Russ Meyer



(1922, Oakland, California, 21 marzo – 18 septiembre 2004, Hollywood Hills, California)



El “inmoral” Señor Meyer

Los críticos lo equiparan con Fellini o Bergman. Después de 6 décadas de rodaje Meyer tiene el título de “Fellini del sexo” más que ganado. Lo más inusual que acompaña su obra es que verdaderamente ha trabajado con lo que mayor placer y estímulo le da y no con lo que la sociedad considera apropiado.

Seguía tan brusco y enérgico como en su juventud. A lo largo de su vida ha dirigido más de 20 películas, verdaderos tesoros a saborear para todas las generaciones.
Californiano de nacimiento, hijo de un policía y una enfermera, Russ Meyer demostró desde muy joven talento e inclinación hacia el mundo del cine. A los 15 comenzó filmando videos amateur y algunos años después cuando ingresó al ejército como soldado en la II Guerra Mundial, logró desarrollar sus dotes de cineasta filmando secuencias de combate en Europa. Al finalizar la guerra se inició como fotógrafo profesional, con lo cual en la década del 50, se transformaría en uno los más prolíficos fotógrafos del staff de Hugh Hefner en “Playboy”.



Beneath The Valley Of The UltraVixens

Tenía 74 años y seguía acudiendo regularmente a las convenciones en Las Vegas donde las compañías de entretenimiento adulto lanzan sus productos; se le ha oído comentar: “Realmente no pertenezco a esto, en cuanto a que todos mis filmes son “softcore”, pero siento más afinidad con esta gente que con las demás”.

En la actualidad ha habido un resurgimiento de su trabajo, sobre todo entre el público joven. Incluso el director Keir McFarlane, puso a Janet Jackson dentro de un porsche, conduciendo de manera insolente alrededor de dos hombres asustados, en el video “You Want This”, rindiendole tributo directo al filme Faster Pussycat! Kill! Kill!

A pesar de ser películas para público adulto, es considerado como uno de los primeros auténticos feministas en la historia del cine. Con su insólito estilo ha logrado hacernos reír de nosotros mismos y de las imperfecciones de nuestra sociedad.



“Clase B” de “grandes dimensiones”

Russ Meyer se caracterizó por las comedias sediciosas basadas en la libertad y la independencia, abusando del icono de la “pin-up” de pechos enormes.

Falleció en 2004, a los 82 años de edad y sin que muchos medios se dignaran a hacerse eco de la noticia. Russ Meyer, uno de los cineastas de la “clase B” más importantes de la historia del subgénero. Janice Cowart, portavoz de su empresa, RM Films International, explicó que Meyer sufría de demencia y que su fallecimiento se debió a una neumonía que no pudo superar.

Meyer fue el exponente más característico de un cine independiente norteamericano que mantuvo su éxito al margen de las grandes productoras. El llamado cine de “clase B”, en su vertiente más disoluta y atrevida, tuvo su figura más prominente en este hombre nacido en San Leandro (Oakland, California). Apasionado desde muy pequeño a la fotografía y al cine, sus primeros trabajos se encuadran en el terreno de la publicidad. Meyer, atendiendo a un anuncio de “Signal Corps” del ejército americano, se vio metido como corresponsal de guerra en la II Guerra Mundial.

Con el rango de sargento, obtenido con sólo 19 años, el inquieto Russ Meyer recibió cursos de cámara cinematográfica por medio de la Kodak y la MGM. Algunas de las escenas rodadas por Meyer en la II Guerra Mundial figuran en la película Patton (1970, Franklin Schaffner).

Curtido en la “era dorada” de la TV norteamericana, donde trabajó como operador, montador y técnico de sonido en prestigiosas series como “El fugitivo” o “Perry Mason”, Meyer abandonaría su trayectoria catódica por una obsesión transmitida por el fotógrafo Don Ornitz, que le metió en la cabeza lo que sería el núcleo central de la obra del cineasta: las chicas “pin-up” con enormes senos.

