría varios puntos y sería más soportable. Para rematar el tono alocado de la historia, también hay parodias de otros filmes, como El cabo del miedo o Sonrisas y lágrimas. En cuanto a las escenas de acción el espectáculo no está mal, con coreografías más que aceptables, efectos especiales muy vistosos y el estilo habitual a base de acelerones y ralentizados de imagen, con una estética que McG (realizador de videoclips) domina a la perfección. Y como no podía ser de otro modo (es inevitable) no falta el tan manido “bullet-time” (hasta que no inventen otra técnica o alguien se estruje el cerebro para hacer algo distinto, me temo que tenemos estilo Matrix para rato). Eso es lo peor de esta segunda parte (además de esos chistes que hacen llorar más que reír): la absoluta falta de originalidad, repitiendo hasta el cansancio los mismos elementos del último cine de acción. También se detecta mucha diversión por parte del equipo; las tomas falsas del final indican que se lo han pasado en grande (a Cameron Díaz siempre le ha encantado hacer payasadas delante de una cámara), pero debería ser el espectador quien disfrute más con la cinta. Hay momentos que no aportan nada a la historia, sólo es diversión para ellos, como la escena del baile con un videoclip en la pantalla de un televisor.
Para adornar un poco el conjunto, se incluyen los cameos y breves intervenciones de gente como Bruce Willis, John Cleese y la mismísima Jaclyn Smith (uno de los antiguos Ángeles televisivos), además del propio Crispin Glover repitiendo su personaje de la primera entrega. Y enfrentándose a las tres protagonistas, como malvada de lujo, el regreso de Demi Moore al cine tras tres años de inactividad y unas cuantas operaciones (una de ellas para rebajarse el busto que ella misma infló con silicona hace muchos años), tratando de relanzar una carrera que hasta la fecha estaba casi definitivamente hundida. La presencia de esas estrellas (divertidísimo John Cleese) es de los pocos alicientes que ofrece un producto tan simple y tontorrón como este.
Nadie espera un argumento laberíntico y lleno de sorpresas en una película como ésta, pero parece increíble que se necesitara la participación de tres guionistas para urdir una trama tan pueril. Con el pretexto de que Los Ángeles de Charlie: Al límite es una parodia del cine de espías los escritores incluyeron todo tipo de babosadas en una historia que cuenta los esfuerzos de las heroínas por localizar dos anillos de titanio que contienen los datos del programa de protección a testigos del gobierno estadounidense. Dicha información es codiciada por todas las organizaciones criminales habidas y por haber por lo que los Ángeles primero deben identificar al responsable de haber hurtado los anillos. Como todo el que haya visto la publicidad de la película sabe, la culpable del robo es Madison Lee (Demi Moore), quien fuera integrante de los Ángeles de Charlie antes de ser seducida por el lado oscuro de la Fuerza.
Por supuesto que al final Natalie (Cameron Diaz), Alex (Lucy Liu) y Dylan (Drew Barrymore) recuperan los anillos, derrotan a los malos y viven felices para siempre, no sin antes viajar a Mongolia, disfrazarse de monjas, ir a la playa, participar en una competencia de motocross, hacerse pasar por cabareteras, descifrar claves secretas y ponerle una arrastrada a todos los villanos que se les ponen enfrente. Parece que a John August, Cormac Wibberley y Marianne Wibberley los productores les pidieron que incluyeran canciones, deportes extremos y artes marciales en el guión “porque es lo que les gusta a los jóvenes” y en su afán por incluir todos estos elementos los guionistas se olvidaron de cualquier intento por darle sentido a la historia. Para acabarla, McG está peleado con la narración, y el resultado es una película muy aburrida a pesar de estar llena de explosiones, peleas y escapes imposibles.
No me estoy quejando de que Los Ángeles de Charlie: Al límite sea una cinta de puro entretenimiento. A diferencia de los críticos que rasgan sus vestiduras cada vez que se enfrentan a una película palomera, puedo disfrutar una historia tonta siempre y cuando sea divertida. Para acabar pronto, tengo la foto de Jackie Chan en un altar con veladoras. El problema es que hay una diferencia entre una película boba y una película estúpida y Los Ángeles de Charlie: Al Límite pertenece a la segunda categoría.
McG no sabe filmar escenas dramáticas. Sólo hay dos en la película y no sirven. Lo peor es que tampoco sabe qué hacer cuando hay peleas y balazos. Dejando de lado la imposibilidad de que una mujer que pesa 40 kilos y usa zapatos de tacón pueda derrotar a una docena de tipos que parecen de cemento armado, las secuencias de artes marciales son muy deficientes. La edición es mala, la coreografía no tiene nada de especial y las peleas son tan tediosas como el resto de la película.
Lo mismo se puede decir de las otras escenas de acción. Ni siquiera los efectos tipo Matrix logran hacerlas emocionantes. Tal vez lo más molesto sea que en ningún momento parece que los Ángeles estén en peligro. Esto se debe a que los guionistas las dotaron de superpoderes que les permiten esquivar balas y sobrevivir a una caída desde un tercer piso sin sufrir un sólo rasguño. Es cierto que también en las películas de James Bond todos sabíamos quién iba a ganar al final, pero si recordamos la brutal pelea entre Bond y el agente ruso a bordo de un tren en Desde Rusia Con Amor podremos ver que no por esto debe dejar de ser excitante.
Para los que estén dispuestos a soplarse Los Ángeles de Charlie: Al Límite con tal de ver a las actrices escasas de ropa, les informo que sería más aconsejable comprar una revista para caballeros, aunque se trate del estilo “soft-soft-soft-soft” porno de Maxim. Lucy Liu está enana y bizca y Cameron Diaz parece la hija del Guasón. Las dos tienen el inconfundible “look” de marciana anoréxica tan apreciado por los diseñadores de imagen, que por alguna extraña razón creen que a los hombres nos gustan los travestís y no las mujeres. La que se salva es Drew Barrymore, probablemente porque al ser una de las productoras no tenía que preocuparse por ser despedida si llegaba al “set” con medio kilo de más. En cuanto a la ex de Bruce Willis, la verdad es que todo el maquillaje y todas las cirugías plásticas del mundo no son suficientes para ocultar el hecho de que Demi Moore tiene los años que tiene.
Como parte de la campaña publicitaria, las actrices no se han cansado de repetir que son amiguísimas y que se divirtieron horrores en la filmación. Chido por ellas. Algo que me hace dudar de la veracidad de esta afirmación es que Bill Murray se negó a repetir el papel de Bosley en la secuela por los problemas que tuvo con Lucy Liu al rodar la primera parte. El encargado de reemplazarlo es Bernie Mac y aunque consigue algunas risas, tampoco es capaz de suplir la falta de ingenio de los guionistas, cuyo máximo logro es incluir a un personaje llamado “Helen Zaas” (en la versión doblada al español le pusieron “Helen Nachas”). Es tan malo el libreto que hasta el ex-Monty Python John Cleese, quien interpreta al padre de Lucy Liu (!), está desperdiciado en una subtrama idiota donde le hacen creer que su hija se dedica a vender placer, como en un vil episodio televisivo de Tres son multitud.