Así es como Meyer comienza a ejercer como fotógrafo de las revistas “Beauty and the camera”, “Photography glamour” y la naciente “Playboy”, uno de sus trabajos más reconocidos y por el que saltó a la fama por sus excelentes fotos de calidad. Durante este periplo, el peculiar realizador consuma pectorales a estrellas del momento como Anita Ekberg, Gina Lollobrigida, Jayne Mansfield, Mami Van Doren y otras chicas de opulencia mamaría tan en boga en los 50 y que Meyer trasladaría a sus películas ampliándolas hasta su último término, haciendo de esta peculiar y morbosa afición el que será signo de su informal cine de culto.

El director tardará poco en caer en las redes del cine, debutando en 1959 con la convencional The French Peep Show, una pequeña filmación semidocumental sobre un espectáculo sarcástico en torno al sexo (una especie de “Freak Show” propia de aquellos años). El valor de Meyer en este terreno se extrae de la inventiva y el riesgo de un planteamiento formal nunca visto hasta el momento. De algún modo, los inicios del director son decisivos para un género que, en gran parte, le pertenece: el “nudie”, ese género que Michel Caen calificó en la revista francesa “Midi-Minuit” como “una combinación barroca de las revistas “Mad” y “Playboy”.

Su siguiente filme The immoral Mr. Tears, se convertiría en un hito del cine independiente debido a que, fundamentándose en el “Nudie” libertino y lleno de erotismo y humor negro, fue considerada la primera película erótica que salió del “gueto” especializado para conocer la exhibición en los grandes circuitos.

El cine de Meyer siguió siempre una misma constante que llevó siempre rigurosamente a lo largo de su profusa obra. Resuelto y cáustico, Meyer supo abrir las puertas de la permisividad, de la hipocresía que siempre ha rodeado al sexo en Estados Unidos, dinamizando el erotismo hasta conseguir el puro “slapstick”, al terreno más “camp” y mugriento del ápice sexual.

Se testifica que fue el propio director quien, con sus películas sediciosas e inteligentes, destruyó el infausto “Código Hays”, que tanto daño hizo al cine y al mundo del cómic en los 50. Todo un logro en favor la libertad y la creatividad de un género tan denigrado por la crítica y el público. A pesar de que todos esperaron que Meyer se consolidara como el preceptor del “nudie” e indagara en la serosidad a la que conllevaron una proliferación exagerada de este tipo de cine (para entendernos, el “nudie” era como aquí la “españolada”, pero con las evidentes exhibiciones mamarias), el insurrecto cineasta estaba inmerso en otros caminos formales y temáticos, evolucionando un tipo de filmes con la fuerte impronta personal que acabaría apartándole del cine erótico tradicional.

En la filmografía de Russ Meyer, la acción suele transcurrir en lugares apartados, las chicas protagonistas (con unas tetas descomunales, abundantes y generosas) son bellezas provocadoras que luchan contra “rednecks” timoratos en ambientes en los que las sectas religiosas, violadores infectos y mugrientos “freaks” arrastran consigo los defectos más ignominiosos del ser humano. Sus falsas obras morales se mueven entre el arrepentimiento y el perdón, esculpidos en el predicador rural que coexiste como mito de las películas de Meyer, metáfora subversiva de las aleccionadoras reglas éticas de sus argumentos cargados de sexo y violencia, estableciendo con ello un sermón decididamente sardónico y cáustico. Por sus filmes desfilaron personajes surrealistas anexos a lo grotesco, procurando poner en entredicho el supuesto puritanismo americano. La caricaturización indeleble, su humor negro opresivo y la utilización de escenas subidas de tono (pero al mismo tiempo divertidas) le granjearon numerosos enemigos, sobre todo entre los sectores más conservadores.

Dotada su filmografía de una admirable tendencia hacia el preciosismo fotográfico y estético, los personajes de Meyer se mueven entre la inocencia de la Disney y la lubricidad del cine de Gerard Damiano, justificadas en fantasías sexuales con mujeres de procaz tendencia erótica (Lorna, Cherry, Harry y Raquel…). El culmen narrativo y argumental de Meyer solidificó su leyenda en una complacencia que inyecta a su obra “erótica-festiva” un humor visual salvaje y extravagante, diálogos surreales y situaciones argumentales grotescas con actores tomándose en primer grado su trabajo.

Títulos míticos de la talla de Blacksnake, Heavenly Bodies, Common Law Cabin (con la actriz “porno” Ashley St. Yves), Seven minutes, Mondo Top-less, Fanny hill. Fue en aquella época donde rodó lo que se vino a denominar como su época “gótica en blanco y negro” con cuatro muestras del mejor cine de este genial y subversivo cineasta. Lorna, Mudhoney, Motorpsycho y Faster Pussycatt: Kill! Kill! entroncarían lo mejor de la tradición “meyeriana” que han hecho desempolvar una creciente admiración por uno de los iconos más desconocidos e incomprendidos del cine. Pero si tuviéramos que destacar alguna cinta representativa del cine de Meyer, sería Faster Pussycatt: Kill! Kill! La odisea basada en la imaginería de Jack Morgan analiza una de las utopías del cine de Meyer: el nacimiento de una nueva raza de mujeres salvajes, que se presentan como delincuentes de “carretera”, conducen cochazos deportivos y poseen unos cuerpazos de escándalo (entre ellas destaca Varla, rol interpretado por la que es la “chica Meyer” más carismática hasta la fecha: Tura Satana). Con una formalidad estética perfecta, Meyer expone lo que son las bases de su filmografía en pequeños retazos de majestuosidad, dinamitando la falsedad americana, descomponiendo a pedazos la idea de manumisión temática.


Faster Pussycatt: Kill! Kill! vino a ser una declaración de principios del director, que compuso una ácida visión y corrosiva de los demonios que asolan al hombre, con trazos violentos, sin piedad. La propia visión de este clásico del cine más desconocido podría acercarse al mito de Jekyll y Hyde. Por eso Meyer no dudó en afirmar que “si hubo alguna vez una película que ejerciera una mala influencia sobre la juventud, como un ejemplo perfecto”.

Con trabajos esporádicos como actor, entre los que destaca su inolvidable participación en la obra de culto Amazonas en la luna (1987, John Landis), y como director para la serie A con la cuidadísima Más allá del Valle de las Muñecas, Meyer mantuvo durante su carrera la autonomía como motor de búsqueda de nuevas formas e imágenes de provocación, de independencia.

Erotómano recalcitrante y amante de la ponderación, Meyer siguió siempre una lineal estría moral bajo la consigna “los excesos se pagan”, pero dando a entender que, a pesar del castigo, se disfruta de verdad, tal vez como analogía de su relación con el cine.

Fue su etapa más conocida aquella en que se dedicó a su “Saga Vixens” (Vixen, Megavixens, Supervixens y Más allá del Valle de las Ultravixens), lo que podríamos llamar una “tragedias campestres” en las que se dedicó a diseccionar la llamada “América profunda”. Fueron los delirios más divertidos que cerraron la creación cinematográfica de este genio del exceso, del primer auténtico feminista en la historia del cine, que fue vilipendiado por la crítica de la época, pero que fue honesto con sus películas y enfocó su filmo a denunciar la hipocresía de la sociedad de su país.

Meyer, hombre de referencia en la cultura “underground” de su país, fue conocido como el Fellini del cine más sedicioso norteamericano y, hoy en día, más que un director de culto de bajas esferas culturales, se ha convertido en un genio que ha dejado tras de sí una obra sólida y en cierto modo, fascinante.

Sólo dos de sus películas llegaron “ofcialmente a España: Supervixens (1975) y Megavixens (1976) Estuvo casado con la productora Eve Meyer (1952-1969) y después con la actriz Edy Williams (1970-1975).

LAS “CHICAS RUSS MEYER”


Las “chicas Russ Meyer” se caracterizan por ser “pin-ups” con unos enormes pechos.

La lista es muy amplia pero algunos de los nombres son:

Tura Satana, Haji, Uschi Digart, Kitten Natividad, Raven De La Croix, Erica Gavin…



TURA SATANA

Hija de un hawaiano y una india cherokee, a los 10 años fue violada por cinco hombres. A los 15 años se convirtió en bailarina de strip-tease. Tura Satana fue novia de un guardespaldas de Elvis Presley. Aparte de ser una gran bailarina sabía karate. Trabajo como bailarina de stripper en una película con Dean Martin e invento las coreografías de Anne Bancroft, pero nunca Tura fue una superestrella.