Como era de esperarse, la banda sonora está atiborrada de éxitos de MTV. No podía ser de otra manera en una película que parece dirigida a un sector del público que tiene 12 años y usa calzones de Hello Kitty. ¿Sería mucho pedir que los encargados de musicalizar la cinta tuvieran un poco de creatividad? Eso de oír “Firestarter” de Prodigy cada vez que sale una explosión es desesperante. Nada más les faltó poner El Gato Volador en la escena donde las heroínas se escapan en un helicóptero.
Tal vez la única experiencia equiparable a ver Los Ángeles de Charlie: Al límite en un cine sea estar atrapado en una tardeada en un antro de Satélite, con música hipercomercial puesta a todo volumen, albures de quinta, una alarmante escasez de mujeres encamables y, lo que es peor, sin la posibilidad de embriagarse.
Los Ángeles de Charlie: Al límite es puro cine de entretenimiento, a la manera de un videojuego, que ha de verse sin prejuicios. Aquellos que huyan del cine de acción, pueden tacharla de la lista de estrenos.
Notas de producción. Los orígenes
Cuando se estrenó Los Ángeles de Charlie en noviembre de 2000, su éxito superó todas las expectativas. Recaudó 40 millones de dólares el fin de semana del estreno y todavía ostenta el récord como mejor debut de un director novel. También era difícil predecir el tipo de audiencia. Tal y como reconoce el Productor Leonard Goldberg, “estábamos sorprendidos porque, aunque pretendíamos ser respetuosos con la serie original para la generación que creció con ella, también queríamos llevar a los Ángeles a un nuevo milenio. Así que lo hicimos a nuestra manera, intentando mezclar lo antiguo con lo moderno. Gracias a McG fuimos capaces de atraer al público que recordaba la serie y a toda una nueva generación”.
La decisión de rodar la secuela se decidió de modo informal por McG y sus tres co-protagonistas algún tiempo después de que se completase la primera película. Pero, como dice el “Ángel” Drew Barrymore, productora de ambas películas, “también hicimos un pacto en el que acordamos no hacerla si eso significaba repetirnos. Ahora la cuestión era como equilibrar esa responsabilidad y pasárnoslo muy bien”. “Todo empieza con el guión, por supuesto”, continua Barrymore. “En esta película aprendemos más sobre los Ángeles, nos introducimos más en la historia de fondo. Incluso hemos reforzado la comedia y multiplicado la acción”.
Nancy Juvonen, la compañera de Barrymore en Flower Films, y Productora de Los Ángeles de Charlie. Al límite, explica que en la primera película se hizo mucho hincapié en presentar el concepto y los personajes. “Aunque había sido una serie de televisión muy popular, había una generación entera que no estaba familiarizada con ella”, dice Juvonen, “lo que nos dejaba menos tiempo para desarrollar los personajes. Así que ésta era una gran oportunidad para volver a traer a los Ángeles y retomar la historia donde la habíamos dejado”.
En la nueva película se revelan las historias de los Ángeles a través de una serie de viñetas. El personaje de Barrymore era “la pobre huerfanita”, dice el director McG, “Allá donde fuese, siempre se equivocaba de chico. La vemos peleando en una especie de circuito de lucha como “Lady Insane”. También la vemos compitiendo sobre un camión “Monster” en el circuito del condado - en un tipo de carrera poco ortodoxa – donde tiene que emplearse a fondo”. El personaje de Lucy Liu, Alex, ha crecido en las mejores escuelas, así que “la vemos como a una joven gimnasta entrenando con Bela Karolyi. Más tarde, la vemos ganando a un genio del ajedrez a lo Bobby Fisher en un campeonato del mundo en Suiza”, dice McG. “En la primera película mencionamos que es astronauta y ahora descubrimos que también es neurocirujana”. Como para el personaje de Diaz, “Siempre la imaginé viniendo de una familia feliz e idealizada del Medio Oeste, con siete hermanos mayores – lo que la hizo ser así de salvaje. Tiene un gran concepto de sí misma y también es caritativa, cariñosa y optimista. Ve el mundo a través de los ojos claros de un cervatillo recién nacido. Pero también es capaz de hacer que se extinga la luz vital de cualquiera”.
En Los Ángeles de Charlie: Al límite los Ángeles se enfrentan a problemas personales mientras luchan contra el crimen. “Se enfundan esos trajes increíbles y luego se infiltran y golpean”, dice Juvonen, “pero sus vidas privadas no son lo que se dice perfectas”. El Productor Goldberg pensó que para abordar el nuevo proyecto con éxito debíamos comprender que funcionó bien en la original y trabajar sobre ello. “Al mismo tiempo debíamos aportar cosas que sorprendiesen al público. Está es una película que tiene “glamour”, que tiene “sex-appeal”, con baile, con grandes dosis de acción, todo unido en una gran conjunción. La audiencia sabe que con esta película se va a divertir”.
El líder del anillo
“Es un soplo de energía creativa, McG es un hombre extremadamente polifacético”, declara Goldberg, “así es como llegó a dirigir la primera película aunque no hubiera dirigido nunca antes. Cuando llegó e hizo una presentación, contó la película escena por escena, leyendo varias líneas de texto, cambiando escenas que pensaba que no iban a funcionar y aportando otras nuevas. Le dio otro aspecto a todo el material. Y captó el estilo, el tono y el sentimiento cinético, que es la clave de todo”.
McG confiesa que estaba abrumado al asignar los papeles, pero también emocionado. “Estaba tan excitado por estar allí que no quería perder ni un segundo con nervios o indecisiones. Me acuerdo del primer día de rodaje donde había toda una flota de camiones, de motores y gente. Estaba como un joven jugador de tenis que consigue llegar a la final de Wimbledon en su primera participación. Nunca llegas a apreciar la magnitud real de todo y lo asustado que deberías haber estado hasta que te paras a pensarlo”.
Al haber solventado con éxito los problemas de la primera película, en esta ocasión el director manifiesta una confianza en sí mismo aún mayor, según Goldberg. “Además le beneficia el hecho que el drama está a flor de piel y que la comedia es más afilada, más sutil. McG sabe lo que quiere de los actores y como conseguirlo. Tenemos la gran suerte de que posea esa envidiable cualidad de saber comunicar a sus actores el contenido emocional de una escena y saber hacerles responder apropiadamente. Es impresionante y es un talento que algunos directores nunca adquieren”.
“Soy un gran aficionado a las películas”, admite McG. “Pero también vengo de la MTV donde participaba en publicidad y vídeos musicales. Las películas que más me han influido parecen tener una composición arquitectónica – todo de las películas de Hitchcock, que hacía visualizar cada toma, El graduado de Mike Nichols, una película paisajística, la épica de David Lean en Lawrence of Arabia y Dr. Zhivago. Estas son mis mayores influencias”.
Al igual que otros directores actuales como David Fincher, Mark Romanek y Spike Jonze, McG está orgulloso de haber surgido del entorno de la publicidad y de los vídeos musicales. “Es un gran sitio para aprender, para saber lo que es rodar en lo alto de una montaña, de noche o bajo la lluvia. Aprendes a calcular lo que necesitas y a evocar emociones en tus actores. Hay que preparar todo in situ y estoy encantado de formar parte de esta comunidad”.
Absolutamente todo el equipo de Los Ángeles de Charlie: Al límite estaba contagiado del optimismo y la intensidad de McG. Entre sus más ardientes fans están las tres mujeres que interpretan al increíble equipo de “Súper Agentes” dirigido por Charlie. Para Barrymore, era crucial que el director tuviera un alto nivel de energía y entusiasmo, “porque a las seis de la mañana, cuando debes estar ahí peleando, es el director el que tiene que meterte en ese lugar enfermizo. McG no sólo siente que animar a todo el mundo es su trabajo, sino que quiere de verdad que todo el mundo se encuentre cómodo y se sienta feliz”. Barrymore estaba impresionada por los amplios conocimientos que McG tenía del cine, la televisión y la música. “De vez en cuando nos evoca a The Matrix o West Side Story. Y sabe cómo casar todas estas influencias y hacerlas fluir juntas perfectamente”.
Lo que impresiona a Lucy Liu es la tenacidad de McG. “Desde el principio hasta el final de la primera película y durante toda la segunda parte, nunca perdió su energía ni su espíritu”, dice. “Siempre intenta elevar las escenas, hacerlas más coloristas, más artísticas y energéticas. Hacer algo vibrante en la pantalla no es nada fácil pero él tiene esa habilidad. McG quiere estar inspirado todo el tiempo y si estás alrededor no puedes más que dejarte captar por su inspiración. Es como un chorro de aire fresco”. El director también tiene talento para el equilibrio dramático, continua Liu. “Hay una línea muy fina entre la comedia y el drama. No puedes tener una sin la otra – eso es lo que hace que funcione. Es un equilibrio muy difícil. Pero él sabe que el público es inteligente y se niega a reducir la calidad”.
Del lado de los Ángeles (otra vez)
Los Ángeles de Charlie: Al límite no era una secuela prevista, incluso después del éxito de la primera parte, según Cameron Diaz. “Nunca me imaginé haciendo la segunda parte. Me gusta trabajar con gente diferente, con directores diferentes, historias diferentes. Entonces llamó Drew con un nuevo giro de guión y dijo “¡hagámoslo de nuevo!” y Drew no para hasta que consigue lo que quiere. Es tan entusiasta y te da tantas buenas razones para participar en su aventura que no hay forma de negarse”. Pero lo que de verdad convenció a Diaz para firmar de nuevo, según ella misma confiesa, era la camaradería que tiene con Barrymore, Liu y el director McG. “Somos grandes compañeros. Cada día es una aventura. Nunca estás realmente segura de lo que te van a pedir que hagas. En esta película, entre otras cosas, aprendí a soldar, a hacer Surf, estuve en una carrera de patines y participé en un número con este increíble grupo de bellas y atractivas bailarinas llamado “Pussycat Dolls”.
La sincronización también tenía un atractivo irresistible para Barrymore. “Salíamos a buscarnos unos a otros constantemente. No es habitual este tipo de apoyo y ánimo”. Otra razón por la que nunca flaqueaba es la afinidad que siento con el personaje de Dylan, añade Barrymore. “Es un personaje muy particular. Se puede hablar de él en varios niveles: Su necesidad de estabilidad, de la familia, la necesidad de salir y proteger a sus seres queridos y de ser todo lo buena que pueda ser. Es tan fuerte y valiente que veo como mi vida cambia de forma dramática cuando la interpreto. Además, me encanta lo payasa que puedo llegar a ser”.
La motivación de Liu para volver era demostrar a la audiencia que, por mucho que les gustase la primera película, “esta vez vamos a enseñarles algo nuevo de verdad”.
Con las tres actrices principales, el Productor Goldberg descubrió que multitud de actores querían formar parte de Los Ángeles de Charlie. Al límite. “Con la primera película, la gente estaba interesada, pero un poco insegura”, recuerda. “Querían saber si era una parodia o un episodio añadido de la serie de televisión. Cuando la vieron, la reacción fue tan positiva que cuando los llamamos para la nueva película firmaron inmediatamente. En algunos casos ni siquiera tuvimos que preguntar. Ellos nos llamaron”.
Una gran incorporación al equipo de los Ángeles es Bernie Mac que interpreta a Jimmy Bosley, el contacto entre los Ángeles y su misterioso patrón billonario, Charlie. McG explica, “Bernie posee una energía increíble, una voz única y un lado cómico. Aporta frescura a la película.” Cuando vio por primera vez el guión de Los Ángeles de Charlie. Al límite, Mac dice que estaba un poco preocupado sobre si seguir los pasos de uno de sus ídolos cómicos, Bill Murray, como miembro de la familia Bosley. “Sabía que no iba a triunfar en esta película si sólo me dedicaba a intentar meterme en los zapatos de Bill”, confiesa Mac. “Nadie podría hacer eso”. Así que construyó una historia para él mismo en la que el personaje de Murray había relatado sus aventuras con los Ángeles y sus experiencias como agente secreto. “Cuando tuve la oportunidad de reunirme con los Ángeles por primera vez estaba un poco abrumado. Es como cuando consigues algo que quieres pero no estás preparado para lo que es en realidad”. Mac también decidió dar el personaje de Bosley una dirección más paternalista que su predecesor. “Quería mostrar un lado cálido en Bosley, incluso la figura de un padre para los Ángeles. Lo acogen y lo convierten en su familia. Lo que me gustó del personaje es que no va de Superhéroe. Comienza siendo alguien que estaba inmerso en sí mismo, pero que trabajó duro e hizo progresos reales. Lo ves formando parte del programa, como cimienta su relación con los Ángeles y como mejora día a día”.