Apenas un icono feminista, adorada por las mujeres lesbianas e incluso el nombre de una revista británica. Dicen que tenía una voz increíble (4 octavas y media) y que rechazo varias ofertas para lanzar un disco.

Fue una star del “sexplotation”, que consistía en mostrar tetas y culos con la excusa de un argumento para que no se considerase “porno”.



Tura trabajó en las películas Dolls Saquead de Ted Michael y Faster Pussycat! Kill! Kill!, de Russ Meyer junto con Haji donde interpretaba a Varla, líder de un grupo de mujeres que corren carreras con coches deportivos por el desierto; además de robar, seducir, bailar por dinero y matar, aportando los grandes elementos de la juventud contemporánea: el rock and roll, la velocidad, la violencia, el sexo y las chicas salvajes.

HAJI


Hajji aparece en Motor Psycho, Faster Pussycat Kill, Kill!, Good Morning and Goodbye, Super Vixens, Beyond the Valley of the Dolls, de Russ Meyer.

Haji Cat, Barbarella Catton, Haji Catton y Hadji han sido algunos de los nombres con los que se le ha visto en los títulos de crédito.

Su última aparición ha sido en la película titulada The Double-D Avenger (2001) de William Winckler junto a muchas de las musas de Russ Meyer, como Kitten Natividad o Raven De La Croix.

RAVEN DE LA CROIX


Raven de la Croix aparece en UP!

Lynn De La Croix nacio el 24 de agosto de 1947 en Manhattan. Algunos de los nombres que ha usado en el cine son Rev. Lynne Chrystie Ana, Raven De Lumière y Raven. A parte de salir en Up! de Russ Meyer también tuvo una aparición en The Blues Brothers (1980, John Landis).

KITTEN NATIVIDAD


Francesca Kitten Natividad sale en UP! y Beneath the Valley of the Ultravixens.

Ella nació así, y se comporta igual en su vida privada que delante de las cámaras: la misma energía e hiperactividad, la misma simpatía. De ella se dice que enseño a Russ Meyer a hacer cunilingus y sexo anal.

Para conocer un poco mejor a esta mujer de culo inquieto he aquí unos fragmentos de una entrevista a Kitten.

–¿Cuándo conocio a Russ Meyer?: Cuando empecé a rodar con Russ Meyer, salimos por fin a cenar juntos, y yo jamás bebía alcohol, tenía 30 años y nunca me había gustado el alcohol, pero él dijo que no confiaba en la gente que no bebía. Él bebió un Martini y yo pedí otro para mí, bebió un segundo Martini, y yo hice lo mismo, y otro, y otro, y otro, hasta que empecé a vomitar allí mismo. Me fui al lavabo y perdí el conocimiento. Al cabo de treinta minutos, Russ fue a ver qué me ocurría y me encontró desmayada. Tenía una parte de mi vello púbico enganchado en la cremallera de mi pantalón… En aquellos días no les gustaba que se viese bien el coño, y debías llevarlo cubierto de pelo, no como ahora que todas las chicas se lo afeitan, y a mí se me quedó parte del vello fuera del pantalón. Él me llevó a mi casa, me metió en la cama desnuda y me desperté a la mañana siguiente enfurecida. Le grité: ‘¿Qué has hecho con mi ropa?’, y él me explicó que tenía el vello púbico enganchado en la cremallera del pantalón y tuvo que quitármelo, además le preocupaba que vomitase sobre mi ropa. Al final terminamos haciendo el amor (Risas), y después tuve que llamar a mi marido para que me recogiese. Fue muy extraño. No tardé mucho en dejar a mi marido para estar todo el tiempo con Russ”.

–Su recuerdo de la peli Up!: Tuve que subirme a un árbol, y a mí me dan miedo las alturas. Tenía que colocar mi gran culo en una fina rama, y tenía miedo de romperla. No me sentía nada segura, de modo que Russ situó a un tipo detrás de mí, y yo coloqué mi culo sobre su mano (Risas), pero al cabo de unos minutos empecé a resbalar, y encima el sol me estaba golpeando en la cara. Russ gritaba: ‘¡No respires!’, estaba muy enfadado porque no lográbamos rodar la escena. Lo intentamos como treinta veces, y yo seguía aterrorizada pensando que iba a caerme, y me resbalaba, y el sol me agobiaba… Así que rompí a llorar, y él gritó: ‘¡No llores! ¡Eso no nos va a ayudar!’ (Risas). Al final logre hacer la maldita escena”.

–Sobre la fijación de Russ Meyer con Hitler: “Le parecían divertidos, para él eran como un cómic, porque actuaban como estúpidos (Risas). Le hacía mucha gracia el bigote de Hitler. Era una broma para él. Nunca apoyó lo que hicieron, de hecho luchó contra ellos en la guerra”.

–Sobre las amistades de Russ:
Russ le gustaba relacionarse con sus amigos del ejército. En la época que estuve con Russ salíamos con ellos y con sus mujeres. A Russ no le importaba una mierda Hollywood. Él era un hombre hecho a sí mismo, no necesitaba a Hollywood para nada. Incluso ahora sigue estando en contacto con todos sus viejos colegas del ejército”.

–Sobre su relación con Raven De La Croix (ambas salían en Up!): “Coincidimos en night-clubs bailando, pero no llegamos a coincidir en el rodaje de Up!’, aunque ambas trabajásemos en esa película. Somos amigas ahora, es una mujer maravillosa…. Es muy espiritual… Siempre tiene incienso en su casa, y pájaros, gatos, perros… Su casa es muy bonita, llena de objetos de cristal, es un lugar muy acogedor”.

–Sobre Candy Samples:
“Era en plan: OK, vamos allá, hagámoslo!”. No le interesaba la parte divertida de hacer películas, sólo le atraía el dinero y hacer bien su trabajo. A mí me interesaba el dinero, hacer bien mi trabajo y además divertirme. En la actualidad está retirada. Debe tener ya casi 70 años. Está casada, y ella y su marido juegan a golf cada día. Ahora tiene una buena vida, y todo lo otro ha quedado atrás. No mantiene contacto con nadie del pasado, sólo le interesa estar con su marido”.

–Lo que sintió cuando asistió a una proyección de Up! por primera vez: “Dije: ¡Uaauuhhh…! La fotografía era muy clara, los colores eran preciosos… y cuando me vi en la pantalla fue increíble. Fue algo muy extraño”.

USCHI DIGARD


Uschi Digard hizo con Russ Meyer: Supervixens, Beneath the Valley of the Ultravixens y Megavixens.

Uschi Digard también fue chica Sam Peckinpah, ya que salía en Los aristócratas del crimen (1975), junto a actores de la talla de James Caan, Bo Hopkins y Robert Duvall.

LORNA MAITLAND


Lorna Maitland cumple los requisitos necesarios para ser una chica Meyer, grandes senos y facilidad para quitarse la ropa y lo explotó en un filme con el nombre de “Lorna”.

TEMPEST STORM


En los años 50 fue conocida como una de las reinas del “Burlesque” (revista de teatro picante junto con sus contemporáneas Lili St.Cyr y Blaze Starr). Russ Meyer en 1950 la filmaría en un burlesque hoy perdida: The French Peep Show, que muestra distintas danzas eróticas incluyendo la célebre “Danza del Desierto” de la incombustible Tempest Storm.

Su seña de identidad era su salvaje pelo rojo y sus potentes pechos, con los que montaba un tremendo espectáculo para cincuentones reprimidos en lo que sería una versión de los años 50 de un “top-less” bar actual: el “burlesque show”. No había sin embargo desnudo integral, y las señoras también se lo pasaban de miedo.

Se llamaba Russ MEYER

Apodado el Fellini de la industria del sexo fílmico, Russ Meyer nace el 21 de marzo de 1922 en Oakland, California. Hijo de un policía y de una enfermera, sus primeros acercamientos al cine son apenas entrado a la adolescencia, cuando filma algunos cortos en 8 mm. Al desatarse la Segunda Guerra Mundial es llamado a participar como camarógrafo para algunos noticieros en la línea de batalla. A su regreso a los Estados Unidos se convierte en fotógrafo profesional trabajando en la primera etapa de la mundialmente famosa revista para caballeros Playboy.