En Los Ángeles de Charlie: Al límite, los Ángeles también se encuentran con uno de sus héroes –el Ángel retirado que ellas mismas aspiran a ser−. Madison Lee fue el Ángel en los 90. Podía hacer cualquier cosa. Y todavía tiene una sorpresa reservada. “Cuando empezamos a pensar en un adversario que mereciese la pena”, explica Juvonen, “nos preguntamos dónde habrían ido a parar los Ángeles pasados. ¿Que pasó con ellas? Y eso también pasó a formar parte de la película. Los Ángeles se preguntan: ‘¿Debo mantenerme? ¿Qué pasará si lo dejo?’”. El personaje de Madison Lee fue escrito específicamente para una actriz – Demi Moore. “Se siente un Ángel”, dice McG. “Pero no tenía mucha prisa para volver a hacer películas así que trajimos a nuestra arma secreta, Drew”. Desde que se pensó en Moore para interpretar a Madison, Barrymore decidió que no admitiría un “no” por respuesta cuando se lo propusiera a la actriz. “Si se hubiera negado – lo que no iba a dejar que pasara – hubiera acampado delante de su puerta hasta que hubiera dicho que sí”, bromea Barrymore. McG sospechaba que cuando Moore leyera la parte de Madison Lee, se daría cuenta de lo bien que se ajustaba a ella y lo divertido que podía ser interpretarlo. “Madison no sólo es guapa, sino que también tiene mucho físico. Felizmente, Demi aceptó y pudimos desarrollar el personaje más aún”. Moore recuerda cuando McG contactó con ella por primera vez. “McG puede llamar a Drew su ‘arma secreta’ pero la verdad es que ambos son como el uno-dos de un boxeador. Su entusiasmo mutuo y su pasión fueron muy persuasivos”.
Vuelven los héroes y un villano
Los aficionados a Los Ángeles de Charlie estarán encantados al saber que junto a Luke Wilson y Matt LeBlanc, otro gran personaje reaparece en la película, “El Flaco”. Uno de los más despreciables villanos de la primera película vuelve para luchar contra los Ángeles. Tras el estreno de la película original los cineastas descubrieron que uno de los personajes más populares de la historia era uno que nunca había dicho ni una sola palabra. “Pero el público habla”, dice McG. “Todo el mundo quería que ‘El Flaco’ volviera. Es nuestro Tiburón. Aunque le derroten siempre vuelve. Me encanta la armonía que Crispin Glover aporta a la franquicia”. Pero “El Flaco” no empieza como el tipo fuerte y silencioso. Glover recuerda cuando leyó el guión para la primera película y su personaje tenía diálogo. “Cuando me pidieron que les hablase del papel le dije a McG que pensaba que sería mejor si ‘El Flaco’ no decía ni una sola palabra e inmediatamente respondió a esa idea”. “Nunca antes había hecho una secuela, pero este personaje me gusta de verdad”, admite Glover. “Da esa sensación de que ‘El Flaco’ está atrapado en otro tiempo. El hecho de que no hable le da una apariencia de ‘personaje de película muda’. Creo que al público le gustará porque les hace utilizar más su imaginación, y no hay nada tan rico como la imaginación de una persona”.
Con toda la acción de la película, McG tuvo cuidado de no perder el punto de vista humano de la historia. “Dylan está apegada al elemento familiar de ser un Ángel. Natalie es una persona realmente divertida y Alex siempre trata de complacer a sus padres. Nos tomamos tiempo para mostrar la importancia de esa parte de sus personalidades”. McG también se aseguró de que otra faceta importante de los Ángeles – sus vidas amorosas – se usara para divulgar diferentes aspectos de sus personalidades. Por ejemplo, “Jason no está seguro de lo que Alex hace para vivir”, dice Matt LeBlanc que vuelve a interpretar al novio de Alex, Jason Gibbons. “Y las cosas son aún más complicadas cuando ella insiste en tomarse un tiempo en su relación. Lo que lo hace tan atractivo son los continuos elementos de personalidad cambiada. Ahí está el macho, el héroe, que en la vida real no lo es tanto. Y muerde el polvo unas cuantas veces ante Alex, que es la auténtica”. También vuelve Luke Wilson como el novio de Natalie, Pete Komisky. Por fin han decidido irse a vivir juntos. Y se sugiere que Pete quiere llevar la relación incluso más lejos. “Creo que el hecho de que Natalie, la típica chica norteamericana, esté con un chico decente y trabajador como Pete, nos dice mucho sobre ellos mismos”, dice Wilson. “Debe ser un Ángel con todo lo que eso conlleva, pero en su corazón, sólo es una mujer normal a la que le gusta la estabilidad de este chico”.
Nuevos en la familia de los Ángeles
Formando parte del reparto por primera vez está Justin Theroux, cuyo personaje, Seamus O’Grady, desempeñaba un importante papel en el pasado de Dylan. Su primer encuentro con él después de muchos años es intenso, según McG, que dijo a Barrymore, “Seamus es parte del oscuro pasado que pensabas que se había ido para siempre. Cuando lo ves, la atmósfera se hace irrespirable”. Barrymore conoció a Theroux en Duplex, una película que protagonizó recientemente junto a Ben Stiller, y estaba encantada de volver a trabajar otra vez con él. Para prepararse para el papel, Theroux trabajó con un entrenador personal para aumentar su musculatura, y consultó con el artista de maquillaje de la película, Kimberly Greene, para elaborar una serie de tatuajes, además de lucir una cresta Mohawk. “Justin y yo conectamos nuestras historias adolescentes sobre los tipos de punks que llevaban botas Doc Marten con punta de acero, pantalones ceñidos, pendientes pequeños y finos y sin camiseta”, dice McG. “Siempre llevaban los tatuajes tradicionales de marinero. Eran el tipo de tíos que yo, habiendo salido de los suburbios, veía y pensaba ‘wow, ese tío da miedo’”.
Para Theroux, es la primera vez en la que tiene que cambiar completamente de apariencia para una película. “Cuando me dijeron que tendría que hacer muchas de las escenas sin camiseta, decidí que debía quitarme la barriga”, bromea. “Tengo que interpretar al clásico villano imparable e imposible de matar, y eso es todo un bombazo”, añade. “Es genial poder tener esos momentos super-humanos donde deberías estar muerto pero sigues apareciendo. Se ajusta muy bien al tono de la película”. Aunque a Theroux nunca le gustó luchar con “la dulce y maravillosa Drew”, rápidamente descubrió que ella se empleaba con todo su alma. “La verdad es que, al representar esas peleas, Drew podía hacerse daño de verdad”, recuerda Theroux. “Yo tenía algunas heridas y ella también. La pobre gente de maquillaje se encargaba de cubrir los cardenales más morados, amarillos y desagradables”.
Otra nueva incorporación es la superestrella brasileña, Rodrigo Santoro, que interpreta al increíblemente guapo –pero mortal– asesino, Randy Emmers. “Queríamos a alguien para este papel que fuera sexy y divertido”, dice Juvonen. “Vimos un vídeo de Rodrigo y quedamos con él. El acento brasileño acentuaba su atractivo. Además, él sabía de verdad hacer surf y montar una moto de motocross, lo que lo hacía perfecto para el papel”. Otra razón para contratar a Santoro, según McG, es que “los héroes sólo son tan buenos como lo son sus villanos. Cuando dispones de grandes malos, la película es mucho más interesante. Rodrigo tiene una presencia en pantalla fuerte e increíble. Es como el compuesto masculino de los tres Ángeles”.