En el año de 1952, la Suprema Corte de los Estados Unidos facilita el reconocimiento de la libertad de expresión en las películas, y de esta forma se da comienzo al derrumbe de ciertos tabúes, dejando de lado fuertes censuras, iniciando por las que correspondían al cuerpo femenino. Haciendo uso de esta nueva libertad, se comienza por mostrarlo en las pantallas de la forma más natural posible, surgiendo las primeras nudies, películas que mostraban abundantes desnudos femeninos y algunos escarceos sexuales bastante ligeros. El primer filme de este género, The Immoral Mr. Teas, fue dirigido por Russ Meyer en 1959, y con éste se da paso a un género económicamente muy redituable. Producido con un presupuesto muy bajo -de aproximadamente 24 mil dólares-, The Immoral Mr. Teas benefició a su director con más de un millón de dólares en ganancias. El nudie resultó ser “una combinación barroca de las revistas Mad y Playboy…” según lo califica Michel Caen en la revista francesa Midi-Minuit Fantastique de enero de 1964. Sin embargo, la novedad se saturó por la filmación ad nauseaum de estos tópicos. La combinación de desnudos y humor ya no era suficiente, por lo que Meyer decidió agregar un ingrediente básico para ganar todavía más dinero: violencia.

Tras filmes nudie como Eve and the Handyman (1960) y Lorna (1964) realiza en el año de 1965 Mudhoney “… probablemente la obra maestra de Meyer, y uno de los retratos más crueles y sombríos que se hayan hecho jamás de la América profunda…”, adelantándose a Wes Craven y su Las colinas tienen ojos (1977). Meyer -en su calidad de productor, director, guionista, director de fotografía y editor, como en la mayoría de sus películas-, combina el erotismo con la violencia de unos habitantes de un poblado de Estados Unidos que viven en medio de la venganza y la intolerancia.

Después de una decepcionante Motorpsycho (1965), surge la obra más conocida de Meyer, un verdadero clásico en blanco y negro - igual que las anteriores - de la fantasía erótica repleta de violencia: Faster, Pussycat! Kill! Kill! (1966) con la exuberancia legendaria de Tura Satana en el papel de Varla, líder de un trío de lesbianas motorizadas que siembran la muerte a su paso. El filme, plagado de prominentes senos, violaciones y demás extravagancias, va preparando el camino para lo que serán sus títulos más memorables dentro de la violencia y el sexo, aunque entre estos filmes retomaría el nadie típico, es decir rosa, cómico y sin violencia, con títulos como Mondo Topless (1966).

En 1968 consigue un sonado éxito económico con Vixen (conocida también como The Valley of the Dolls), llamando por primera vez la atención de una major, la 20th Century Fox, que lo contrata para realizar un filme de amplio presupuesto. El resultado es Beyond The Valley Of The Dolls (o Hollywood Vixen) en 1970, con el que logra obtener además de un éxito de taquilla superior al de Vixen, el unánime reconocimiento de la crítica. Mezcla delirante de humor negro, sexo y corrupción -con un efectivo toque gore vía decapitación-, éste es el antecedente directo a la violencia explícita que incluirá en sus siguientes filmes.

En la etapa final de su carrera, Meyer nos brinda dos de sus mejores trabajos, pletóricos de los habituales senos gigantes que tanto amaba (de ahí su apodo de Fellini), el humor y las secuencias más brutales de gore. Supervixens (1975) nos da una muestra de ello “…el larguísimo asesinato en el cuarto de baño es una sádica lección de como hacer reír al público mientras un personaje golpea, apuñala, patea y electrocuta a su víctima. Llenando la bañera de sangre que vuelve el agua de color rojo…“.


Para cerrar con broche de oro esta pequeña semblanza de Russ Meyer mencionaremos su antepenúltimo filme Up! (Megavixens, 1976), todo un desfile de mujeres de busto superdotado (donde sobresale la orgullosamente mexicana Francesca “Kitten” Natividad), sadomasoquismo y asesinatos con lujo de violencia. Filmada a un ritmo trepidante y haciendo alarde de un montaje frenético, resulta ser una excelente comedia salvaje.