Para añadir otro actor cómico a la familia de los Ángeles llega John Cleese, que interpreta al padre de Alex. “Necesitábamos a alguien espectacular para este papel”, dice McG. “Ya que nunca hablamos de la madre de Alex, tenemos que ver al caballero sofisticado e increíblemente inteligente que es su padre. Da auténtica impresión de que Alex es su hija de verdad”. Según Cleese, el papel que le presentaron era un desafío interesante. “Me lo explicaron y tenía que hacer el papel de una mujer llamada ‘Mrs. Munday’, que era una judía muy poderosa de Nueva York. Pero dijeron que esa parte sería re-escrita – lo que pensé que sería una gran idea. Pensé que sería maravillosamente excéntrico contratarme para ser el padre de Alex”, añade Cleese. “Y hay mucho humor en el hecho de que no tenga la menor idea de a que se dedica su hija. Y cuanto más trata de explicárselo más confundido se queda”.
Simplemente, ¿hasta dónde?
“Cuando se estrenó la película por primera vez, la audiencia estaba cautivada por tres estrellas de cine femeninas en esas grandes escenas de acción”, recuerda el productor Goldberg. “Desde ese momento, algunas películas lo han imitado. Así que McG y yo hablamos para elevar las escenas de acción a un nivel más alto. En esta película, los Ángeles no sólo vuelan por la habitación dando patadas triples. También hay algunos buenos golpes al estilo clásico”.
McG añade, “Queríamos, decididamente, que esta película fuera más muscular y enseñar que estas chicas pueden enfrentarse con cualquier chico. Quisimos incluir lucha libre, motocross, choques de coches y caídas desde edificios altos. Los Ángeles se desenvuelven en campos normalmente reservados a héroes idealizados masculinos. Queríamos ponerlas en esos entornos y que aún así fueran guapas y se sintieran cómodas con ellas mismas”.
Aunque aparece la mayor parte del trabajo en el alambre de la primera película, dice McG, las escenas de lucha de Los Ángeles de Charlie: Al límite “son más duras y como las chicas insistieron en hacer muchas de sus propias acrobacias se podrá sentir el impacto de cada golpe y el auténtico peligro al que se están enfrentando”. Según Barrymore, “A McG y a mí nos gustan diferentes estilos de lucha de diferentes películas y periodos de tiempo y lo que hicimos fue juntar todos esos elementos. Esta película se encuadra en más de un género, tiene más de un sabor. Había varias escenas donde pensé: ‘Es realmente intenso’, pero quedaba muy bien”.
Quién mejor para preparar a los Ángeles que “El Maestro”, Cheung-Yan Yuen, el coreógrafo de lucha de Hong Kong que instruyó a las tres actrices en artes marciales y acción en el alambre para la primera película. “Cheung-Yan aporta un código de honor y una forma de vida muy angelical”, afirma McG. “Es el ejemplo definitivo del ‘habla suavemente y lleva un gran palo’. Meses antes de que empezáramos con la fotografía principal, las chicas estaban trabajando con él y su ‘equipo de Hong Kong’. Sacó lo mejor de los Ángeles y para mí ha sido una gran fuente de inspiración”. Cuando le dijeron como debían ser las escenas de lucha, Yuen confiaba plenamente en que serían capaces de llevarlas a cabo. “Cameron, Drew y Lucy entrenaron tan duro para la primera película que ahora ya estaban en unas condiciones mucho mejores. Ya tenían una base, y eso se nota”. Esta vez, Yuen dice que las habilidades de lucha de los Ángeles “reflejan sus personalidades. Tener confianza en ti mismo y en tus habilidades es importante para ejecutar los movimientos correctos. Cada una de ellas tiene una fuerza individual. Cameron tiene un increíble poder explosivo y reflejos, y está muy centrada. Lucy es fuerte y profesional. Drew tiene mucha flexibilidad y mucha fuerza de voluntad”.
Además de los Ángeles, Yuen también entrenó a Glover y a Moore. Aunque Glover ya había trabajado previamente con “El Maestro”, su entrenamiento fue igualmente intenso. Empezábamos con estiramientos, luego practicábamos patadas, puñetazos y varias combinaciones de lucha. Al final del día, trabajábamos con espadas. El estilo de lucha está influido por el Wu-Shu, un derivado del Kung Fu. Es el arte marcial oriental más bailado y tiene mucho que ver con la forma. Cheung-Yan tenía una manera específica de moverse. Él y su equipo tenían muy claro cómo debían de ser las poses. No hay diferencia entre el estilo de lucha de los buenos y de los malos. Lo que es interesante es que su coreografía está basada en la psicología. Hay diferentes estilos para los diferentes personajes”.
Para Moore, que nunca antes había estudiado artes marciales, una de las cosas que convierte el hacer películas en algo interesante es aprender nuevas habilidades. “Hay un elemento estilístico particular en la manera que Cheung-Yan hace las coreografías”, afirma. “De algún modo, es como un baile. Algunas cosas son muy desafiantes porque son realmente complejas y han de marcarse muy bien los tiempos. Ir aprendiendo las diferentes secuencias era muy enriquecedor y excitante. Necesitaba la aprobación de “El Maestro” porque realmente quería hacerlo bien para él. Cheung-Yan busca cierto compromiso, así que todos trabajábamos para mantener un nivel de compromiso con lo que estábamos haciendo”.
Diaz explica que esa parte del entrenamiento fue para evitar repetir acciones de la primera película. Yuen dirigió su personaje y el de Liu más hacia el kung-fu, y el de Barrymore más hacia la lucha callejera. “Nos vimos un poco perdidos en este caso, pero creo que Cheung-Yan y McG han casado estos dos diferentes estilos de lucha magníficamente, así que lo que tenemos es lo mejor de ambos mundos”, dice Diaz. “Esta vez el listón se elevó de una forma muy orgánica. Está cargada de una energía aún mayor. Las escenas de lucha son más excitantes, más dinámicas”. Y Diaz dice que tiene los moretones para probarlo. “No hay forma humana de que un cuerpo colisione con otro una y otra vez, cien veces al día y no tenga cardenales”, asegura. “Es parte del trabajo. A veces los morados desaparecían. Lo que permanece es esa gran sensación que queda cuando sabes que, tras todo ese trabajo, lo has hecho bien y la toma ha quedado perfecta”.
De todas las secuencias de acción, la que más recuerda Theroux era también la más angustiosa. Se rodó de noche en los muelles del puerto de San Pedro, al sur de Los Ángeles, con el personaje de Theroux persiguiendo a los Ángeles. Durante la carrera, Dylan tropieza y cae mientras Alex y Natalie encuentran una tubería de gas con el que rocían toda el paseo del puerto, convirtiéndolo en una pared de fuego. “A McG realmente le gusta ver que piruetas va a hacer cada actor”, dice Theroux. “Normalmente hay varias cámaras rodando y es muy seguro porque en todo momento estás rodeado de muchos expertos. Obviamente, no crucé a través de esa pared de fuego. Era un truco, pero me acerqué mucho a las intensas llamas. Hacía tanto calor, que absorbía el oxígeno del aire y todo era más complicado. Empecé a caminar por el fuego sin camiseta por lo que el Coordinador tuvo que untarme con esa gelatina fría que utilizan para las escenas con fuego. En cuanto me metí ya se había evaporado por la alta temperatura”. Como Barrymore, Diaz y Liu, Theroux tenía la opción de utilizar un doble, pero se negó. “No estaba obligado. Pero pensaba que si los Ángeles podían hacer sus escenas de riesgo, yo también podía”.