Recordado por su afición a los enormes senos y al erotismo camp, varios de sus filmes también pueden incluirse dentro de los primeros ensayos del subgénero gore, logrando un equilibrio casi perfecto entre erotismo naif y violencia exacerbada. De primera vista, con una revisión poco exigente de su obra, podría resultar sencillo enmarcarla en los parámetros de los que hoy llamamos sexy-comedia. Sin embargo, en los filmes de Russ Meyer -realizados en primer instancia para el simple gozo voyeurista del espectador-, se pueden observar papeles femeninos poderosos y transgresores de anquilosadas leyes moralistas..

En la obra completa de Russ Meyer, es la mujer quien tiene la batuta y la decisión para ejercer su sexualidad con toda libertad sin sentir jamás el menor remordimiento, al igual que tampoco le preocupa asesinar a mansalva. Adelantados a su tiempo, los filmes “meyerianos” han sido redescubiertos en los albores de este nuevo siglo a más de treinta años de haber sido filmados, y curiosamente su revaloración ha venido de parte de grupos feministas, que hoy por hoy lo tienen en alta estima.

Russ Meyer falleció el sábado 18 de septiembre del 2004 en su mansión de Hollywood Hills, California, víctima de complicaciones provocadas por una neumonía.

A finales de los años 60, en pleno apogeo de los veranos del amor, apareció Vixens. Un esqueje del cine de violencia juvenil que abarrotaba autocines en los 50, pensaréis, pero era mucho más.


Películas de voluptuosas amazonas enseñando mucha, mucha carne, pero siendo algo más que sujetos pasivos de la acción. Muñecas asesinas que se reían tanto del stablishment como de los melenudos que hablaban de la era de Acuario. Venganza sobre dos esculturales piernas, la obsesion de Robert Crumb, mujeres de armas tomar que tomaban las armas.


Sexo mucho más que sugerido, drogas y violencia. Y sobre todo, mujeres que explotaban su propio cuerpo y eran más que capaces de disfrutar con ello. La liberación de la mujer despojada de toda pacatería retórica feminista, gracias al genio de Russ Meyer.


En los USA paso rápidamente de los autocines a las salas de arte y ensayo y las universidades, aquí supimos de él los que nos criamos en el videoclub y con la incipiente madurez no podíamos apartar los ojos de las enormes tetas de las portadas de sus películas. Quien crece viendo esas películas es incapaz de no respetar a las mujeres.


Pornógrafo para sus contemporáneos, es ahora objeto de estudio y alabanza. Su cine es único, nadie ha sabido navegar entre lo obsceno y lo genial como él. Hoy me entero de que el pasado Sábado falleció con 82 años de edad. Muere un gran Hombre Malo. Uno que enseñó a muchos que no hay nada sagrado, y que si te dicen que no se puede hacer algo es porque se lo reservan para ellos.

Filmografía

1950 - The French Peep Show (película perdida, probablemente filmada y exhibida en un show de burlesque)

1959 - The Immoral Mr. Teas

1960 - Eve and the Handyman

1961 - Erotica

1961 - Wild Gals of the Naked West

1963 - Europe in the Raw

1963 - Heavenly Bodies

1964 - Lorna

1964 - Fanny Hill: Memoirs of a Woman of Pleasure

1965 - Mudhoney

1965 - Motorpsycho

1966 - Faster, Pussycat! Kill! Kill!

1966 - Mondo Topless

1967 - Common Law Cabin

1967 - Good Morning… and Goodbye!

1968 - Finders Keepers, Lovers Weepers

1968 - Vixen / The Valley of the Dolls

1969 - Cherry, Harry and Raquel

1970 - Beyond the Valley of the Dolls / Hollywood Vixen

1971 - The Seven Minutes

1973 - Blacksnake

1975 - Supervixens

1976 - Up!

1979 - Beneath the Valley of the Ultravixens

2001 - Pandora Peaks (documental sobre esta playmate y porno-star. Meyer además de dirigir aparece como narrador)

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