Lo auténticamente emocionante de Los Ángeles de Charlie. Al límite, promete McG, “es que a los Ángeles se les hace explotar, se les dispara, se rompen costillas y luego simplemente se levantan y siguen adelante. Eso es lo que nos provoca emociones. Es como con Rocky Balboa. No quieres verle ganar la pelea de principio a fin. Quieres verlo vapuleado por Apollo Creed y quieres verlo resurgir milagrosamente en los momentos finales en el asalto final. Eso es lo que hace tan cautivadoras a los Ángeles. Son duras y están decididas a conseguirlo”.
Velocidad motocross
Además del mano a mano y las luchas de artes marciales de Los Ángeles de Charlie. Al límite, la acción se aceleraba con la aparición de algunos de los mejores pilotos de Motocross del mundo. “Desde por la mañana, McG trataba cosas que nadie ha visto hacer a tres chicas en un una película” dice Diaz. “Él decía que las motos y el Surf nunca se habían mostrado de una forma realmente dinámica. Así que eso llegó a formar parte de la película y se aseguró de hacerlo mejor que nadie”.
El motocross tenía un interés particular para McG porque “cuando vas a un estadio de supercross, te sientes como si estuvieras dentro de un videojuego”, asegura. “Las cosas que hacen estos chicos mientras vuelan a toda velocidad a 13 metros del suelo separándose de sus motos y ejecutando esas fantásticas maniobras son tan excitantes y tan en la onda de Los Ángeles de Charlie. No hay muchas mujeres en el mundo del motocross y yo quería decir, ‘las mujeres pueden hacerlo también. Así que sabía que tenía que llevarlo a la película”.
Cuando McG mostró el deporte a Barrymore, ésta rápidamente le cogió el gustillo. “Nos llevó a una carrera de Supercross a Anaheim para ver de que iba todo aquello. No podía creer lo que estaba viendo. Por supuesto, un sólo movimiento equivocado y podía ser decapitada”, ríe Barrymore. “Pero verles montar era fascinante. McG quería impregnarlo de energía y honor. Y luego resulta que conoció a todos estos fantásticos atletas radicales, campeones de Motocross y les hizo un hueco en la película”. El Motocross es “básicamente coger peligro y embotellarlo”, anota Liu. “En la película ves a los competidores en sus motos volando y haciendo increíbles saltos y piruetas. Luego se ponen en caída libre, soltándose de pies y manos de sus motos”.
Las escenas de Motocross estuvieron dirigidas por McG y el veterano Coordinador de dobles y director de segunda unidad, Mic Rodgers. “Conseguimos pilotos profesionales que sabían lo que hacían”, recuerda Rodgers, que también diseñó el circuito por el que pasaban los corredores… por arriba y por abajo. Los pilotos que utilizó eran una combinación de motoristas de estilo libre y motoristas de velocidad. “Cada salto es serio”, explica Rodgers, “porque tienes que atacarlo perfectamente. Antes de diseñarlos, hablé con los chicos y decidimos donde queríamos levantarlos. Pasaron por ellos e hicieron ajustes. Cada toma se había preparado con meses de antelación. Pero estábamos todos a mil por hora porque en cualquier momento una moto podría cometer un error y producirse una complicación mayor”.
Combinar la acción del Motocross y las demandas de rodaje fue un desafío del que se ocupó el director de fotografía, Russell Carpenter. “No era sólo cuestión de colocar varias cámaras y rodar a un grupo de motoristas”, explica Carpenter. “Cada parte de la carrera debía ser coreografiada y preparada previamente porque también tiene asociados algunos efectos especiales. Y, como estamos contando una historia, tenemos que introducir y sacar la narración. Lo que lo hacía incluso más difícil era que todo el mundo llevara casco, con lo que no era fácil distinguir quién es quién”.
Para los novatos, los nombres de los saltos pueden ser incluso tan emocionantes como los propios saltos. Entre los más conocidos están el Superman, el Cliffhanger, el Knack-Kanck, el Indian Air y el famoso Back-Flip No-Footer de Mike Metzger, lo que significa que en la cúspide del salto, cuando está volando a 15 metros del suelo, suelta los pies de los pedales en una “W voladora”, y luego aterriza montado en su moto rugiendo por la pista.
Además de los pilotos profesionales que aparecen en la competición de Motocross, la producción empleó a Richard C. Taylor, un conocido competidor retirado, para ayudar a aparentar que había una cámara en una moto. Rodgers dice, “No conozco a nadie que haya puesto una cámara de 35 mm. en una moto de Motocross y salte de verdad a 15 metros en una auténtica carrera. Es algo que se hace tranquilamente, de forma segura. Así que tuvimos que elevarlo al noveno grado”. “Normalmente”, explica Rodgers, “si tu moto se cae en medio de un salto puedes salir de ahí. Pero con una cámara montada sobre el morro o la parte trasera, el peso extra podría significar un accidente irremediable”.
Uno de los momentos estelares de la película es el “back flip” de 360º que lleva a cabo Mike Metzer. Considerado el Santo Grial del Motocross de estilo libre, sólo hay probablemente tres circuitos donde pueda llevarse a cabo este truco, así que el Coal Bowl estaba lleno de fans que habían oído las noticias y habían ido a verlo. La atmósfera era más propia de carnaval que de rodaje de una película. El público de Motocross también nos visitó en otras dos ocasiones. La primera fue cuando el siete veces campeón de mundo, Jeremy McGrath y el actual campeón Ricky Carmichael, que fue nombrado Atleta Semiprofesional de Año 2002, hicieron su aparición en la película. La segunda fue el día en que la popular estrella del rock, Pink y su novio, la superestrella del Motocross, Carey Hart, aparecen en escena junto a Cameron Diaz.
Entre otras estrellas reconocibles de supercross y Motocross y que aparecen en Los Ángeles de Charlie. Al límite están Ronnie Renner, campeón en 2002 de la World Freeride Association Step-Up, Nick Wey, experto corredor de supercross conocido por su estilo “elegante y fluido”; Johnny O’Mara, campeón de los años 80, retirado recientemente; Trevor Vines, que durante el año 2000, actuó ante más de 10 millones de espectadores en 60 ciudades diferentes; Ryan Hughes, que sufrió un grave accidente al final de la temporada 2001 y que actualmente planea su vuelta a la competición y Chris Gosselaar, que lleva haciendo motocross desde los nueve años.
Los escenarios
Es un tributo al director que el personal de producción clave de Los Ángeles de Charlie vuelva para la segunda entrega, incluido el diseñador de producción J. Michael Riva, el director de fotografía Russell Carpenter, el Diseñador de vestuario Joseph G. Aulisi y el editor Wayne Wahrman, entre otros. “Esta gente es parte vital de Los Ángeles de Charlie”, dice McG. “Cada cual tiene su parte para crear la voz de la primera película y de la segunda también”. No es hablar por hablar, dice el director de fotografía ganador de un premio de la Academia, Carpenter (Titanic), “McG hace que todo el mundo tenga algo que aportar. Sabe que mire donde mire se puede enfrentar a un desafío – ‘¿cómo podemos mejorarlo?’ Es esa actitud lo que me hace querer volver a trabajar con él – esa sensación de que todo el mundo está incluido”. Según Riva “todos habíamos desarrollado una forma rápida de hacer las cosas que en esta película era todavía más rápida. En el caos de la pre- producción, el entusiasmo creativo debía prevalecer a todos los niveles. Es un grupo inusual de personas y McG es responsable de dejar a todo el mundo expandirse un poco. Su entusiasmo es palpable y contagioso. Su sensibilidad se refleja en la gente que contrata. Es absolutamente optimista”.
Como Diseñador de Producción, el trabajo de Riva básicamente consiste en transformar las palabras escritas en un escenario o en un emplazamiento práctico. En Los Ángeles de Charlie. Al límite, uno de los principales objetivos de Riva era animar el drama personal de las vidas de los Ángeles. “En esta historia, Natalie va a enfrascarse en una relación seria. Dylan se marcha porque no quiere poner en peligro las vidas de sus compañeras. Y Alex miente constantemente a sus padres y a su novio sobre a que dedica su vida. Luego está la aparición de Madison Lee, un Ángel pasado”. El trabajo de Riva, dice, era dar textura a los lugares de la historia. Concibió la casa de Natalie como una casa de playa pequeña y simple – un pequeño apartamento. La residencia de Alex se nos presenta como extremadamente impoluta y quizás algo solitaria – excepto cuando algo se ensucia a pesar de la obsesión de Alex por el orden. Dylan vive en la habitación de un hotel y Riva trata de dar la sensación de que lleva viviendo en ese ambiente nómada muchos años, lo que le provoca problemas de responsabilidad. Intentas sugerir los rasgos del personaje dependiendo de donde estén situados los actores, los accesorios que utilizan, la ropa que llevan”, dice Riva. “Es algo de lo que todos hablamos y todos colaboramos”. Conseguir la toma correcta en Los Ángeles de Charlie. Al límite fue un poco más difícil que en la primera película, admite Riva. “Esta película es un poco más peligrosa”, dice. “Más que nada, es sobre la identidad y la personalidad individual. ¿Qué es un Ángel? ¿Quiénes son realmente? ¿Qué va a pasarles con el tiempo?”
Ya que la agencia original de Charles Townsend explotó en la primera película, Riva la rediseñó para la secuela. Describe el lugar como “realmente una matriz, el único lugar donde los Ángeles comparten el mismo terreno. Es donde reciben las órdenes de Charlie, un hombre que nunca ha sido visto físicamente pero que representa la figura de padre benevolente. Quería que tuviera aspecto antiguo, con paneles de madera, menos elementos contemporáneos que en la primera, más augusta en un sentido de “desmañada realeza”. McG y yo tomamos la decisión de que debería ser apropiado para Charlie, pero las chicas deben parecer fuera de lugar en ese sitio”. El escenario de la agencia Charles Townsend se construyó para aparecer “desproporcionadamente grande, de modo que pudieras perderte en ella”, continúa Riva, “porque en la película hay constantes cuestiones de identidad y colaboraba en la argumentación temática”.
La película empieza en un bar de Mongolia al que han sido enviados los Ángeles para rescatar a un soldado de los Estados Unidos secuestrado. “El bar era una manera de empezar con una sorpresa, para dar a la audiencia la sensación de que algo amenaza con ir mal”, dice Riva. “Cuando McG y yo hablamos sobre esta escena, sugerí que debíamos empezar en un lugar muy lejano, un entorno hostil, todavía salvaje y excéntrico. Creamos un lugar ficticio donde pudieran reunirse los despiadados bandoleros para divertirse – como piratas de tierra. Había muchos extras y gran cantidad de ruido y texturas. Y, en medio de todo eso, los Ángeles, trabajando juntas sin descanso. Inmediatamente sientes que van a salir con una solución ingeniosa”.
Los escenarios requirieron grandes dosis de investigación de Riva y su equipo. Ropas mongolas, iluminación gigante por gas y mobiliario pesado para el bar, así como el toro mecánico que monta Natalie cubierto de piel de yak falsa, cuernos gigantes y campanas, para darle un toque exótico. Debido a su pasión por la fotografía estática, McG dice estar muy orgulloso de cómo se compuso cada toma, trabajando junto a Carpenter. “Si cada secuencia no es especial, entonces, ¿para qué?, le preguntó retóricamente a Carpenter. “Así que lo reconfiguraríamos y encontraríamos el modo de hacerlo más especial, más divertido”. A Carpenter le divirtió especialmente iluminar el bar “porque estaba muy lejos de donde habíamos ido en la primera película y además estableció el tono de la nueva película desde el comienzo. Presentamos a Cameron vestida con un traje de yak, a Drew en un concurso de bebedores en la parte de atrás y a Lucy en el sótano rescatando a Robert Patrick. De repente nos damos cuenta de que estamos en este misterioso y cómico lugar. Ahora es oficialmente una película de Los Ángeles de Charlie“.
Uno de los decorados más pródigos fue diseñado por Riva para el escondite de Madison Lee, conocido como “La Guarida de Madison”. Para encontrar un lugar lo suficientemente grande para lo que él y McG diseñaron, Riva y su departamento artístico se dirigieron al centro de Los Ángeles y transformaron una antigua estación en “un lugar desde el que Madison pudiera dirigir su imperio diabólico”, recuerda Riva. “La habitación tiene el techo a 15 metros. Colocamos una chimenea tan grande que podían colocarse dos personas una encima de otra y meterse dentro. Era muy extremo. Lauri Gaffin, nuestro decorador de escenarios, llenó el lugar con telescopios y bosques negros sobredimensionados, y estatuas desnudas por todas partes… con Demi paseándose por allí semidesnuda. Estaba muy sexy. Construimos una cama gigante que era prácticamente como el Titanic. Había una gran bóveda y una cabecera con un rayo de sol dorado irradiándolo todo. Con mucho estilo. ¡Era una locura! A todos nos gustó”.
Unos de los decorados más grandes se construyó completamente en un escenario de Hollywood para una de las escenas de lucha más grandes de la película. El tejado debía reflejar el teatro Mann’s Chinese Theatre donde tiene lugar el estreno de la nueva película del novio de Alex, Jason. Madison Lee hace su aparición para causar desolación entre los seres queridos de los Ángeles. En lugar de decantarse por exponerse a los elementos y al ruido, Riva decidió construir el escenario en un estudio de sonido. “Era una mayor responsabilidad”, recuerda. “Es auténticamente difícil hacer un gran escenario y que parezca real, pero Russell lo consiguió. Sin su interpretación, no hubiera habido nada”.
Carpenter está encantado con el trabajo de Riva. “Una de las mejores cosas de formar parte del equipo de Los Ángeles de Charlie es que todo el mundo apoya tu trabajo. La mitad de las veces, el buen cine es realmente un buen diseño de producción y viceversa. El escenario del tejado de Hollywood requirió una colaboración total. Teníamos un lugar de 360º que representaba literalmente el área completa de Hollywood de noche. Nuestro trabajo era iluminarlo para que pegase en el mundo de Los Ángeles de Charlie. Las cosas tienen que ser realistas, pero también fantásticas, algo entre diversión y realidad. Y todo debía rematarse con una secuencia rodada en el auténtico Hollywood Boulevard. Siempre se espera que apenas haya transición entre el mundo real y el mundo que creamos en el escenario”.
El Cofre del Tesoro interior donde los Ángeles tienen otra aventura también se construyó en un estudio de sonido de Sony Studios. “A McG y a mí nos gustan los musicales antiguos”, reconoce Riva. “No creo que puedas equivocarte poniendo uno o dos números de baile en una película. Y estaba decidido a hacerlo en cuanto tenía una ocasión. Quería la apariencia de un tugurio sucio costero para el bar que aparece en la película, “el Cofre del Tesoro”. Pero quería que el interior fuera una sorpresa completa así que metimos un “streep-tease” muy sexy rodeado de plástico rojo”. (La actuación de Diaz en un vaso de martini gigante en esta escena rinde homenaje y está inspirado en la actuación de la bella Dita Von Teese para “Playboy”). Se usaron unos 450 metros de vinilo rojo para recubrir las paredes y más de 3000 cuentas de plata y oro para hacer cortinas. Se instalaron acuarios rellenos con docenas de peces exóticos tras las paredes del bar.
Carpenter admira la cualidad de showman de McG y su habilidad para “saber justo hasta dónde puede llegar. Aprecia mucho el estilo clásico de Hollywood de hacer películas. Cuando le conocí por primera vez, estaba alucinado por la facilidad con que era capaz de hacer referencia a películas de la Edad de Oro de la MGM. Podía hablar de Ben-Hur, Show Boat y de películas de los años 60 como Viva Las Vegas con tanta pasión como del vídeo musical número uno de la semana pasada”.
El vestuario
La ropa de Joseph G. Aulisi para la película original de Los Ángeles de Charlie levantó muchos comentarios y McG estaba ansioso de tenerle de vuelta para esta secuela. “Joe hace que las chicas parezcan elegantes y encantadoras”, dice. “Y entonces, cuando tienen que parecer duras, son las más duras. Como persona es muy humilde. No tiene una personalidad excéntrica, pero cuando eres testigo de hasta dónde puede llegar su imaginación, es realmente extraordinario”. McG tenía unas ideas fijas sobre la vestimenta de algunas escenas, dice Aulisi. Otras, las dejó en manos de sus diseñadores de vestuario. “McG tiene un increíble vocabulario y conoce toda clase de culturas pop, desde la mitad del siglo XX en adelante. Él hace hincapié en eso, lo que me anima a seguir encontrando nuevos lugares para continuar”.
Los musicales en Technicolor de los años 50 son una inspiración para esta película, filtrados y renovados con la sensibilidad de McG. Aunque el vestuario de los Ángeles varía mucho, dependiendo de la misión que les asignen, Aulisi les da a cada una un estilo característico. “El estilo ha evolucionado desde la primera película”, dice. “El personaje de Cameron todavía es “la típica chica de California” que generalmente lleva ropa sport. Dylan, el personaje de Drew, ha perdido algo de su comportamiento “Hippie” y ahora va de “estrella de rock”, mientras que el personaje de Lucy continua siendo el más internacional y cosmopolita de las tres chicas. El reto fue darle a la ropa un aspecto fresco y seguir siendo fiel a lo que llamamos la “esencia de Los Ángeles”. Para lograrlo cambie ligeramente la paleta de colores utilizando mucho rojo, blanco y negro”.
Una de las partes preferidas de Aulisi es la escena del bar de Mongolia, porque “era muy diferente del resto de la película. Colocamos a cerca de 150 extras mongoles junto a los tres Ángeles”. Probablemente el traje mongol de Barrymore es el más logrado. El vestuario de Liu está inspirado en la armadura mongola compuesta de placas de cuero y cobre que se adaptaron a un traje todo de cuero que resultaba más práctico. Por el contrario, el traje de nieve de conejito de Diaz, proporcionó un toque de humor al vestuario de los Ángeles.
Como en Los Ángeles de Charlie, el vestuario de la nueva película es ingenioso, juguetón y en algunos momentos súper sexy. “Intenté mantener la elegancia”, dice Aulisi, “utilizando mas tejidos en esta película, poniendo pliegues, encajes y otras cosas para darle al vestuario mayor importancia. Como la moda cambia de un momento a otro, creo que es mejor utilizar formas clásicas. Cuando ahora veo la primera película, todavía la encuentro fresca, no está pasada de moda.
Los aficionados al Motocross se darán cuenta de que varios de los corredores llevan ropa de Troy Lee Designs. Lee es el principal diseñador y pintor de cascos de carreras personalizados y de monos y accesorios de motoristas. Lee diseñó y realizó el equipo básico para los 3 Ángeles, jerséis, pantalones y protectores del pecho. Los proveedores de las botas fueron Alpinestar, y Shoei de los cascos, en los que Lee pintó los diseños. “Básicamente, tratamos de aumentar la realidad de la escena” explica Aulisi, “para una secuencia de arrastre diseñé un mono con tela de camuflaje para que pareciera como si formara parte del camino. Luego puse una marca de neumático a un lado para darle más efecto”.
Además de los 3 Ángeles, Aulisi diseñó el vestuario del Ángel retirado, Madison Lee. Al principio, sus escenas son con sombras para que el público no sepa si es un hombre o una mujer. Después se descubre que ella es un Ángel “caído”. “Lo que intenté con Madison fue dar la impresión de que está enredada, y ligeramente atrapada, así es que utilicé un vestuario que simulara una red. En un momento dado, ella salta de un tejado y su ropa se convierte en un traje de vuelo, algo que existe de verdad, aunque se usa para mayores altitudes. Le dio un toque arácnido a su personaje, y fue muy divertido” De lo que los espectadores quizá no se den cuenta al ver a los Ángeles con su ropa es el número de modelos de vestuario que tuvimos que crear. “Muchas veces” explica Aulisi, “hicimos de 8 a 12 copias de cada traje, no sólo para los actores sino también para sus dobles de fotografía y sus dobles de acción, lo que significa que los trajes también tenían que ser de diferente talla”.
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